viernes, agosto 26, 2005

Columnas 2005

31 de julio de 2005

DE OSTRAS, DESAMORES Y FORAJIDOS SEXUALES

Amo las ostras. Con pan tostado y mantequilla y una buena botella de vino blanco helado son un manjar. Se arrastran suavemente por la boca con ese sabor intenso de los moluscos. Tan parecidas al buen sexo: la fórmula secreta está en la medida justa de suavidad e intensidad.
En las Ostras de Azócar están sin duda las mejores de Santiago, y por eso agradezco tanto la invitación que me hicieron en un programa de televisión. Fuimos el jueves con mi novio-vecino y un matrimonio de buenos amigos, de esos que pasan los meses, cambian las parejas, los trabajos, los dineros y siguen estando ahí para conversar. Con ellos hablamos de todo: de fiestas, de pega, de enfrentar nuestros miedos, de lo que podemos o queremos hacer y no.
De repente, y sin pensarlo mucho, se me ocurre comentar que el año pasado me di unos besos en un lugar público con una mujer, ante la mirada entre divertida e incómoda de mi pololo. “A ver, a ver, cuéntanos, no pasemos de largo por ese tema”, me paran Cristina y Andrés. Yo quería que ese sólo fuera un dato más en la conversación.
Pero, claro, no es un dato menor. No puedo querer que pasen de largo para todo el mundo las cosas que hice el año pasado, esos meses que yo denomino como mi etapa de experimentación sexual.
“Lo que a la gente le gusta hacer unos con otros resulta raro, y en el descubrimiento de esa rareza está toda la excitación”, leo en un cuento de Hanif Kureishi (el inglés de origen paquistaní que escribió “Intimidad”), y tiene toda la razón.
Hasta podríamos aplicar esto a la curiosidad de la gente por saber cosas sobre la vida de los que trabajan en televisión. Todos nos casamos, nos enamoramos y terminamos. Es foco de las noticias de farándula cuando eso le pasa a alguien que trabaja en televisión. Eso es lo raro… Y lo cruel.
Fernanda Urrejola y Benjamín Vicuña terminan y vuelven de manera intermitente porque ella es muy celosa y él carretea mucho, dice una revista. Qué podría ser más común: la mujer bruja y el hombre fresco. Dos días después, la información sobre el mismo Vicuña es que el chico lindo del 13 le estaría “ayudando” a Pampita a pasar de mejor manera su reciente separación de Martín Barrantes. Nadie se pregunta, por supuesto, si la actriz de TVN está llorando en ese momento o si Carolina Ardohain quiere volver con su ex.
En los pasillos de Chilevisión, otra ruptura hace noticia. Una de las relaciones más expuestas se acabó. Eva Gómez, la animadora del “Diario de Eva”, y Pablo Morales, el gerente de producción del canal privado, habrían terminado y los días de vacaciones que se tomó el ejecutivo habrían sido justamente para cambiarse de la casa que compartía con la española que en su programa hace llorar a los invitados y en su oficina al equipo de producción.
Eva es fuerte, apasionada, guapísima, avasalladora. Quizá por eso ya estaban todos un poco aburridos de verlos pelear en los pasillos, en esos mismos rincones que hoy día se ocupan para comentar que no son más pareja, sin que alguien se preocupe de lo difícil que va a ser superar esa separación porque, más encima, son compañeros de trabajo. Otro dato común, pero ellos trabajan en televisión.
No me desvío más del tema. Lo que mis amigos querían saber era hasta dónde llegué yo con una chica y lo que mi novio quiere saber es qué le provoca imaginarse esto. Yo explico que la casi famosa rubia es intensa, que mira fijo y que llegué sólo hasta donde lo haría una mujer heterosexual… No pasé más allá de un beso. Punto. Hasta ahí llegó el tema.
A mí, en cambio, el año y medio de soltería me quedó dando vueltas. Lo comido y lo bailado, es cierto, no me lo quita nadie. Y también el conocimiento que adquirí sobre materias sexuales. Algo que le debo a esos forajidos, a esos seres solitarios, un poco sádicos, que disfrutan corrompiendo, coqueteando, abriendo el cuerpo y la mente de los que conocen y quieren entrar en el juego.
De uno saqué artefactos, de otro ungüento y de perico los palotes posiciones. De todos mis forajidos saqué una lección. Incluso de mi amiga rubia, la única forajida que aparece en esta historia.



17 de julio de 2005

TODOS AMAN A DANIELLA,
¿A QUIÉN AMA LA GEMELA? (PARTE II)


Creo que las heridas de hace un año ya sanaron. Escucho a mi vecino-novio contarme de su época de encierro, de su jardín perdido y de su postgrado culinario, que curiosamente vivió a unos metros de mi fiesta sin fin, mis abrazos sin amor y mis llantos sin sentido aparente. Ahora reímos (afortunadamente) juntos, vemos películas juntos y disfrutamos de sus platos abundantes y sabrosos en la calidez de la familia o en la intimidad de mi cama, acostados y abrazados. Los kilos de más se fueron y las heridas están cerradas.
La fuerza que tomamos de nuestro amor no sólo ha servido para sanar nuestros propios desamores y desencantos. Esta semana intensa y reveladora no logré mi objetivo final (seguir guardando el L World a la chilena), pero al menos pude apoyar a una amiga que ahora está acostada con 40 grados de fiebre y un corazón roto… aunque ella diga que no siente nada.
Así escuché en mi televisor, mientras veía una escena que no pensaba encontrarme. Daniella Campos y Jennifer Byrne están las dos al teléfono de “Primer plano”, ambas mantienen las versiones que han afirmado esta semana y a mí las manos me sudan.
“Tuve una relación de dos años con Daniella Campos”, dice la más rubia. “Y sí, fuimos más que amigas”, le lanza sin contemplación a Jordi Castell.
“Si me quieres hacer decir que tuve una relación con una persona de mi mismo sexo, no lo vas a lograr”, clama la del cuerpo perfectamente esculpido por algún cirujano mientras Andrés Baile (o “el peladito”, como lo bautizó la Jennifer cuica y segura que escucho en televisión) insiste en decir que las vio besándose en una discotheque.
No es difícil que eso haya sucedido. Podría haber sido en un matrimonio, en la Costa Varúa, en la Sala Murano, en la Búnker o hasta en el Fausto. Lo más seguro es que las dos hayan andado vestidas de frac o de abrigo y top. Como sea, estas dos mujeres preciosas, rubias, altas y de la mano no sólo llamaron la atención, sino que lo lógico es que hayan despertado las fantasías de todos los que bailaban a su lado en la pista. No es casualidad que las películas porno tengan casi siempre una escena de sexo entre dos mujeres.
¿Será verdad que Daniella nunca estuvo enamorada de Jennifer? ¿Será que sólo eran esas miradas de admiración las que motivaban a Daniella a andar de la mano con su amiga, a vivir con su amiga, a dejar que su amiga declaradamente bisexual -me gustan 70% las mujeres y 30% los hombres, me dijo en una ocasión- se enamorara perdidamente de ella?
Me cuesta creer que eso sea cierto. Sobre todo cuando minutos después me confirman que Daniella, tal como había imaginado, está desmoronada en su hogar.
Me habría encantado entregarle un poquito de ese cariño que aún le guardo, como hice con Jennifer cuando ella la negó en televisión el martes. Pero ella no quiere, ella cree que fui yo la que provocó toda esta batahola que reventó el domingo y que todavía no para su onda expansiva: Daniella no ha aprendido a elegir a sus amigos, cree que todos tienen que mirarla con admiración y seguirla en sus decisiones, aunque sean malas.
“¿Tienes alguna imagen, alguna foto, testigos que puedan confirmar tu versión?”, le pregunta Jordi a Jennifer, y el sudor de mis manos se pone frío; a cada rato siento que mi nombre va a estar, tarde o temprano, involucrado en esta historia de amor y desamor que conocí hace un par de años en el Sarita Colonia, cuando Jennifer estaba embarazada y Daniella pololeaba con José Sapag. El DJ se mantenía en su tornamesas, a una prudente distancia de la pista de baile, donde estas dos mujeres se movían irradiando su energía seductora, su alegría de vivir protegidas por el campo magnético de la verdadera amistad.
En ese momento, las escenas que hemos presenciado esta semana jamás se asomaron por mi cabeza. Yo pololeaba con un hombre que después me desilusionó; la Patty López entonaba “Malena canta el tango como ninguna”, sin imaginar que alguna vez tendría que dar explicaciones por ello. Todo parecía encajar con armonía.
Hoy día, en cambio, a esta historia no se le vislumbra un final feliz. Todos los involucrados (incluyendo a Leonardi y compañía, que hoy se reparten entre la nieve, el sur y el extranjero) van a tener que ponerse a llorar, a cocinar, a jardinear, a emborracharse como nunca y a preparar ungüentos para las heridas. Pero éstas no van a ser fáciles de sanar.



10 de julio de 2005

TODOS AMAN A DANIELLA,
¿A QUIÉN AMA LA GEMELA?

Enamorada soy feliz. Me encanta acostarme en la noche y quedarme horas con la cabeza apoyada en el pecho de mi novio. El amor es entonces sinónimo de protección mutua, de respaldo, de cariño, de devoción, de amistad y también de pasión. Pasión. Ése, seguro que ése es el ingrediente que estoy buscando, el explosivo, el que puede ser detonante de los sentimientos más perversos… Cualquier cosa parece tener justificación en nombre del amor.
En nombre del amor, el cirujano Ignacio Navarrete se arrancó con una pequeña de 11 años hija de unos amigos suyos. Según él, la ama y ella -al menos en ese momento- lo amaba. La corte lo condenó a cinco años de prisión por violación. A pesar de que se determinó que todo lo que pasó entre él y la niña fue con el consentimiento de ella (el doctor insiste en que no hubo sexo), se considera violación porque por su edad la menor no tenía discernimiento.
Los jueces tienen toda la razón, pero cuando este hombre canoso y sereno le contestaba al parsimonioso Carlos Pinto en el “Mea culpa” del lunes, no pude evitar sentir pena por él, creerle que amaba a esa niña que él veía como mujer y que su distorsión de la realidad es sólo eso: una maldita enfermedad que se tiene que curar.
¿Es el amor una enfermedad?
A Gabriel Leonardi le haría bien convencerse de que sí, al menos podría empezar el proceso de rehabilitación de su amor por Daniella Campos. La historia del supuesto robo de un auto del estacionamiento del edificio donde vive la ex Miss Chile la noche del martes, que ha llenado portadas y páginas de diarios, horas televisivas y debates en la pantalla chica y en la verdulería de la esquina, es nada más y nada menos que una historia de amor. Eso era todo. Mientras los programas y diarios de farándula nos devanamos los sesos teorizando sobre la extorsión, sobre los empresarios y las modelos, sobre el estilo de vida de tal o cual, sobre los acontecimientos de corte policial, sobre la infidelidad y sobre quién es este señor Leonardi que tiene una cincuentena de autos repartidos en las casas de sus amigos, el relato que hay que armar tiene que ver con hechos surgidos a raíz de un amor… de un mal amor, si queremos ser más claros.
El enredo del auto surgió de una pelea durante una fiesta en un hotel de la capital. Se encontraron Daniella, su pololo, Vicente, y este señor Leonardi que estaba acompañado de un grupo de amigos cercanos, en el que se incluía Jennifer, la ex mejor amiga de Daniella. Ellas ya estaban peleadas.
Al más puro estilo de los granjeros Vip, un poco de alcohol caldeó los ánimos esa noche. Los motivos: celos, heridas abiertas, humillaciones gratuitas, autoestimas por el suelo… Y una vez más, todo se hace en nombre del amor.
En nombre de un amor despechado, el auto fue sacado del estacionamiento por un hombre -enviado por el dueño del vehículo- a sabiendas, según los amigos de él, de Daniella y Vicente. Sin el consentimiento de la pareja, por cierto, según las versiones entregadas por la modelo.
¿Y por qué tanto enredo después? ¿Cómo llegaron a involucrarse los carabineros en esto? La respuesta no es simple, pero tiene que ver con que la protagonista de esta historia es una verdadera “femme fatale”. Personaje misterioso, frío y atractivo, Daniella Campos es la representante más completa de ese estilo de mujer que he conocido fuera de las novelas negras. Le quitaron el auto, ella no podía perder y hasta ahora no lo ha hecho (le pagaron por ir a “Primer plano” y “De pe a pa” en un solo fin de semana).
Siempre rodeada de un séquito de personajes que la idolatra sin cuestionamiento, que la ama en silencio y sin pedirle nada a cambio. El poder que ejerce sobre algunos es increíble. ¿A cambio de qué Gabriel Leonardi le prestó un auto por ocho meses? A cambio de un mendrugo de atención. ¿A cambio de qué armó un plan común en la Isapre? A cambio de un poco de cariño. Parece difícil de creer, pero se aclara cuando se lo escucha gritando “¡¡¡Daniella, te amo!!!” en una calle de Vitacura la tarde del viernes.
Esta historia es una bomba de tiempo a punto de explotar. Todos aman a Daniella. ¿A quién ama la gemela?
El amor tiene mil maneras, pero me cuesta creer que toda esta historia tenga algo de ese sentimiento. La de Katyna Huberman y Pepe Maldonado, en cambio, está mucho más cercana al amor. Todavía no deciden vivir juntos otra vez desde que se reconciliaron como marido y mujer. La repentina fama de Katyna ha hecho que se vean cada vez menos, pero la actriz de “Los treinta” y el cineasta de culto se siguen declarando amor de marido y mujer cada vez que la ocasión lo amerita.
A lo mejor vivir separados es la mejor manera de mantener el amor despierto. A veces me lo pregunto y me queda claro que mi novio también. Es un tema que ronda cuando ya se manejan llaves de la casa del otro, cuando pasan varios días y no has vuelto a tu casa, cuando tus sentimientos se confunden cada vez más con la sensación de hogar. Debe ser porque éste sí que es amor de verdad.



3 de julio de 2005

YO SOY REBELDE PORQUE EL MUNDO ME HIZO ASÍ

¿Alguien se acordará de Lauryn Hill y su disco “The misseducation of Lauryn Hill”? Años después de escribirlo, la chica del Bronx vino al Estadio Nacional convertida en evangélica. Fue horrible. Dejando ese mal recuerdo de lado traigo su excelente placa a colación porque creo que mi semana podría ser algo así como “The missunderstanding of Alejandra Valle”. “Cualquier cosa que diga o haga podrá ser usada en su contra”, debieron haberme advertido antes.
Me disculpé con Kathy Barriga por ser tan pesada y la gente me escribió para preguntarme hasta cuándo me burlaba de ella. ¿Habrá sido mucho citar a la mentora de Yazmín Valdés en su célebre frase en el encierro: “Vestida de rosado me siento mejor”?
Después se me ocurrió la brillante idea de escribir en estas páginas que Jennifer Warner y Andrea Molina son amigas y viajan a Buenos Aires. Para lo único que sirvió fue para que se rieran del a ratos incomprendido Felipe Avello y de que cuestionaran que yo también tengo (o tenía) amigos en la farándula. Parece que hablar bien de la gente no sirve… claramente baja el rating.
Agotada de tanta tontera me refugio en Papudo junto a mi hijo y mi adorado vecino. Por supuesto tiene que ponerse a llover y yo estoy tan agotada que no puedo mantenerme despierta pasada la medianoche.
La vida te dispara. Así como le disparó a Carlita Ochoa, que se vio en Internet siendo protagonista de una película triple X. Al rato, había 55 mil oficinistas preguntando si se trataba de la ex del “Negro” Piñera. La ahora trigueña modelo se dedicó a decir que respeta todas las profesiones (incluyendo la de la actriz porno que se requeteparece a ella) y que ya se extrañaba de no haber sido antes plagiada, como lo fueron Marlen Olivari y Denisse Campos.
Se lo tomó con Andina. Es que Carlita anda con una sonrisa en la boca. En la célebre Granja para “very important people”, el muy importante Pato Laguna (uno de los más votados como detestable en los foros de Internet) ha dedicado escenas a su no-novia en el exterior diciendo que la extraña.
Carlita, con una mueca parecida a la que usa para conquistar la cámara, se hace la lesa sabiendo que la “saudade” de Laguna algo tiene que ver con el conjuro que le hizo al modelo una amiga con poderes sobrenaturales. El resto lo pusieron los otros detestables de Pirque, que han terminado por convencerse de que afuera estaban mejor.
Cuando miro a estos conejillos de laboratorio reaccionando a los estímulos que un gigante les pone desde afuera, pienso en la sensación de estar encerrado en un ataúd. Debe ser por el capítulo que cerró la temporada de “C.S.I.” el miércoles y que tuvo la dirección de Tarantino. De lujo.
Lo vi en el gigantesco televisor de mi amigo José Miguel Villouta, que esta semana dejó su emblemático “El interruptor” para empezar una nueva etapa de su vida.
Como la nueva etapa que empezó Zamorano, que va a ser papá junto a su esposa, María Alberó. Por fin se confirmó un rumor que llevaba cinco meses dando vuelta, desde que se casaron con estilo campestre en enero pasado.
Y como si el Espíritu Santo se traspasara por el aire, también se transformó en verdad el rumor de que Andrea Molina va a ser madre con Gonzalo Rojas, su flamante esposo.
Yo por mientras, y como ya tengo un hijo, me dedico a los placeres sexuales sin la urgencia de un bebé. En ese plano de mi vida, y afortunadamente para mi buen humor, sí que me siento comprendida. Tanto, que -con la excusa de una nueva sección que debo escribir- invito a mi novio a visitar un sex shop, algo a lo que él responde un tantito, sólo un tantito entusiasmado.
Un recorrido que le aconsejo a Katyna Huberman y Luz Valdivieso hacer. Es didáctico, entretenido y así la próxima vez que las inviten a un programa a adivinar para qué sirven ciertos adminículos sexuales, no van a ostentar un redondo cero en la calificación final.



26 de junio de 2005

LENTEJAS AL VELADOR

Desde ahora llámenme Frida Kahlo. No sólo por unos correos electrónicos que llegaron a “En Portada” reclamando por el look que a mí tanto me gusta llevar y que la señora Juanita sin duda no entiende, sino porque mi novio se acaba de comprar un sombrero con el que se ve igual a León Trotsky. Lo juro.
Llegó el jueves en la noche a mi casa con un gorro negro, peludo y tan alto como el pelo de Marge Simpson. Lo amo por eso. Claro que espero que la relación entre esta humilde periodista y su propio ruso blanco sea bastante más larga que el affaire entre la artista mexicana y el héroe de la Revolución de Octubre. Al menos ya cumplimos tres meses y se me viene a la mente -mientras escribo estas líneas- el clásico dicho de nuestras madres y abuelas. “La plantita hay que regarla”, refiriéndose a cuidar la relación de pareja con la misma dedicación con que se cuida un ficus. A veces me pregunto, ¿se lo repetirán también a los hombres?
Lo dudo. Así como dudamos con mi amigo Daniel de que existan muchos hombres capaces de aceptar que las mujeres sean sexualmente más atrevidas que ellos sin creer que la chica en cuestión es una perra por eso. Y no saben lo que se pierden.
Mi amigo lo confirma a través del messenger y yo lo confirmo un día a la hora de almuerzo en el que con mi vecino-novio inventamos el concepto de lentejas al velador (¡Ojo!, que traen orgasmos múltiples de regalo).
En fin, eso también es parte de cuidar la relación. Eso sí, siempre he pensado que la primera es aceptarla, hacerla pública, mostrársela al mundo porque no nos avergonzamos de ella. Esa claramente no es la filosofía de Lola Melnyck.
La escena se repetía como calcada a la de 2004. La ucraniana sentada en el set de Morandé con Compañía contestando por polémicas aparecidas en la prensa. Ahora no sobre su pasado oscuro, sino sobre su oscuro presente. Y lo más feo ni siquiera fue dejar en el aire la acusación de matón que le están haciendo a su hasta entonces novio, Indio, sino decir una y otra vez que su relación con el brasileño no existía.
La cara de asombro de sus compañeros era evidente. Una cosa es negar una relación cuando es secreta o es desconocida para la mayoría, pero otra muy distinta es hacerlo cuando esa persona te acompaña a los eventos, te cuida uno, dos, tres, cuatro perros, te abraza, te toma la mano y te da besos desde hace varios meses a vista y paciencia de todo el mundo.
Y lo peor vino después. Cuando en la productora se acercaron a la voluptuosa rubia a preguntarle por el futuro, ella dijo que sólo estaba con Indio porque él estaba sin trabajo. Más encima, cuentan las malas lenguas, que después de eso Lola habría terminado con el morenazo. Plop. A ella no le enseñaron a regar la plantita.
La que sí anda contenta y parece que se ha dedicado a regar es Andrea Molina. Transformada en la mejor amiga de Jennifer Warner (viajan tupido y parejo a Buenos Aires) la mujer del servicio estilo Mea Culpa está ahora embarazada de su esposo Gonzalo Rojas, con quien contrajo matrimonio recién en abril pasado. Qué curioso. Con el austriaco Gerald Kleinfercher se demoró diez años en quedar embarazada y con el empresario apenas un mes. Lo que es el amor.
Es tan bueno que no tenerlo hace daño. Cómo no saberlo si el 2004 pasé estos meses de invierno solita, solita. Bueno, no tanto, y esta semana mi amigo arquitecto se acordó de mí y me hizo un llamado bonito, que me llegó al corazón. Nuestra casi relación a tropezones fue divertida y dejó una cuota de cariño que no va a desaparecer. Un verdadero ex amigo con ventaja.
Está bien madre, te concedo la razón. La amistad también hay que regarla. Por eso esta semana, luego de darme cuenta que tenía un poco abandonada a esas personas que el año pasado estuvieron conmigo en los largos días de soledad, decidí hacer una comida para el grupete. Ya están las invitaciones repartidas. Nada bueno puedo resultar de eso, lo que, por supuesto, me entusiasma más.



19 de junio de 2005

LIGERITA POR LA VIDA

Pensé que mis levantadas unos minutos pasaditas las seis de la mañana cada día, de lunes a viernes, significaría no tener más una agradable sesión de sexo mañanero entre la semana. Afortunadamente estaba equivocada. Me agrada el nivel pasional de mi pololeo que está próximo a cumplir tres meses. Me había olvidado lo que significa andar el resto del día “ligerita por la vida”, como dice mi horóscopo que tengo que comportarme por estos días.
No cabe duda. Después de una semana intensa, en la que me gané el repudio de gente que no conozco, la sentencia es definitiva: sólo quiero andar de livianita por el inframundo de las figuras de televisión y todos sus recovecos.
Quiero olvidarme de Paulina Nin y sus deudas, yo ya tengo demasiadas. Quiero olvidarme de cómo Kathy Barriga lidia cada día con la crianza de su hijo y su relación con su ex. Las propias vivencias de mi hijo y mi relación con él son lo suficientemente complicadas.
Qué tengo que estarme preocupando de por qué dos gatitas rubias -una ucraniana y la otra brasileña- se pelearon una fría noche de casi invierno santiaguino en una calle de Providencia.
Providencia, según la constancia que Lola Melnyck dejó en la 19 de Miguel Claro. Los Dominicos, según la que dejó Fran (ex Porto Seguro) en la 47 de Las Condes. Una es la polola actual de Indio, la otra es su ex. Pero la razón de que ese galán carioca provoque insultos y golpes de puño la desconozco completamente. Aunque lo que se me viene a la cabeza pertenece al ámbito de la sexualidad. (¿Será que me estoy convirtiendo en una sexópata?).
¿A lo sexual pertenecerá también lo que mantiene juntos a Raquel Argandoña y Óscar Peña? Juntos, porque aunque ella diga que terminaron, él dice que no y, según ha trascendido en el círculo de esta pareja que se conoció cuando no cumplían 20 años, él llegará esta semana para quitarle lo que llama “caprichos de diva” y demostrarle que el amor es más fuerte, como dice esa frase que el recientemente fallecido Papa Juan Pablo II hizo popular en nuestro país el año 1987.
“Para mí que todo esto de la Raquel Argandoña es una estrategia publicitaria”, me comenta una señora encantadora en la ventanilla del Bank Boston, culta y adicta a las copuchas intrascendentes, como yo. La imagen es divertida. Después de contar la historia en un estelar, la Quintrala, con su estampa glamorosa, viaja en primera clase a una playa polinésica junto a su lolo. Su boca forma una sonrisa y unas gafas le tapan la mirada de satisfacción.
Seguramente yo no estoy tan perdida, si su propia compañera en Radio Agricultura reconoce que la ex alcaldesa de Pelarco miente en algunas ocasiones: “Yo no podía seguir mintiendo”, dijo. Acto seguido confesó que Raquel se quita siete años (tiene 54) y que se ha hecho cuatro y no una operación para rejuvenecerse, como reconoce.
El show business puede ser como la Isla de la Fantasía si se sabe navegar en él, pienso. Por supuesto, yo no he aprendido a navegar y no sé si estoy dispuesta a hacerlo.
Prefiero mil veces este pololeo mío que me mantiene con la misma sonrisa en la boca y la misma mirada de satisfacción que la de la actual candidata a diputada.



12 de junio de 2005

TODO POR AMOR

Algo así como “un acto de amor”. De esa manera calificó Yasmín Valdés la compra de joyas robadas que hizo Manuel Neira. Claro, si las compró para regalárselas a su mujer Pamela Díaz. Pero no pues, involucrar a alguien que ya ha salido bastante en los medios en un robo no es muy “amoroso”. No sé si Pamela va a perdonar de nuevo a Manuel, pero también es cierto que los seres humanos somos capaces de hacer cualquier cosa por amor.
¿Habrá sido amor lo que hizo que Carolina Arregui involucrara su nombre en los turbios negocios de su ex Patricio Castro? ¿Habrá sido el amor lo que la movió a prestarle el clóset completo tanto ante la opinión pública como en los tribunales? Demás que sí. Si no, no se entiende que aparezca en unos documentos recibiendo 300 millones de pesos. Si no, no se entiende que acepte que en televisión se diga que ella prestó 68 millones de pesos sin garantía, como se hizo el jueves en la edición extraordinaria de Informe Especial que develaba una Cutufa II.
Whatever, lo que nos convoca ahora es hablar de lo que podemos llegar a hacer por amor y cómo no recordar la historia de mi amiga morena que le prestó los ahorros de toda su vida a un ex y éste nunca se los devolvió. Ella me va a matar por ponerlo, pero ojalá que sirva de lección. No hay que involucrar los negocios con el amor, menos si se trata de millones y en cifras de dos dígitos. Pucha, a la pobre todavía le duele la guata al recordar lo pajarona que fue. Por el amor a ese dinero que le había costado años juntar, ha escalado balcones y ha tenido que enfrentar a este hombre que esperaría no tener que ver más en la vida… Por supuesto no ha recibido de vuelta lo que le adeudan.
Si la historia de la pastilla que Black le pasó a Catherine Barriga tiene algo de cierto, el amor de amigo de Black por Pamela Díaz no tiene comparación. Aunque adentro de La Granja Vip las mejores demostraciones de amor son las de las madres con sus hijos. DJ Elektra lloró largamente no poder hablar con su Sofía, una niña de 6 años. Y Cathy Barriga se pone hasta disfraces para Vicente. A propósito, muchos se preguntan si la rubia es realmente la mujer buena onda que muestra, pero de verdad a mí no me ha quedado claro si se trata de una mosquita muerta o una femme fatale. Me llegan algunas informaciones que van totalmente en contra de la imagen de mujer sacrificada que la ex Robotina tiene en los medios.
Según tengo entendido, el papá de Vicente no es tan ausente como varios creen. Su papá le paga la salud y el arriendo. Y más encima le estuvo pagando un colegio particular, pero la misma Cathy lo cambió tras una pelea. Es cierto que por años el papá no puedo ver al niño, pero la contraparte de los amigos de Cathy que hasta ahora han hablado, dice que fue ella quien no le permitió a su ex acercarse al pequeño.
Acusaciones que parecen graves y que se podrían poner peores aún si se comprueba que hay en tribunales una demanda del padre del niño contra Cathy para quedarse con la tuición.
Si hay algo que me quedó claro mientras escribo estas palabras es que todos somos capaces de ir contra nuestros propios principios por algo que creemos es amor, pero que muchas veces nos damos cuenta que era sólo una obsesión.
Si no basta con preguntarle a Raquel Argandoña quien muy a su pesar y llena de amor todavía prefirió terminar con Lolo Peña porque nunca se la jugó por ella, porque se aburrió de esperar a ese hombre que hace rato está haciendo las cosas poco claras. Y creo que hay pocas cosas más claras que el amor.



5 de junio de 2005

PAROLE... PAROLE... PAROLE

“Parole, soltanto parole”, eso dice la canción, pero las palabras no son tan sólo palabras. Las palabras pueden ser más peligrosas que afilados cuchillos y hay que tener cuidado cuando se usan. Ya sea dichas en un programa de televisión, escritas en una carta informal o lanzadas en un loft del barrio Yungay, las palabras pueden hacer tanto daño como cariño al mismo tiempo.
Estoy viendo a Paulina Nin en el programa “Primer plano”. La ex animadora es de las personas que usa las palabras de la manera menos inteligente que he visto en el último tiempo. No podría estar más de acuerdo con Giancarlo Petaccia. Ella no es la misma que era. Sus palabras salían de la boca con dificultad, sin claridad, con rabia, confusas. “¿Se le habrá pasado la mano con los pisco sours?”, me pregunta un amigo.
“Ojalá”, respondo yo porque de verdad no puedo creer lo que escucho. En vez de hacer una defensa contra todas las acusaciones que sufrió esta semana, la Nin está lanzando dardos ridículos contra Checho Hirane y Marcela Vacarezza. Que uno debe un crédito hipotecario, que la otra tiene un tratamiento siquiátrico… Y so what, quién no. No me voy a referir a lo que dijo en contra de mí o de Marisela Santibáñez, porque de verdad nos nombró varias veces sin lograr decir nada, sin explicar cuáles eran sus descargos. Esas sí que fueron sólo palabras.
Señora Nin, ¿le debe o no le debe sus sueldos a las pobladoras de Pichilemu? ¿Le va a comprar o no le va a comprar la casa a esa señora humilde de Horcón? Eso nunca se aclaró y era lo importante: no seguir quedando como una persona poco confiable, como una mujer que no cumple con su palabra.
Unas horas antes, en el Liguria de Luis Thayer Ojeda, unas palabras escritas en un papel por un viñamarino guapo me sacaron una sonrisa de esas que alimentan el ego y quitan las inseguridades femeninas. La misma sensación que tuvieron todas las mujeres que compartían la mesa conmigo y ese grupo de hombres divertidos y llenos de palabras coquetas. Hasta mi tía -que apenas pasa el medio siglo de vida- salió con una sonrisa de ese almuerzo que se prolongó hasta la tarde.
Unos minutos después de la rabieta de Paulina, en un loft del barrio Yungay otras palabras, llenas de pena, desencanto y cariño salían de la boca de un amigo… Hay palabras más intensas que un abrazo cuando están cargadas de admiración mutua y afecto. Gracias, maestro.
Y bueno, esta semana se comprobó que las palabras dichas por Felipe Camiroaga la semana anterior en el “Buenos días a todos” eran sólo eso, eran sólo una broma, y que su pololeo con Paz Bascuñán va viento en popa. Tanto, que fue el galán perfecto en la fiesta de cumpleaños de la actriz el jueves pasado en un restaurante de Providencia.
Lo de Mauricio Pinilla, en cambio, fue todo lo contrario. Pinilla es un hombre de palabra y esta semana el metrosexual de la selección se comprometió con Gisella Gallardo y está a punto de entrar al club de los casados.
Ufff, las palabra. Nunca pensé que esos garabatos, escritos después de las tres de la mañana en la cama de mi novio, caerían como pequeñas flechas en su corazoncito… Y eso que terminaban con una frase que hace tiempo no decía, o más bien que hace tiempo no sentía: Te amo, y no tengo miedo de decirlo.



29 de mayo de 2005

APAGUEN EL TELEVISOR

Supongo que esta columna va a identificar a mucha gente. Llevo una semana absolutamente alejada de las pistas faranduleras y escribo desde mi lecho de enferma, desde esa cama que me alberga desde el lunes con mis escalofríos, mis fiebres, mis transpiraciones y mis dolores, ya sean éstos de espalda, de cabeza o de uñas, porque de verdad me dolía todo, hasta la punta de los dedos.
Mi madre siempre tuvo razón: un resfrío mal cuidado es lo peor que puede pasar, y el virus de mi bronquitis aguda resultó tan fuerte que no sólo me tiró a la cama a mí, sino que a mi novio, a mi nana y hasta a mi hermano, con quien había estado el fin de semana… Como muchos chilenos.
Lo único bueno de estar en cama es que dejé de ocuparme por unos días de asuntos faranduleros y me empecé a preocupar por las cosas que durante toda mi vida han gastado mi materia gris, como la política, la justicia, la filosofía, y qué sé yo. Abrí “Los mandarines”, de Simone de Beauvoir, y vi las noticias desde otra perspectiva. Tanto, que la información que más recuerdo que seguí con ganas fue la dimisión de Soledad Alvear de su candidatura a la Presidencia (debo confesar que con mi amigo José Miguel Villouta habíamos decidido apoyar su candidatura en una tarde de verano, a pesar de su filiación democratacristiana).
Por eso, terminé concordando con Pamela Jiles muy a mi pesar. No puedo negar que me reí mucho cuando la escuché peleando con Marcela Vacarezza y mi amigo René Naranjo sobre la importancia de las noticias que querían que comentara. “Cómo va a ser más importante que Sandra O’Ryan se haya ido de no sé qué programa si ayer renunció la Alvear”, tiró la rubia de la pluma. “¿No verá televisión, acaso -pensé-, que no sabe que es ‘La granja VIP’?”. Claro, seguramente no ve televisión.
Yo tuve 144 horas para ver televisión y debo confesar que mi amistad con el control remoto sólo duró mientras tuve cable. Los canales nacionales te expulsan en ciertos horarios. Entre el mediodía y las siete de la tarde es imposible mirar a la pantalla chica si no se trata de noticias o “El comisario Rex”. Y eso que yo trabajo en esta cajita cuadrada.
El jueves me tocó “Vértigo”, y aunque traté de verlo, sin la rutina de Yerko Puchento fue completamente fome. Aunque ellos tenían en vivo y en directo a “la noticia de la semana”, la verdad cuando Sandra O’Ryan dijo: “Cómo voy a estar con depresión, no estaría aquí toda producida”, su frase fue de tal ignorancia sobre la enfermedad que no tuve menos remedio que cambiarla. La ironía de Yerko me penaba.
Debo confesar que con algunos capítulos de “La granja VIP” sí me entretenía. Lo absurdo era que justamente las partes menos noticiosas me entretenían, las competencias, los cuidados de los animales, las cosas de la granja, eso me parecía interesante. El cotilleo entre el Pato Laguna, la DJ Elektra y el español del Festival de Viña me dejaron sin cuidado. Sobre todo ahora que no está Pamela Díaz, ¿qué gracia tienen los cagüines? Nadie se va a atrever a decir nada a la cara. Qué fome.
Lo que sí me quedó claro es que Sandra O’Ryan duró mucho tiempo con esos tipos adentro. Soportar horas y horas con Kathy Barriga, la miss, y Hernán Hevia es como para hacerle un monumento a cualquiera. Más encima jugando a unas gymkhanas que ni cuando estaba en el colegio me gustaban, ¡¡¡por qué tendría que volver a esa pesadilla de adulto!!!
Para cerrar la semana traté de ver un rato mi ex programa, “Primer plano”. La nota sobre Emeterio, bien hechita. Claro que no pude dejar de preguntarme cómo es posible que sigan vigentes las mismas informaciones que la semana anterior. Después vinieron los comentarios en estudio. Mi amiga Patricia Larraín no aprende: “Me carga que digan que la gente es rota, ¡qué culpa tienen ellos!”, lanzó a la vuelta. Sin comentarios.
Para más remate, después venía una nota con Álvaro Ballero con un texto como éste: “Yo puedo ser el tipo con el más grande mundo interior, pero también puedo ser el más fashion. Me encanta el glamour”. Y a mí me da vergüenza ajena. Por favor, ¡cambien la tele!
Suficiente. Se apaga la cajita cuadrada. Vivan las películas… Y mi novio, que pasó sus últimos días de enfermo a mi lado. Pero no le cuenten a nadie, menos a la Isapre.


22 de mayo de 2005

QUE LA FUERZA TE ACOMPAÑE

Fuerte. Según la Real Academia, sólo como adjetivo, la palabra fuerte tiene más de veinte significados distintos. Si sumamos los significados que tiene como adverbio, la cosa aumenta considerablemente. Pero, según la doctora María Luisa Cordero, fuerte sólo se puede aplicar al olor a pata, poto y axila.
Yo no estoy de acuerdo con esa subvaloración del término y por eso debemos haber tenido esta discusión unas cinco veces esta semana. Sobre todo cuando le lanzamos en pantalla sus “fuertes” declaraciones sobre la inmortalidad del cangrejo y la cacha de la espada.
Parece una discusión estúpida, pero la palabra fuerte no para de repetirse en mi cabeza. Es fuerte ver que las experiencias homosexuales entre mujeres empiezan cada vez a más temprana edad. Yo, abierta de mente, escucho propuestas y llego hasta el coqueteo, pero me sorprende que una niña de menos de veinte con cara de angelito y pelo de dibujo animado, ya haya superado con creces mis experiencias.
Es fuerte estar tomando el café después de un almuerzo con tus amigas y escuchar que la sicóloga le dijo a una de ellas que su obsesión por las relaciones tormentosas tiene que ver con el maltrato físico y sicológico al que fue sometida cuando niña. Tu amiga ya tiene que irse y la declaración llega como si estuviera diciendo que quiere comerse un trozo de torta para acompañar el café. Fuerte.
Como fuerte debe ser dar una entrevista en calzones. Así hablé con Carla Ochoa en “En Portada”. Luego de que desfilara ropa interior en el programa, la tuve que enfrentar a algo más fuerte todavía, como debe ser ver al hombre con que llevabas una relación sin nombre, pero relación al fin, coqueteando con otra mujer en televisión.
Debe ser fuerte pensar que lloraste cuando partió al encierro de tres meses, que le escribiste una carta con los mejores deseos del mundo y tus declaraciones de amor, pero que una vez adentro esa persona recobra su libertad y puede “ponerte los cuernos” con todo Chile viéndolo.
Fuerte como el párrafo que le ayudé a escribir a una amiga que vive en el extranjero para buscar un hombre a través de un diario: “Mujer con un saco de experiencia en todos los campos, que ama el deporte horizontal y largas conversas acerca de lo mal que está el resto del mundo, busca hombre con similares cualidades o uno lo bastante pajarón para tener una relación con ella”. Divertido, pero fuerte si pensamos en el trasfondo de desilusión que tienen esas palabras.
Fuerte, fuerte, fuerte. Insisto, doctora Cordero. Fuerte como el brazo del hombre que todas las noches me acompaña en la cama, me hace cariño y me abraza con seguridad, con amor, con pasión. Usted se lo pierde, porque lo que es a mí me gusta así, fuerte.



15 de mayo de 2005

LA ALEGRÍA NO DURA PARA SIEMPRE

Un clavo saca a otro clavo, dice el refrán. Y ahí estoy yo, pensando en mi amiga que esta semana tuvo la decepción de su vida. Tras cuatro años de una relación que sus cercanos siempre creímos que era enferma, por fin abrió los ojos y la tristeza la inundó.
Fue de sopetón, fuerte, tras una tarde de pastas, vinos y quesos en una esquina de Providencia. Estábamos juntas cuando llegó la llamada que la pilló valiente, decidida… Y esa noche todo se acabó en medio de la desgracia, peor de lo que cualquiera habría imaginado, con algunos tintes de novela negra, con una extorsión de por medio, con todo contaminado por develar secretos que llevaban mucho tiempo escondidos.
En fin. Lo importante es que ahora, como dirían los Babasónicos, está “todo reducido a cenizas, no queda ni una sola pista, de lo que fue no hay más”. Y yo, como estaba ahí, tengo toda la intención de encontrarle el clavo que le hace falta para devolverle un poco de alegría.
Lo decido a la salida de otro restorán, mientras la lluvia limpia este Santiago totalmente revolucionado por unos famosos encerrados en una granja. Tanta importancia han cobrado estos 14 personajes VIP que hasta he soñado con ellos esta semana.
Todos quieren saber el secreto que Pamela Díaz le sabe a Pato Laguna, y afuera, quienes conocemos varias historias del musculoso modelo, nos preguntamos a cuál de todas se referirá Pamelita.
Con Jordi pensamos que se podría tratar de la historia que Laguna tuvo con Kena Larraín hace tiempo, cuando el ex de Alberó se separó de ella y en los medios se conocía la relación que la argentina empezó con Zamorano. Nadie se atrevió a contar este intercambio de parejas porque nadie tiene una prueba tampoco para confirmarlo. No hay foto, no hay imágenes grabadas, sólo testigos mudos. ¿Tendrá Pamela alguna prueba que encararle a Pato?
Capaz. Porque esta morena con quien yo tuve mi propio encierro durante el Festival de Viña, ha sorprendido a los chilenos. Que es rota con plata, dice la doctora Cordero. Que siempre ha tenido buena situación, alega su papá, que en realidad es su padrastro en la sangre, porque en afectos es su verdadero progenitor. Que es un plomo, dicen en los diarios. La Fiera, le ponen en uno. La Quintrala, en el otro. Cómo debe estar riéndose Nicolás Quesille (productor ejecutivo del reality) viendo que su villana es más mala de lo que pensaba.
Y que el casting femenino está funcionando de maravillas. La princesita risueña la encarna perfectamente Kathy Barriga. Y la mujer sufrida, Sandra O’Ryan. Quizás hasta la está exagerando.
Claro que ella también acaba de terminar una relación. Qué extraño ir a encerrarse justo con esa pena tan terrible en el corazón. Recién en abril había terminado una relación de cinco años. A mí, las fuerzas no me habrían acompañado ni para levantarme de la cama. Su llanto frente a la salamandra es pequeño ante al dolor que la debe estar martirizando.
El corazón se me aprieta cuando la miro, así como cuando veo a mi amiga o cuando la Carola me cuenta que por fin terminó también su propia relación tormentosa.
Yo miro mi felicidad y me siento mal y me dan ganas de salir corriendo a buscarles clavos a todas mis amigas… Pero, claro, sigo escuchando Babasónicos y me tranquilizo. Mejor disfruto tranquila de mi amor, porque “la alegría llegó y sé que no dura para siempre”. Hay que aprovecharla mientras está.



8 de mayo de 2005

REENCUENTROS, GATOS Y UNA CONSPIRACIÓN GAY

A la llegada de mi vecino de bigotes que no pican, una tormenta eléctrica cayó sobre Santiago. Una tormenta y una lluvia no vaticinadas por meteorólogo alguno inundaron la capital, hicieron chocar autos, provocaron congestión vehicular y comprobaron que nuestro amor era realmente tumba-árboles, tal como lo habíamos previsto en nuestras horas de declararnos devoción a distancia.
He pasado dos semanas soñadas, intercambiando arrumacos, durmiendo calentita a pesar de que los fríos otoñales ya llegaron, paseando por la playa, comiendo rico y teniendo sexo con una frecuencia increíble... ni siquiera el bus Papudo-Santiago se salvó de nuestro erotismo desbordante. Pero justo estos últimos días he tenido unas extrañas sensaciones a la altura del estómago.
A mi novio, que salió a comer con su ex, le da lata ir a la casa de mi ex (que por supuesto tiene su familia más que formada). Y yo no puedo menos que encontrarlo raro. No veo mucho la diferencia entre ir a la casa del papá de mi hijo y acompañarme a la fiesta de cumpleaños de Marcela Vacarezza. Entonces me acuerdo de la canción de Ely Guerra (la favorita de Loreto) No Quiero Hablar. Una frase no para de rondar por mi cabeza: “La nostalgia siempre crea confusión”. Claro, no es lo mismo estar en esa parte de mi vida que en todas las demás.
Pero me armo de paciencia, así es el amor. No me vaya a pasar lo de Cristián Sánchez, que de tan celoso que se puso de Felipe Camiroaga terminó perdiendo, al menos por un rato, a Barbarita Rebolledo.
Digo un rato porque el fin de semana pasado los programas y diarios faranduleros los pillaron en Buenos Aires. Todo indica que esta pareja de animadores de televisión volvieron. Como se pudieron dar cuenta, me encantan los reencuentros.
¿Habrá sido Benito, el pequeño que Bárbara guarda mientras encuentra una familia, lo que los unió de nuevo? La maternidad es una sensación tan fuerte (¡¡¡Felices 5 años, hijo mío!!!) que dan ganas de compartirla.
Este último tiempo, la farándula nos ha dado muestras más que claras. Amaya Forch, Francisca García-Huidobro y ahora Rita Cox, me comentan, se van a unir pronto al grupo de las madres. La vida sigue su curso. Y sigue su curso, a veces, de una manera extraña.
Como esta semana. Fue el martes cuando tuve que escuchar desde el switch la teoría más paranoica desde esa que dice que los judíos querían apoderarse de Hollywood. Checho Hirane postuló que existe en los medios chilenos una conspiración gay. Su función: validar una conducta anormal, indecorosa, que no puede aparecer como común porque podría lograr que todos nuestros hijos se transformen (oh, Dios mío) en gays. Porque, claro, somos todos tan tolerantes... siempre y cuando dos hombres o dos mujeres no se anden casando, ni adoptando hijos, como ese promiscuo de Jordi Castell, y menos dándose besos delante de nosotros los normales, los hetero.
En fin. Al menos la homofobia de la sociedad siempre la he tenido clara. Lo que no sabía era que la justicia era tan ciega que mandó matar a un animal que ya se comprobó que no tiene rabia y que mis colegas son tan desubicados que llegaron hasta la mismísima puerta de mi santa madre sin ser admitidos y todo por encontrar a la gata Luz.
Por supuesto, esto provocó la ira de mi hermano, que agarró a garabatos y golpes a los ágiles periodistas con las cámaras corriendo. Ja, ja, ja, ja. Creo que pocas veces me he reído tanto de estos señores que se creen serios. Si no, basta con preguntarle a Amaro, que ya hizo la división entre periodistas del área de prensa y los dedicados al entretenimiento.
Mis carcajadas y las de mis colegas faranduleros se pudieron escuchar hasta en Argentina. Mi hermano nos vengó de todos esos que se creen superiores por dedicarse a las “verdaderas noticias”, como la de una gata rubia que se arrancó con un marinero ruso para que la justicia no pueda sacrificarla. Un cuento de esos con final feliz.



24 de abril de 2005

LA VIDA NOS DA SORPRESAS... Y NOS PONE PRUEBAS

Ufff, el sábado. Hace tiempo que no mezclaba tanto. Whisky, vino, tequila, champagne, vodka. Todo entró por mi boca. Más encima mezclado con energizante y guaraná e ingerido en el peor orden de todos... Aunque ni el orden más estricto de menor a mayor le habría caído bien a mi estómago y a mi cabeza, que por supuesto a las tres de la mañana estaba más que perdida.
El problema es que yo quería que me hiciera bien al corazón, porque de verdad ya es demasiado lo que extraño a mi novio. El otro día, un amigo que peleó con su polola me decía: “No hay pena de amor que un pito no pueda matar”. El problema es que a mí la marihuana a veces me pone hornie... entonces, obvio, extraño aún más a mi vecino favorito, que todavía se pasea por las playas panameñas.
Y no quiero ser infiel, pero pucha, después de un mes célibe juro que mi pelo está más opaco y mi piel menos suave… Y más encima la vida parece que se empeña en mandarme pruebas, que he superado sin problema alguno para sorpresa de mis amigos y amigas, que todavía no confían en mí. Parece que nadie me ha conocido enamorada.
El pasado nos condena, a veces. Por lo menos, así le pasa al futbolista que separado de su mujer modelo tiene que lidiar con los rumores sobre infidelidad que lo rodean. Ahora siente el peso de esa historia con una vedette mentirosa que lo acusó de haberla dejado embarazada.
¿Y por qué será que Carolina Urrejola y Hernán Larraín Jr. ya no se van a casar? Dicen por ahí que no pudieron superar la prueba de haberse conocido tan poco. Llevaban apenas seis meses cuando decidieron que iban a unir sus vidas para siempre.
Mi amigo el cineasta de culto, en cambio, sí ha logrado ser fuerte en esta nueva oportunidad que se está dando con su mujer. Mientras ella se lucía en el lanzamiento de Los Treinta, el jueves pasado, él estaba siendo tentado por una jovencita que insistía en sacarse osadas fotos con él. The Snake, como lo bautizó mi amiga Julita, se fue a su casa solo después de la fiesta.
La vida nos pone pruebas, sí. Eso podría decir mi amiga Carola, que tuvo que sufrir una humillación de aquellas el sábado pasado. Coqueteaba de lo lindo con el único tipo guapo en la discotheque, cuando su pie se quedó atascado en un hoyo. Ahora nos reímos de la anécdota tipo sitcom norteamericana, pero en ese momento los segundos se le hicieron eternos y terminó bebiendo en un bar de mala muerte para pasar la plancha. Lo bueno: al sábado siguiente difícilmente le podría pasar una cosa peor.
Yo también anduve pasteleando ese sábado en Valparaíso. Mi amiga guapa que me acompañó sufrió antes que yo los efectos de los litros de alcohol que tomamos y se quedó dormida mientras todos los hombres estaban con los dientes afilados tratando de seguir el carrete con ella... Nadie puede. La tuve que pescar de un ala y llevármela a la casa. Supongo que por un rato me odiaron, pero yo sólo estoy cumpliendo con mi rol de madrastra (así me pusieron mis amigos de Virreinato).
Claro que soy una madrastra que se porta bien. Esta semana parece que mis ex amantes se pusieron de acuerdo para empezar a llamarme o a coquetearme. Es como si los hombres tuvieran un radar detecta-ex enamoradas-pololeando.
Después de arrancarme en una sola noche de dos hombres que el año pasado ocuparon líneas de esta columna, me quedé dormida en la cama de mi vecino favorito, con su olor, contando las pocas horas que faltan para que vuelva… Por mientras, a ocupar moño no más, así oculto mi pelo más opaco.



17 de abril de 2005

ROSAS, LANGOSTA Y CHAMPAGNE... TOO MUCH

¿Existe el mito de la media naranja? ¿Estará por ahí eso del hombre (o mujer) perfecto hecho para una (uno)? ¿Serán realmente los cuentos infantiles que siempre tenían final feliz la causa de tanta desilusión que he palpado a mi alrededor por estos días?
Es tan curioso que mientras a mis amigos más exitosos en lo profesional los siento tristes y aburridos, en el inframundo de la farándula todo se desenvuelve como si la vida fuera uno de esos cuentos de hadas que nuestros padres nos leían para hacernos dormir pensando que en algún momento encontraremos el amor sí o sí.
El Chino y la Kenita se casaron, Amaro y Amaya van a ser padres y Andrea Molina afina los detalles de su matrimonio hindú para entre 300 y 500 personas el próximo 30 de abril en la Viña Mar de Casablanca.
Aunque por ahí ya andan diciendo que las cosas entre la animadora de servicio y Gonzalo Rojas no están tan bien y que ojalá no sea yetta ocupar el mismo banquetero que tenían Kenita y Bam Bam (Pablo Montt), yo sé que todo terminará con una boda perfecta, mezcla de campestre y espiritual, como quieren los novios.
Claro que no todo es tan lindo. Las cosas malas se filtran lentamente, como la separación de un futbolista y una modelo que seguramente pronto saldrá a la luz. O la de una actriz con su novio estudiante de Ingeniería comercial.
O las noticias de estilo policial que han inundado las páginas de farándula, como la golpiza a Italo Passalacqua, que todavía no se aclara bien, o la pelea entre el Dandy Chileno y Pablo Mackenna en el Liguria, o el combo maletero que le pegaron a Benjamín Vicuña porque el ex pololo de la mujer con que bailaba se puso celoso del actor… ¿Habrá andado sin Fernanda Urrejola esa noche Vicuña?
Y todavía no ha salido en un diario que el jueves en la noche Nelson Mauri, el bailarín más díscolo de “Rojo”, le chocó el auto a un peluquero que salía del Sarita Colonia, donde hubo un taquillero desfile.
Esa misma noche, sentada en el bar Thelonious, creí encontrar la respuesta de por qué es tan difícil dar con la persona adecuada. El JosE Villouta me cuenta sus penas de amor justo cuando entra Lío -el mejor amigo de mi vecino favorito- y seguimos conversando sobre las relaciones post 30.
Son distintas que las de 20, pero mientras yo creo que por eso mismo a esta edad no hay nada que perder, ellos insisten en que ahora podrían perderlo todo. Para mí, una ha tenido tantas desilusiones que otra más vale la pena por el solo hecho de recibir rosas rojas en la oficina -como me pasó el jueves- o conversar por teléfono con la persona que amas (aunque mi vecino favorito está lejos, la noche del miércoles dormí con una sonrisa sólo por haber escuchado un rato su voz).
Pero ellos, no. Ellos insisten en que es mejor no arriesgarse, es mejor seguir solo que mal acompañado y que están cansados de los rechazos.
¿Será esa forma distinta de mirar todo que tenemos los hombres y las mujeres lo que nos aleja?
Mi amiga que está en el extranjero confirma mi modo de pensar. Prefiere mantener su relación con un hombre casado -que seguramente nunca dejará a su esposa- no por el buen sexo, sino porque con él puede conversar. Y mientras no encuentra a nadie mejor… él la está haciendo feliz a su manera. Y la otra que está casada y siente que su esposo la estafó, sigue con él porque igual lo quiere.
Desde mi actual perspectiva de mujer feliz es difícil determinar cuál de los dos sexos tiene la razón. Pero por ahora, como estoy viviendo el “y vivieron felices para siempre”, me quedo con que ya no tenemos nada que perder. Es mejor arriesgarse, le lanzo a un grupo con que me junté en las Ostras de Azócar. Levantamos las copas por eso y brindamos con champagne y unas ricas brochetas de langosta. Es cierto, a veces la vida nos puede sonreír.



3 de abril de 2005

HISTÉRICAS Y A MUCHA HONRA

Creo que Kenita Larraín es una mujer histérica. Según algunas teorías sicológicas, me contaba el otro día una amiga, las histéricas son (o somos) mujeres inteligentes, que les gusta hacer que el resto se sienta bien y -ojo, que esto es lo importante- logran que los hombres se enamoren perdidamente de ellas.
No me cabe duda alguna sobre esta situación de Kenita. De seguro que ella es una histérica, basta ver cómo logra que los hombres se enamoren perdidamente. De modo contrario no se explica cómo Iván Zamorano, el ex soltero más codiciado de Chile, se quiso casar con ella alguna vez y que ahora sea Marcelo Ríos (un hombre esquivo, nada de ameno) el que quiere formar una familia con la modelo.
Algunas tienen suerte. Yo no me puedo quejar, menos por estos días cuando nada me importa, excepto disfrutar las últimas horas que me quedan con mi flamante novio antes de que se vaya a pasar veinte días de exquisitas vacaciones en Panamá.
Cómo lo voy a echar de menos… Pero eso también me gusta. Lo único que molesta es, quizá, que nadie me crea que puedo ser fiel y que estoy definitivamente enamorada. Algunos me han dicho que hasta esta situación puede ser una lata para mi columna. ¡¡¡NO!!! Olvídenlo. Yo no me he sacado el látigo de la mano y no he dejado de tener fantasías sexuales very open minded. Es sólo que ahora las llevo a la práctica sólo con uno, mi vecino favorito.
El que también ha cambiado su actitud completamente es Mauricio Pinilla. El metrosexual de la selección de fútbol, que el otro día se esguinzó un dedo en pleno partido, sólo piensa en serle fiel a su polola, Gisella, que se quedó en Portugal. Mientras acá, él va a ir a fiestas y carretes organizados por y para los amigos de la pareja. Lo que no se esperaba era que Rocío Marengo llegara al carrete en la casa de un futbolista al día siguiente del partido con Paraguay… Tentación, pero el Mauro se la supo sacar y no cruzó palabra alguna con la argentina de la voz chillona.
Si la trasandina esperaba alguna reacción del futbolista, se equivocó. Pinilla prefirió pasarla por alto y dedicarse a hacer comentarios con sus amigos sobre su nuevo amor… Se vieron y no se pescaron; Pinilla está fiel, se quiere casar… Mientras ella estaba en Portugal, él se juntó a comer con la familia de Gisella en el restorant Eladio, de Providencia.
Cosa que no podía hacer, por ejemplo, Nicolás Massú cuando empezó a salir con Luciana Salazar. ¡¡¡Se imaginan la cara de la tía Sonia viéndolo llegar con una niña que todos creen fue dama de compañía!!! Terrible.
A la Marengo y a la Salazar les falta entonces un poco de histeria. Si hubiesen tenido reacciones más desde su útero, capaz que Robbie
Williams y Lenny Kravitz las habrían pescado en serio, digo. Mis dos amigas me escuchan y se matan de la risa sentadas en el Liguria, celebrando los triunfos y las decisiones de tres mujeres en el siglo XXI, tres mujeres histéricas en un mundo neurótico. Nada de fácil.



27 de marzo de 2005

LA GATA VOLADORA IS IN LOVE

“O nosso amor…”. O yes, puedo cantar esa frase y puedo pensar en “nuestro”, tengo con quien compartir la canción. Sí, estoy enamorada amigos míos y las letras de Bebel Gilberto, que estas alturas más que mi cantante favorita parece mi mejor amiga, se mezclan en mi corazón, dan vueltas en mi cabeza y salen por mi boca a borbotones. “Alegría es la mejor cosa que existe” y a mí la sonrisa de la boca no me la borra nadie, no me la borra el dueño de mis horas de trabajo, no me la borra el jovencito que va a cortar el gas, no me la borran los reclamos injustificados, nada, nada porque estoy contenta. Me encanta estar enamorada.
En fin, sé que mis amigas están extrañadas, preocupadas por nuestras reuniones Sex and the City (a mi favor puedo decir que ya tuvimos una desde el nuevo estado de mi corazón) y contentas por verme así, radiante. Quiero darles las gracias por soportarme hablando horas, sé que puedo ser monotemática cuando algo realmente me tiene en las nubes.
Hablando de nubes supongo que si me echo en el pasto a mirarlas pasar lo primero que veré será un gato. Tengo tres mininos en mi casa y nunca pensé que terminaría siendo públicamente defensora de esta especie. Y todo porque a mi hermano Fabricio se le ocurrió la brillante idea de llevar un murciélago medio muerto al Servicio de Salud Pública, lo cual redundó en que ahora el seremi de Valparaíso Aníbal Vivaceta, que tocaba batucada en la Piedra Feliz el año 2000, quiere matar a Luz, la gata más famosa del mundo (según LUN la noticia dio vueltas la orbe) después de Silvestre, Félix y el Gato Volador.
Mis entrevistas sobre Luz serán de las pocas que tendrán un espacio en mi escritorio, han sido de lo más delirante que he visto este último tiempo… Sobre todo las de La Cuarta que hasta le inventaron un pololo mártir, el Pirulo.
Tan delirantes como mi almuerzo del viernes. Luego de enterarme por televisión que J.C., el emperador de la opinología, iba a ser papá con su novia Francisca (varios saben que su historia en esta columna tiene párrafos destacados), me los encuentro frente a frente en el Liguria. Ellos estaban celebrando y yo no me atreví por pudor a felicitarlos… Si las aceptan de verdad aquí van mis congratulaciones.
Un poco antes con mi amiga Ximena vimos a un hombre bajando de una moto. Yo le dije que me pareció ver a Rafael Cavada, pero ella no me creyó. Mientras se sacaba el casco yo insistía en que se trataba del hombre de los viajes a las guerras y mi amiga dale con que no. Cinco pasos más y el Rafa nos saludaba con su habitual simpatía. Debo confesar que coincidí en una cosa con la Xime: el reportero que no le tiene miedo ni a los iraquíes ni a los gringos está con unos kilitos demás. “María Gracia Subercaseaux no tiene buena mano”, corearon más tarde varias amigas mías. Brujas, pero a mucha honra, claro.
No puedo terminar esta columna sin dedicársela a su sentido del humor, su sonrisa que me sube el ánimo, sus bigotes que no pican y, sobre todo, a la alegría que me devolvió.
Ahora que estoy enamorada puedo entender hasta la actitud de la Daphne, la polola de Arturo Longton que lo defiende de todos los que lo tratamos mal en televisión. A pesar de que lo ve haciendo complots contra las mujeres, a pesar de que nadie en Chile cree que no estaba curado cuando atropelló al señor Astudillo, esta niña de ojos azules que conozco desde pequeña está de parte de su hombre… y así tiene que ser. Pero hay algo que la Daphne no puede evitar: que aquí en Valparaíso, Longton ya tenga un sobrenombre, Arturbio Longton. Igual es chistoso, ¿no?



20 de marzo de 2005

SIN TIEMPO QUE PERDER

Hay una dicotomía en mí ahora. Me había aburrido de ser exigente y de esperar por alguien que de verdad me gustara. Tantas relaciones a medias, tantas relaciones con sentimientos puertas afuera, tantas relaciones en las que sólo el goce es importante, que me cuesta más comportarme cuando me gusta alguien de verdad.
Me siento tímida y perdida. No sé si estoy siendo demasiado evidente y eso lo haga salir corriendo o si también le gusto y eso lo complique. Como sea, este juego me entretiene y ya me decidí a llegar hasta el final. Con lentitud, con paciencia, con más madurez.
Total, no hay nada que perder. He perdido tantas veces ya, que una más no me hará daño. Y todavía hay 50 por ciento de probabilidades de que todo salga bien.
Nada que perder. Como mi amiga sueca que recibirá 10 mil euros por decir que convive con alguien para que ese personaje reciba su nacionalidad. Cuando se pasa la barrera de los 30, cuando ya tuviste varias relaciones estables sin buenos resultados, una cosa así no espanta. Sólo se piensa en los beneficios. Y capaz que ahí esté el hombre de su vida… quién sabe.
El que no debe haber pensado en los perjuicios es Sergio Lagos. Estaba re bien viviendo con su María Edwards, pero parece que su productora de modas ultra flaca (y un poco histérica, dicen) se aburrió de la fiesta eterna del conductor de La Granja y prefirió sacar sus cosas de casita. Volvimos a la soltería y no es fácil, Marcianito.
No es fácil, le mandaría también a decir a mi amigo Pablo de Copiapó, que no pudo resistir la comezón del séptimo año y está por empezar esa fase de separar las cosas, los discos, los muebles, los sentimientos… Lo más difícil será compartir el tiempo de su hijo.
Esta semana me di cuenta de que después de casi cuatro años de separación con el papá de mi Javi, todavía no está todo solucionado. Y quizás nunca lo esté mientras Javier sea todavía un niño con necesidades infinitas. Necesidades que por supuesto tienen mucho más que ver con los afectos que con las cosas económicas. Obvio que los dos queremos vivir con él, los dos queremos tener todo el tiempo para él.
En fin, esta semana sólo me ha entretenido lo que está pasando en mi vida y la de mis amigos. Me parece que la farándula con todas sus rubias siliconadas está más que fome. ¿O será que trabajar todos los días en un programa de televisión me tiene aburrida de hablar de ella?
Con la única que me conecté fue con Barbarita Rebolledo y su opción de ser guardadora de un niño. Bonita y difícil labor. Y mucho mejor aún haberlo decidido sola… que mal acompañada. Que Felipe se quede con su Pacita; ella estará con su niñito.
Algo que le recomendaba anteanoche, mientras me tomaba un martini, a una amiga enamorada de un animador de televisión. No niña, si ésos son demasiado egocéntricos. Para de buscar al hombre que a los 11 años una bruja te dijo que era el indicado. Puedes estar dejando que al lado tuyo pase una buena oportunidad. Te lo digo porque el tiempo pasa y yo ya me aburrí de creer en el destino. Ya tomé el toro por las astas.



13 de marzo de 2005

MUJERES... ¿BRUJAS?

Domingo en la noche. Luego de una ahumada tarde de esparcimiento en la casa de mis vecinos llegué a mi departamento a ver Sex and the City en Red TV. Carrie Bradshaw, una de las neoyorquinas más glamorosas, apareció en la portada de una revista sin maquillaje, ojeras negras y profundas, el humo del cigarro invadiendo su cara, sus ojos pequeños y enrojecidos, el pelo desarreglado… y todo por una noche de juerga con las amigas.
¿Habrá valido la pena? Esa frase es justamente la que ronda mi cabeza cada vez que salgo, cada vez que llego a mi casa a pocas horas de tener que trabajar invadida por el sueño porque preferí salir con mis amigos que llegar a casa temprano.
Cada día duermo menos, si no es una escapada durante la semana, es el trabajo el que me resta horas de sueño. Por eso terminé el jueves quedándome dormida mientras Kathy Drouillas, en su despedida de Chile (se va a Ibiza a vivir), bailaba sensualmente en pleno escenario del Lucas Bar. Vale decir que con el show que seguía no me quedé dormida. Una chica se contorneaba agarrada a un fierro con una facilidad envidiable… Quiero aprender.
En fin, debo reconocer que todavía tengo miedo de aparecer en una revista con la cara destruida (estaba lleno de prensa). Pero por suerte mi amiga Ale estaba ahí para preocuparse de que no me sucediera justo eso.
Tanto que dicen que las mujeres somos brujas y la verdad es que somos re buenas amigas. Si me llama una fémina desesperada, al final la ayudo como si yo fuera su príncipe valiente.
Me pasó el lunes, cuando recibí, en la mejor de las ondas, el llamado de una conocida chica farandulera (una que hace poco volvió a los brazos de Morandé) para que no la vinculara más a su ex novio ni al tipo con el que sale actualmente, de otro modo, capaz que no pasara nada más. Yo, por cierto, me callé.
Así como calladitas se quedaron las dos tías de un amigo mío que -en un arranque de locura- quisieron ver cómo mi amigo mantenía relaciones sexuales con otro hombre. El voyerismo y el exhibicionismo llevados a su punto más alto. Obviamente, todos se excitaron, pero nadie hizo comentario alguno. Mejor mantener la amistad.
Las que no son nada de amigas, pero igual pueden compartir un hombre, son las argentinas Rocío Marengo y Luciana Salazar. Las dos rubias tenían entradas vip para el concierto de Lenny Kravitz, las dos fueron invitadas personalmente por su staff a conocerlo y las dos estuvieron con él en una fiesta alter show.
Después de la fiesta… Nadie sabe bien lo que pasó. Sí se sabe que la Marengo sintió “cosas” que prefiere dejarse para ella y que cuando supo que en Argentina se comenta que Luciana se metió al camarín del músico, sólo añadió un “pero igual fue mío primero”.
Ojalá que no siempre ese principio sea válido. Si es así Felipe Camiroaga tiene un montón de dueñas antes que Paz Bascuñán, su actual pareja. Y Amaro Gómez Pablos, que ahora pololea con Amaya Forch, también.
¡Tanta pareja que se ha formado ahora último! Me da sana envidia. Así como da envidia mirar a mis amigos Elvira López y Gabriel del Carril. El lunes nos juntamos a celebrar el súper triunfo de Brujas y más encima supimos que Gabriel se había ganado un premio de publicidad en NY. Compartimos unos vinos en el Santo Remedio y me aprovecharon de contar de la casa-parcela a la que se fueron a vivir recién.
Justo lo que necesito: una pausa, otro aire, trabajar menos, una casa en Valpo, un novio que me haga cariño cuando estoy cansada. Miro a mi alrededor y veo que tengo mi departamento en Santiago, un pantalón nuevo, una botella de Martini y uno que otro amante ocasional. Como Rocío, no voy a entrar en detalles sobre lo que pasó después.



6 de marzo de 2005

I AM A BITCH

“Me ha costado mucho ser auténtica, pero no hay que ser tacaña (...) porque una mujer es más auténtica cuanto más se parece a lo que ha soñado de sí misma”. Frase memorable de una escena aún mejor, esa en que Agrado –la travesti de Todo sobre mi Madre- parada en un escenario empieza un monólogo que hoy me cobra más sentido que nunca.
No hay que tratar de ser lo que uno no es, pienso, mientras escucho la historia de Adela Calderón, la gordita. Adela, la actriz, la musa de Ricardo Oyarzún que ya no es tan gorda porque después de la operación al estómago ha bajado como 65 kilos. ¿Qué pasó? Adela se separó de su marido (aunque sigue teniendo algunas noches de pasión con su cónyuge) porque él no la entiende, porque siente que ella ha cambiado. Se robaron a la mujer gorda y feliz con la que estaba casado y tiene tres hijos.
¿Pero habrá sido tan feliz si se atrevió a hacerse esa complicada operación con tal de estar flaca? ¿Cómo se verá en sus sueños Adela Calderón?
¿Y cómo se imaginará Kenita Larraín su futuro? Se hizo la chorita en Canal 13, exigió que le pidieran disculpas en pantalla por un sketch bastante lógico (quien no la ha molestado con Iván Zamorano) y se paseó por todos lados con el Chino Ríos. Y todo porque estaba segura que su negociación con Morandé con Compañía iba a llegar a buen puerto. Pero se equivocó.
Kenita se quedó sin pan ni pedazos. Sin el Mega y sin Vértigo, que ya está pensando en una nueva modelo. Lo único televisivo que ve en su futuro es que será la primera invitada del programa Primer Plano que parte el viernes con una nueva temporada.
Y los faranduleros le achuntaron cien por ciento, porque bien noticiosa debería llegar la Cameron Díaz chilena al espacio de Chilevisión. Como si fuera poco, parece que Kenita también se quedó sin el Chino. No si será una pelea o un quiebre definitivo, pero hasta donde me han contado la modelo y el ex tensita número uno del mundo no están juntos, al menos por estos días.
Hay algunas mujeres (y algunos hombres, por qué no decirlo) que tenemos que convencernos de que no servimos mucho para las relaciones estables.
Es el caso de otra modelo que fue extremadamente bitch. Después de tener sexo con un hombre semi comprometido dejó uno de sus aros bajo la almohada para que lo viera la otra, también modelo. Por favor, no me llamen para preguntarme quién es.
Tengo entendido que el viejo truco no le resultó, pero esa historia me deja clara una cosa: cuando las mujeres somos perras tenemos que asumirlo.
Yo me sentí así esta semana cuando mi amigo DJ se enojó conmigo por la columna de la semana pasada en la que no sólo pedía a gritos un poco de rock (sorry, de verdad me cuesta ser electrónica), sino que también contaba que había tenido sexo con otra persona durante el Festival de Viña.
Pucha. Parece que se me olvidó como son las relaciones estables, el amor y la entrega. No sé si me parezco en algo a lo que soñé para mí.
Creo que sí cuando voy a dejar a mi hijo a su primer día de clases o cuando me junto con mis vecinos favoritos, el Paulo y el Lío, y bailamos en la Blondie. En la fiesta suena Bon Jovie, Gun’s and Roses, Poison, Aerosmith. Puro glam rock ochentero. Aunque cueste reconocerlo, en esa época todos escuchábamos esos grupos y veíamos los videos que pasan en la pantalla gigante.
Claro que en nuestra época nadie habría tenido un arranque de verdadera autenticidad como la chica que se sacó la polera en el escenario. ¡Qué glam se puso la fiesta! La chica no sólo quedó con sus senos descubiertos, sino que llegó otra mujer para bajarla y en vez de hacerlo se entusiasmó y comenzó a lamerle las pechugas (perfectas, en todo caso) ante un público extasiado con el cuadro plástico… ¡Te pasaste! Eso es ser auténtica.
Yo, por eso mismo, supongo que seguiré siendo muy bitch. Total, mientras alguien no quiera hacer un pacto y pincharse el dedo conmigo (así dice mi canción favorita de Bebel Gilberto) no me doy por enterada de ningún compromiso. Y además el primer paso para alcanzar la autenticidad es la sinceridad. Yo sé que mi amigo cineasta veinteañero que ahora está enamorado tenía razón cuando me escribió un simple y directo mensaje de texto: PERRA.



13 de febrero de 2005

SOLIDARIDAD FEMENINA

Por fin llegué a Viña. La verdad es que los avatares de Myriam Hernández y Ricardo Montaner me tienen un poquito aburrida. Pero prefiero estar en la Ciudad Jardín que en Santiago, porque la capital ya me estaba sofocando. Y no justamente por el calor.
No puedo creer que con todo el sacrificio que significa para mí salir de noche desde que trabajo en un matinal todos los días, alguien no lo valore. Y así me sentí con mi amigo dj (que no quiere que le diga dj sino músico) el miércoles, cuando me dejó botada en un bar con dos amigas suyas a las que yo sentí que él había tratado mal.
A lo mejor yo me equivoqué también porque me puse de parte de una de las chicas, pero en ese momento pensé que hasta se podrían poner a llorar. Unos días después, y cuando sólo me dedicaba unas suspicaces miradas en un carrete, pensé que en realidad ella no se merecía mi solidaridad femenina y que debería haber estado del lado del hombre que momentos antes me estaba declarando su cariño.
Las mujeres tendemos a ponernos de parte de las mujeres y a veces es ridículo. Basta mirar la pelea de Maura Rivera y Yamna Lobos, las dos chicas sexies de Rojo. La discusión por cuál de las dos se deja el cetro de la más hot del programa buscatalentos tiene a Maura coqueteando en pantalla (fue bastante porno verla con sus pezones paraditos luego de que el bailarín axé Baby la abrazara) y a Yamna con más cirugías de las permitidas para una joven de apenas 20 años (ya se puso labios, pechos y se sacó muslos).
A propósito de Yamna, no sé qué habrá de cierto, pero ya me llegaron rumores de que la vieron en un verdadero “remember” con Mauricio Pinilla. Es decir, la bailarina y el futbolista, que tuvieron un pololeo cuando más adolescentes, habrían estado recordando buenos tiempos en una discotheque santiaguina.
La solidaridad con los ex generalmente es a toda prueba, al menos esa es mi experiencia.
Ahora último he descubierto también la solidaridad entre compañeros de trabajo. Sobre todo luego de compartir un tequila 100 % agave con mi ex enemigo Francisco Eguiluz y mi compañera Carola (más conocida como Karen-Carola por su origen floridano).
La nuestra debe ser una solidaridad como la que existe entre José Miguel Viñuela y Pamela Le Roy, la que han divulgado los que los vieron muy cariñosos en el ATP y que no saben que ellos han negado a los cuatro vientos que alguna vez haya existido algo más que una amistad.
¿La de ellos será como la amistad que tengo con mi actor favorito? Supongo que no.
Amistad que nunca existió con el arquitecto cool, quien ahora que supo que salgo con un dj extrañamente se ha mostrado preocupado por mí y hasta por primera vez me mandó un mensaje de texto que contenía un explícito “I miss you”. Me cuesta creérmelo, pero quizás algo de cierto hay. Algo como solidaridad ex amantes. Puede ser.



6 de febrero de 2005

AHORA SÍ QUE SOY ELECTRÓNICA

Es cierto. En esta fecha ya debería estar en Viña para escribir una columna de farándula pero, como todavía no me puedo ir (ya estaré por esos lados), tengo algunos amigos curiosos que me reportan lo que pasa cada día en el quinto sector de Reñaca, donde suelen ir a pasearse en las horas de menos calor, los famosos que arrancaron de Santiago.
Me provoca un poquito de risa y otro poco de envidia, debo confesarlo, saber que Erika Niklitschek (en la foto) llega del brazo de Mauricio Israel con un quitasol, gafas Gucci y cartera Louis Vuitton de la última colección para instalarse en la arena. Y que Daniella Campos para no quedarse atrás lo hace con su ex novio Juanjo (el dueño de Las Urracas), ataviada completamente de Armani y con lentes Christian Dior para cubrirla del sol. Parece que a la playa hay que llegar de alta costura ahora… Y yo que pensaba que la tenida playera era más bien parecida a un pareo.
Para fortuna mía, aunque la mayoría de los rostros faranduleros anda en algún lugar de veraneo (si no es Reñaca es Pucón, Zapallar, Cachagua, Maintencillo, Algarrobo, La Serena o definitivamente el extranjero), Santiago se mueve un poco también.
Es más, el jueves no di abasto para tanto show. Decidí que quería ir a casi todo, así es que me fui al Teatro Arte Bohemia a ver la presentación de esos geniales humoristas-transformistas argentinos, Los Hermanos Quintana, que eran los que se presentaban más temprano. Por supuesto, todo empezó un poco más tarde, lo que no me permitió llegar a Bobo, que estaba en el Liguria.
Eso sí, el show fue “todo el rato” chistoso. Tanto, que valió la pena quedarme junto a Francisco Melo, Italo Passalacqua y mi amigo Francisco Saavedra con dolor de guata de la risa. ¡Excelente!
Al final, claro, no imaginaba terminar hablando con Rafael Cavada por teléfono. Ya me había tomado dos vodka tónicas, cuando supe que el niño lindo de las guerras y los desastres naturales se había enojado con mi amiga Carola, reportera de En Portada, porque lo había paparazzeado junto a María Gracia Subercaseaux.
No me puedo enojar con alguien tan guapo como Rafa Cavada pero convengamos que, si el periodista y la fotógrafa no querían ser captados por las ágiles cámaras de los programas de televisión, no deberían haber llegado juntos al Omertá a disfrutar del concierto del argentino Kevin Johansen. Con las pocas cosas que pasan en la capital en verano, un evento como ese era blanco perfecto para la prensa del corazón.
Por lo visto y por la buena compañía, al Rafa no le ha afectado nada el próximo matrimonio de su ex, la periodista Carolina Urrejola, con el hijo abogado del senador Hernán Larraín, ése que lleva el mismo nombre que su padre.
A mí tampoco me afectó ver a mi ex irse de un carrete con una chica. En otro tiempo, me habría dolido la guata y me habrían dado ganas de vomitar, pero esta vez me dediqué a seguir pasándolo bien, cantando en un escenario. Parece que ahora sí lo superé todo.
Es más, terminé esa noche con un dj que hace tiempo me hace ojitos y algún click entretenido adentro. Me quedé conversando con él más de lo debido para una periodista de matinal, pero valió la pena recuperar mi vida sexual y afectiva que estaba amenazando con desaparecer con mis levantadas madrugadoras.
A veces una cerveza sin alcohol, un poco de tecno, unas caricias y unas palabras de cariño ayudan a devolver la sonrisa a la cara. Aunque mi amigo René no lo entienda y crea que hay pocas cosas más lateras que un dj, yo estoy feliz. Ahora sí que “weil ich elektronische bin”, como cantan los Magmamix en la radio. Me encantó la versión alemana de soy electrónico… Aunque yo tengo una propia: “Ahora sí que soy electrónica”. LND



30 de enero de 2005

ZONA ANTIMATRIMONIOS

Siete y media de la tarde en el barrio del Parque Forestal. Ya no hace tanto calor como otros días y un suave viento refresca la tarde. Sentado en su amplio departamento, José Miguel Villouta me pregunta qué más hacen los treinteañeros aparte de una lista de cosas que tengo garabateadas en un cuaderno de espiral. Estamos escribiendo un proyecto.
Además de eventos glamorosos, pienso, uno se junta a veces con sus amigos. Lo verbalizo y el Jose me comenta que ese “mono” es un poco feo para grabarlo con una cámara. Es decir, una reunión de amigos no se vería bonita en un programa de televisión.
¿Tendrá razón? ¿Llegará una edad en que se pone un poco patético uno? ¿Será esa mi edad? ¿Los veinteañeros encontrarán patéticos mis carretes?
Bueno, después del cuento del último cumpleaños de Jorge González, en el que nadie conocía al festejado, me siento bien. Por lo menos en mi fiesta de los 30 años del sábado pasado, de las 200 personas conocía al tercio que estaba invitado por mí. Y el resto, al menos había escuchado hablar de que en esa casa era el cumpleaños de la vecina también… ¡Qué bueno que estuvo el carrete! Gracias vecinos favoritos por prestar la casa.
Me desvié un poco. Pero vuelvo a pensar que en realidad pocas veces cuando uno se junta con los amigos la imagen es muy bonita. A menos que uno sea Marcela Vacarezza y comparta una casa con el prado perfecto, un cocinero de blanco que se preocupa por el cordero en la parrilla y dos mesas llenas de comensales mirando a la iluminada piscina, con Rafael Araneda.
A lo mejor hay que estar casado para que las veladas parezcan producidas para una sesión de fotos de revista de papel couché.
Y a propósito de casarse, estoy aburrida de los matrimonios. Esta semana todo mi optimismo está cruzado por un velo negro. Odio que la gente se case. Odio a Iván Zamorano y María Alberó. Parecen realmente felices, pero como que quieren y no quieren “compartir” su felicidad con el resto. Después de que hicieron una conferencia de prensa para anunciar su boda, toda la semana se dedicaron a guardar bajo estricta reserva cada uno de los detalles de su matrimonio.
Primero despistaron con la despedida de soltera de María. Después lo hicieron con el vestido supuestamente traído de Argentina de la trasandina, pero finalmente hecho por Rubén Campos. Y culminaron todo con unos manotones del ex Pichichi a un reportero y un fotógrafo de La Cuarta.
Y como no bastaba con casarse en una viña de difícil acceso, poner carpas para que no los grabaran desde helicópteros y llegar muy temprano al lugar para no alcanzar a ser grabados, le pidieron a sus invitados que no bajaran los vidrios de sus autos para conversar con los periodistas a la entrada del lugar.
¡¡¡Ufff!!! Menos mal que no me tocó cubrir tan magno evento. Eso sí, yo también tenía que ir a una preciosa boda. Mi primo también se casaba ayer. Y para rematar mi mal humor no tenía pareja con quien ir al maldito matrimonio.
Me siento como Rocío Marengo y su servicio de utilidad pública en Terra pidiendo novio. Claro que me atrevo a tener el oculto deseo de que mi primo tenga amigos solteros para bailar un rato por lo menos. Aunque para hacerme sentir un poquito más patética esta semana, podría apostar que no.



23 de enero de 2005

SON 15, SON 20, SON 30...

Por fin entré a los 30. Por fin tengo la misma edad que las mujeres de Sex and the City. Por fin soy una adulta y aunque he pasado por un montón de estados de ánimo estos últimos meses me siento de verdad bien. Como le dije el otro día a una amiga, estoy física y emocionalmente cada día más joven y sólo mentalmente más adulta.
Debe ser que me hizo bien el cambio de pega, me hizo bien carretear hasta sacarme la rabia y la pena de adentro, me hizo bien el cariño de mis amigos, aunque haya echado de menos, me hizo bien que me llamara mi familia pasadas las doce y que el clan Valle me cantara a gritos el cumpleaños feliz. Me encantó que mi primo llegara con su novia a cenar conmigo a las Ostras de Azócar y que el Jose Villouta escribiera en su blog que mi carrete estuvo bueno.
Por supuesto, a cierta hora echaba de menos un abrazo y un beso… No me quejo de cariño. Mi actor favorito fue el primero en saludarme, me llamó un minuto antes de mi cumple y me dio gracias por haberlo acompañado el 2004 y se preparó para el 2005 viendo películas y compartiendo ricas sesiones de sexo conmigo again (eso si ninguno encuentra pareja estable). Choro. Pero reconozco que me hacía falta un beso dado con ganas.
Por eso me fui después de los bailes en el Clandestigo (como llamamos ahora a ese local de Bombero Núñez) a Punto G y después con el DJ de ese lugar -con quien hace rato nos hacíamos ojitos- a La Salita. Unos besos locos y la noche de repente se hizo demasiado larga.
Claro que la verdad, me habría encantado empezar mi treintena como una periodista de Mucho Gusto que, si es verdad todo lo que supe, se convertirá pronto en la envidia de todas las chilenas. Parece que Marcelita Álamos es la nueva polola de Hotuiti, ese modelo alto musculoso y con una buena cuota de inteligencia que baila con la Vivi. Si todo llega a ser cierto, pronto partirán a unas vacaciones a Isla de Pascua.
Unas vacaciones como las del “Chino” Ríos y Kenita Larraín, quienes visitarían las Bahamas para volver una semana después, pero prefirieron pasar a isla Grenada y seguir otros días de guatita al sol.
La que no quiere estar de guatita al sol es Giuliana Sotela. La adolescente que nosotros conocimos parece que se transformó gracias a la separación de su esposo en adulta por fin. Pescó hija y partió a vivir sola a un departamento. Pescó currículum y llegó “arregladita” –como ella misma contó a un canal de televisión costarricense- a pedir pega. No ha firmado contrato alguno, pero todo indica que obtendrá el trabajo.
Mi amigo, el cineasta de culto, también está feliz. Está pololeando otra vez con su mujer actriz, quien además debe estar contenta porque será una de las parejas sexuales de Pancho Melo en la próxima teleserie erótica de TVN, que tendrá mucho más de comedia que Ídolos.
Mi vida hoy día también tiene más de comedia. No me queda otra que tomarme con humor todo lo que estoy trabajando. Pero me gusta empezar estos 30 años con más responsabilidades, pensando que voy a ir a cargo de un grupo a Viña, sintiendo que mis amigos me quieren, que mi hijo está grande y que puedo decir en el diario con propiedad que me encanta tener sexo en un baño.
Mmmm. Sí, me acuerdo que me gustó hacerlo en un baño con otro actor, a pesar de que estaba en la casa de mi mejor amigo durante su cumpleaños. Ojalá que durante mi fiesta de anoche –que debería ser todo un éxito- tenga la misma suerte. Creo que en este cumpleaños sí me lo merezco. Yo también quiero ser envidiada por algo. LND



16 de enero de 2005

HOT LINE

Mi récord anterior era durar tres semanas pololeando. El de ahora es cambiarme en menos de una semana tres veces de pega. Ja, ja, ja. Empecé un año convulsionado, pero está bien. Nunca me ha gustado la calma. Es un poco sospechosa.
Por supuesto que entre tanto traslado de laburo me pongo a pensar si seré demasiado fluctuante. En el amor por lo menos ya acepté que tengo algún problema. Con 29 años y separada dos veces... claramente lo mío no es la estabilidad.
Tampoco lo es para algunos futbolistas y una que otra modelo. Tanto que se habla de la publicidad que apareció en este diario y todo Chile piensa que son “un poco mucho” los cambios de pareja entre deportistas y maniquíes. Si no, que lo diga Luciana Salazar, la notera hot de Tinelli que llega a trabajar a S.Q.P., y que por fin admitió que de verdad Marcelo Salas “le tiró onda” en un boliche de Baires. Se las trae el Matador.
Estamos al aire en En Portada y René Naranjo me pregunta justamente si yo creo que Giancarlo Petaccia es inestable. De verdad, creo que no y estoy convencida además de que es cierto que el animador de Primer Plano la está pasando pésimo con este break que decidieron darse con Ingrid Cruz. ¡Y justo a una semana de irse a vivir juntos!
Pucha. Se veían tan bonitos. Y digo se veían porque hasta donde yo sé –y he dedicado columnas a este tema- las segundas partes nunca tienen buenos finales. Claro que a lo mejor tras su viaje por Miami, Roma y Amsterdam el musculoso Petaccia se da cuenta que no puede vivir sin Ingrid y viceversa.
Ella se quedó trabajando en Brujas, teleserie que hasta el momento parece una copia feliz de mi nueva serie favorita, Desperate Housewives, y la película Ocho Mujeres de Francois Ozone.
Amor al más puro estilo de los años 50 pero el amor al más puro estilo del siglo XXI, concluimos con mi amigo José Miguel Villouta, tiene un nuevo aliado: los mensajes de texto.
La conclusión la sacamos caminando por Bombero Núñez luego de haber cenado en Thelonious, un recomendable club de jazz en el barrio Bellavista. Cruzamos el Parque Forestal, nos encontramos con gente en el camino y nunca paramos de coquetear a través de las palabras con nuestro celular. Yo lo hacía con mi amigo arquitecto, él con su sunshine.
“Amo los mensajes de texto, son tan poco invasivos”, opina el Jóse. Estoy más que de acuerdo. Agregaría que tienen la gracia de la pluma rápida y asertiva. Y, más rico aún, se puede ser todo lo porno que el pudor del cara a cara no permite.
“Me gusta eso de poder hablar a las tres de la mañana en una discotheque”, me comenta una nueva compañera de trabajo que también ama los mensajes de texto… Siempre y cuando el remitente no sea la compañía del celular.
Un conocido reportero que llegó del sur a la capital inició su relación en el más puro siglo XXI style. Coqueteó escribiendo por celular, pidió pololeo escribiendo por celular, terminó escribiendo por celular y volvió escribiendo por celular. Un verdadero récord.
Lamentablemente todavía no se puede tener sexo escribiendo por celular. Claro que yo podría recomendar cómo hacerlo. Pero eso da para otra columna.


9 de enero de 2005

SOY ELECTRÓNICO

“Hey girls, hey boys. Superstar djs. Here we go”. Love Parade en Santiago. Peace and love. Tolerancia. Punkies bailando tecno. Góticos bailando tecno. Hiphoperos bailando tecno. Oficinistas bailando tecno. Tecnos bailando tecno. Mucha H2O, hielo, cervezas, pitos. Un mote con huesillos endulza la tarde mientras el agua de los bomberos me cae encima como suave lluvia.
El Parque Forestal está más lindo que nunca. Miles de personas bailan al ritmo del dj. La gente sonríe al paso. Los vendedores ambulantes ofrecen desde pelucas de colores y challa, hasta hamburguesas de carne de soya. Un carnaval tecno a la chilena inspira para escribir de pura paz y amor.
Cómo no voy a estar contenta si Zamorano, nuestro Iván Zamorano, por fin se va a casar. Ojalá que esta vez sea la vencida, porque aunque el comunicado para anunciar su matrimonio con María Alberó es bastante más sobrio que el siútico parte que mandó con María Eugenia Larraín, igual es exagerado hacer una conferencia de prensa.
En la reunión con los periodistas, más encima, se arriesgó a que le preguntaran por el otro romance que ocupa las portadas de los diarios por estos días, el de Kenita Larraín y Marcelo Ríos. Ellos sí que llevan poquito tiempo juntos, ya pasaron el Año Nuevo como pareja y se van de vacaciones. Love is in the air, love is in the air.
Los únicos que no siguieron la caravana del amor fueron los paradojalmente electrónicos Carla Ballero y Álvaro Casanova. El medio escándalo pa’ terminar. Ese hombre tiene que hacer todo violento. La culpa la tiene el mismísimo Álvaro Ballero. Dicen que él le contó a un amigo del modelo algunas cosas que su hermana había omitido del viaje a Argentina en que se encontró con Marcelo Salas y Nicolás Massú en Buenos Aires... Quién no lo ha hecho, seamos sinceros. ¡Quién no le ha omitido algo al pololo!
Cuando Casanova se enteró terminó con ella por teléfono, mientras Carla pasaba una jornada de trabajo con el equipo de Primer Plano en Olmué. La rabia del personal trainner llegó a tal nivel que le destrozó el departamento a su ex novia. La chica de Chilevisión se fue a la casa de sus papás y en unos días más se va a Miami a descansar.
Yo le habría recomendado ir a la Love Parade. Aquí está todo pasando. Mejor que el asado en el que un chico que me gusta llegó acompañado por una mujer, que más encima resultó ser simpática. Mejor que el malestar en la cabeza que acompañó todo el viernes por culpa de unos tragos de más que me tomé despidiéndome de una canal para llegar a otro.
Aquí la alegría de la masa te saca las penas y el bienestar se apodera del cuerpo persiguiendo el ritmo de un dj que está arriba de una camión. Por hoy, soy electrónica. Y me gustan las weas.



2 de enero de 2005

AND THE WINNER IS...

Estoy viendo SQP y los conductores están embaladísimos especulando sobre Sigrid Alegría y su renuncia a Canal 13. ¿Lo hizo por la mala onda de las demás actrices? Bueno, hasta donde yo sé, no la quieren mucho ni en el elenco del 13 ni en el del 7. Más encima me acuerdo del exagerado escándalo que le hizo a Pablo Macaya en el Liguria el mismo día del estreno de “Mujeres Infieles” (cuando supuestamente estaban terminados) porque éste conversaba con dos periodistas del matinal de Chile y conmigo, lo que me da para creer que la colorina debería poner freno a algunas cositas que están afectando su carácter.
Pocas veces estoy de acuerdo con alguno de los panelistas del programa farandulero, pero debo confesar que Jennifer Warner mandando al siquiatra a la actriz es de lo mejor que he visto en la tele.
Igual entiendo a Sigrid. A mí me pasó lo mismo a mitad de año. No sé si será que voy a cumplir 30, pero entré en un torbellino bipolar que me tenía a veces over the ball (o arriba de la pelota) y otras tan deprimida que no quería levantarme de la cama ni contestar el teléfono.
Aunque para algunos la vida empieza después de las tres décadas. Como mi amigo Gabriel del Carril que está a punto de cumplir 50 y piensa en la fiesta que va a hacer en la Batuta y que va a contar con la visita de rockeros argentinos como Gustavo Cerati, uno de sus mejores amigos.
Con el ex marido de Carolina Fadic y actual novio de Elvira López estamos en la barra del Punto G, conversando sobre las parejas que hemos tenido y él me dice que la Elvira le preguntó la otra vez: “¿Y con quién no has pololeado?”. Ja, ja. Yo me río, pero en realidad estoy pensando: “¿Me pasará lo mismo en algún momento?”.
Whatever. No tengo intención alguna de contar todos los hombres con los que he tenido algún grado de acercamiento. Más aún, voy a aprovechar este fin de año para hacer un ranking con los top five de estos últimos meses. Me siento como John Cusack en Alta Fidelidad, con la diferencia de que no pienso ponerme a visitarlos a todos. La mayoría sé en qué está.
En el quinto lugar debería aparecer el opinólogo de moda. Aunque ahora esté pololeando y ya no me quiera tanto, aparece en este ranking porque era un fetiche de los primeros números, porque es mucho mejor persona de lo que aparece por televisión, porque todas sus polémicas son chantas no por él sino porque son mucho más que estúpidas polémicas, pero sobre todo porque se preocupa por mí con un grado de cariño que me enternece (le creo hasta cuando sé que no habla en serio… En serio).
El cineasta de culto se gana este cuarto puesto por haber sido el que me devolvió a las pistas tras dos meses de depresión post no matrimonio. Claro que lo más importante podría ser también el que sus amigos lo apoden Biendotado. No es un mal sobrenombre a sus 47 años.
En el tercer lugar, otro cineasta. Más de veinte años menor que el anterior este amante del cine y de los canes no puede quedar afuera porque después de haberme dicho perra -con un mensaje de texto más encima- tuvimos un reencuentro divertido, lleno de baile y pasión. Y se me olvidaba lo más importante: me pidió pololeo en la primera cita. Al menos lo intentamos.
El primer y el segundo lugar se lo pelean el arquitecto y mi actor favorito. Y aunque me podría poner a pensar en sus múltiples defectos y virtudes, prefiero declarar el primer lugar desierto. Total, igual estoy escribiendo esta columna sentada aquí sola, con dolor de cuerpo porque me atacó la gripe y, más encima, pensando dónde voy a pasar el Año Nuevo sin incluirlos en mis planes. La pura y santa verdad es que el 2005 me pilla bien sola. A veces creo que ése es mi estado natural.


miércoles, diciembre 15, 2004

Otros reportajes

28 de noviembre de 2004

Confesiones en boca de mujer

GARGANTA PROFUNDA

¿Vainilla o chocolate? ¿Primavera o martini? ¿Elecciones que podrían definir la personalidad de una mujer? Hay quienes creen que sí. Después de una investigación sobre uno de los grandes tabúes que resisten en pie, las dividimos entre las que lo escupen y las que lo tragan. De eso se trata este tema y, por supuesto, de mucho más.

Alejandra Valle

¿Quién no ha abierto una de esas revistas tipo Cosmopolitan llenas de tests y de artículos “para mujer” que dividen livianamente al mal llamado sexo débil en grupos? Casi siempre esos estilos son dos. Están por un lado las más golosas, las que prefieren el chocolate. Y las menos golosas, supongo, que prefieren la vainilla. O las más dulces, que se toman una primavera en la bendita hora feliz. Y las más rudas, que se toman un martini-vodka aunque se emborrachen en el intento.
LND quiso hacer lo mismo, pero a su manera. También encontramos dos tipos de féminas y en su búsqueda nos fuimos. Conversaciones por chat, en el trabajo, en un bar, con mujeres jóvenes y otras no tanto. A todas partes fuimos buscando respuesta a la pregunta: ¿las chilenas lo escupen o lo tragan?
Si no entendió, éstas son algunas confesiones acerca del sexo oral. Así que si no tiene criterio formado, no siga leyendo. Si en cambio quiere derribar algunos mitos y entender mejor a su pareja, aquí podría encontrar algunas respuestas... Y, por qué no, un poco más de placer.

NI CON LECHE CONDENSADA
Esta anécdota sucedió realmente en una universidad argentina en octubre de 2003. Aunque varios creen que es un mito urbano, vale la pena contarla.
Durante una clase de medicina, el profesor estaba hablando de los altos niveles de glucosa hallados en el semen. Una asistente levantó la mano y preguntó: “Si le he entendido bien, está usted diciendo que hay un montón de glucosa como en el azúcar, en el semen masculino. Entonces, ¿por qué su sabor no es dulce?”.
Tras un silencio pasmado, la clase estalló en risas. El rostro de la pobre chica se puso rojo brillante, pero la respuesta del profesor fue totalmente en serio. “No le sabe dulce porque las papilas gustativas para el dulzor están en la punta de la lengua y no en el fondo de la garganta”. Más risas y, por supuesto, el recuerdo púber de varios viendo el clásico porno Garganta Profunda, protagonizado por la gutural Linda Lovelace en 1972.
Si de sabores se trata, vale la pena partir contando que eso es cierto. El semen contiene glucosa y fructuosa, de ahí que tenga ese sabor un poco agridulce, la mayoría de las veces. Y digo la mayoría porque el sabor de este líquido viscoso depende mucho de la dieta del individuo.
Según los estudiosos, una alimentación alta en proteínas (carne, huevos) dará como resultado un sabor similar a la manteca. Una basada en lácteos dará un sabor ácido, aunque agradable. La dieta que incluye ajo produce un semen menos viscoso y de sabor neutro por las propiedades desintoxicantes de este aliño. Los alimentos con altos contenidos de azúcares -dulces, frutas, alcoholes (esto le va a gustar a los más ebrios)- darán un sabor preferido por las mujeres. Así es que antes de una cita, vendría bien un buen helado. Esas citas románticas paseando con un barquillo no siempre tienen tan buenas intenciones.
Claro que de poco sirve que nuestros machos se preocupen por tener la dieta adecuada para saber bien, porque la mayoría de las chilenas está en el grupo de las que lo escupen. Bien poco importa el sabor del semen, en general las mujeres encuestadas en este reportaje dicen de inmediato que prefieren botar la leche. Prefieren sentir ese líquido en su cara, en su cuerpo, en sus manos, antes que en la garganta.
Claudia es un ejemplo. Tiene 38 años, está decidiendo ser madre por primera vez con un hombre que ya no es su pareja, vivió mucho tiempo con su mejor amigo gay y parece ser una persona bastante desprejuiciada y liberal durante la conversación que sostenemos en el Liguria. Sin embargo, ante la pregunta de si lo escupe o lo traga su respuesta es tajante: “Jamás lo trago”. “¿Ni siquiera el amor podría hacerte cambiar de parecer?”. “Ni siquiera”, dice. “Es que sabes qué. No es que no me guste el sabor, no es que sea mala onda, pero no soporto sentir ese líquido caliente en la garganta”, comenta.
Claudia tiene razón en parte. El líquido viscoso llamado semen tiene un par de grados más que la temperatura del cuerpo y eso podría no gustarle a una mujer.
Como Paulina, casada hace seis años con el hombre con que pololeó cuatro años y medio. En lo que suma más de una década, su marido nunca ha tenido el placer de verla “comerse su leche”, para entrar de lleno en terrenos más hot. En todo caso, a ella le encanta tener sexo oral. Uno de los momentos más importantes en su etapa de conquista, recuerda, fue cuando tiró a su futuro esposo contra la pared, le bajó los pantalones y le hizo una de las mejores mamadas de su vida, en la casa de sus papás.
Incluso ahora reconoce utilizar muchas cosas como crema chantilly, manjar y, lo más entretenido, chocolate. Éste lo pone en el prepucio de su macho y al rato con tanto frote y tanta temperatura, el cacao se derrite y ella tiene su propio pene sabor a chocolate.
Para las que no son tan osadas como Paulina o las que tienen un hombre con una dieta poco afortunada (cómo no recordar un capítulo de Sex and the City en el que Samantha conoce un hombre al que obliga a cambiar su dieta tailandesa por una con menos aliños) existen ahora productos que ayudan a cambiar el sabor del pene.
Todavía no llega a Chile el Sweet Release, pero este suplemento alimenticio que se toma dos veces al día y le da al semen sabor a manzana, se puede comprar por Internet a través de su página web (www.sweetrealese.com). También hay para mujeres en una tremenda gama de sabores frutales.
En los sex shops santiaguinos se pueden encontrar algunos productos que cumplen la misma función. Como el Oral Sex Lotion, un gel con sabor a menta, banana y un sinnúmero de frutas que se pueden aplicar en los genitales masculino o femenino, según sea el caso. Este producto se encuentra en la tienda Love Store, ubicada en Los Cobres de Vitacura. Esto a Coni, una penquista treinteañera y profesional, le da exactamente lo mismo. Para ella el sabor del pene en la boca es como comer guatitas.
“Los hombres siempre quieren sexo oral, en cambio, una no siempre. Después de una comida rica, qué lata quedar con mal sabor. Más encima, si es un amante ocasional, una no sabe dónde anduvo metido...”, lanza riendo.

EL GESTO TÉCNICO
Algo que odian prácticamente todas las mujeres es el llamado gesto técnico, el mismo que algunos de lo que bordean los 30 recordarán como “a mangiare Tonino” y que sería acercar la cabeza de la mujer hacia los genitales con un poco de fuerza.
Kieropuromorime conversa a través del Messenger y ante la ya requetedicha pregunta de si lo escupe o lo traga responde “Noooo. Me da asco. Aunque esté muy embalada y aunque los minos lo sientan como un desprecio, lo boto”, explica la ciberentrevistada. “Además depende del aseo del loco también”, agrega. “Es que si no se bañó, de lejos te puedes dar cuenta. Y más encima después hay que dar besos, guacalaaa”, reflexiona.
Por supuesto, la entrevistada virtual reconoce que le gusta mucho que la cosa sea al revés, que sea el hombre el que le practique sexo oral. “Siempre es más lindo que a ellos les nazca solitos porque te pillan de sorpresa. Lo que me carga es cuando empiezan a tirarte la cabeza para abajo, odio ese gesto técnico, me siento como humillada. Como que reacciono mal. El gesto es tan feo, tan poco fino. Es como si una los agarrara de las mechas, los doblara y los dejara listos para que te peinen la alfombra”, dice en jerga coloquial.
Paula vive en Suecia, por lo que la conversación también es a través del ciberespacio. Ella es menos asquienta. Dice que si lo traga o lo escupe depende de “la excitación del momento, de si el tío se baña o no y, por supuesto, de lo que come”, comenta muy informada. Y ojo, que al amor lo deja fuera, para ella todo es calentura.
Reconoce además que para los hombres debe ser “excitante ver que la mujer se lo traga. Es como algo de poder”, se aventura. Y añade: “Creo que se da más en parejas en que el sexo es lo predominante. Las amantes son las que lo tragan, las esposas sólo en ocasiones”. Quizás por eso en las películas porno rara vez las mujeres lo tragan, es más común que los hombres acaben entre sus pechos o en sus caras.
Paula también reconoce que los hombres siempre quieren que las mujeres les hagan sexo oral, mientras que nosotras esperamos pacientemente. Ella recomienda ser más pillas: “Lo primero que hace el tipo es dirigirte la cabeza hacia abajo. Hay que tratar de manejar la situación yendo de a poquito. Nunca dar todo altiro”.
Toda la razón. Además que, como lo explica una morena sentada en el Bar Nacional, “a quién no le dieron chuño cuando chica”. Y si no, lanza su colega más rubia en la barra, “no existen penes agrios, sólo piscolas suaves”. LND



MITOS Y VERDADES

Sobre el semen y sus propiedades hay mucho de verdad y de mito. Repasemos algunos:
1.- La eyaculación es el orgasmo. No es cierto, aunque normalmente los dos fenómenos están asociados.
2.- La eyaculación desgasta. La emisión del semen en las relaciones sexuales o con la masturbación, no desgasta la vitalidad del hombre ni disminuye su producción.
3.- El semen engorda. No es cierto. A pesar de la glucosa y las proteínas para producir un aumento de peso habría que ingerir grandes cantidades. La ingesta tampoco es nociva, excepto si el emisor padece una enfermedad infectocontagiosa.
4.- El semen es bueno para la piel. Diversas sustancias de origen orgánico lo son, como el semen o la placenta, en razón de su contenido proteínico y otros factores.
5.- Es un poderoso antibiótico. Según investigadores del Instituto Max Planck, de Alemania, el semen es un antibiótico tan poderoso como la penicilina. El componente antibiótico sería la plasmina seminal, una proteína que destruye gérmenes como los estreptococos.
6.- Es un poderoso antidepresivo. Así lo afirman en la revista New Scientist, que cita un estudio realizado en la State University of New York, que dividió a 293 mujeres en 5 grupos dependiendo de la frecuencia con que sus parejas usaban condón. Las que estaban más expuestas al semen fueron las menos deprimidas.

martes, diciembre 14, 2004

Columnas ordenadas por fecha

26 de diciembre de 2004

QUIÉN SE ACUESTA CON MI EX

Hace tiempo que no escuchaba a The Cardigans cantando Lovefool. Un temón, pero sus versos prefiero eliminarlos completamente para el 2005. “Love me, love me/ Pretend that you love me/ Leave me, leave me/ Just say that you need me”. Ufff. No quiero rogarle nunca más a un ex, no quiero extrañar más como extrañé el 2004. Y, aplicando la mentalidad positiva de los deportistas, tengo la impresión de que este año lo voy a lograr.
La canción la escucho en un compilado que me regaló un ex amante de la época universitaria que me visitó el fin de semana pasado. Buscaba algo para poner mientras me duchaba, cuando me di cuenta que me había dejado un disco con dedicatoria y todo. El compilado estaba increíble y me energizó para seguir aguantando este fin de año de locura, con el centro lleno de sol, de personas, de paquetes que empujan, que pegan y no dejan caminar.
Tanto que la noche del jueves estuvo de culto. El tour empezó en el Omertá, pasó por el Punto G y terminó en Clandestino. Y en todas partes se escuchaba “A carretear, a carretear, que el mundo se va a acabar”.
El miércoles en La Salita había sido distinto. El sueño me venció rápidamente y varios estaban en mi condición. “Ni siquiera tengo energía para atacar”, me comentaba mi amigo Jimi mientras miraba a una mujer alta y morena que se movía cerca de Patricio Miñano, dueño de la revista Blank.
Ellos sí que estaban entusiasmados. Tanto como Claudia Burr, la actriz de Tentación, que parece que ya encontró el amor en Chile. Menudita como es, Claudia bailaba amorosamente con Mario Salazar, fotógrafo de moda que antes era pareja de la maquilladora Poli Picó. Esa noche ella también se movía en la estrecha pista del local del Parque Forestal.
Buena onda no hacerse atados por los ex. Parece que eso es lo que la lleva ahora, la cosa civilizada. ¿O será el espíritu navideño? Como sea, al día siguiente confirmé la tendencia cuando conocí en el club Omertá a Claudia Urzúa, modelo, decoradora y relacionadora pública del restorán.
Mientras comía un exquisito atún acompañado por puré de camote y aceitunas, la Kuka Guzmán (que por estos días se pone de novia) me comenta que ella es la ex esposa de Juan Carlos Rivera, el dueño del lugar. Por el bien de los hijos que quedaron, ex marido y mujer trabajan en conjunto. “Es difícil”, me dice ella. No me cabe duda alguna.
Más tarde en el Clandestino me encuentro con mi amigo José Miguel Villouta. Bailamos apretados en la pista tratando de llamar la atención y haciendo caso omiso de eso de llevarse bien con los ex. Cerca nuestro el ex de su ex. Y a mi lado, mi último ex. Obvio que queríamos hacernos notar.
Le comento a la María José (más conocida como Porotito Verde por el resto de los parroquianos) lo que está pasando y lanza una tremenda carcajada. Claro que la más estridente viene con la historia de una amiga en común que no recuerda haberle dado un beso a un hombre que, al día siguiente de haberse tomado unos tragos, la llama amorosamente.
Yo, en cambio, me acuerdo con harto detalle de cómo terminó la noche del jueves. Ni las sustancias químicas que se mezclan en mi cuerpo me podrían hacer olvidar que por fin el arquitecto y yo, el mismo que me pelea un amigo gay, por fin concretamos tantas salidas y conversaciones coquetas. No más “parole, soltanto parole”. Gracias viejito por regalo concedido. LND



19 de diciembre de 2004

CON UNAS COPAS DE MÁS

Las cosas que uno puede hacer con unas copas de más. Y más aún si se trata de una de esas relaciones apasionadas, bien calientes, ideales para las noches de verano. El recuento de peleas se nos viene sentadas en el Bar Nacional con mi amiga Carola, que apareció en el diario para retomar la tradición del aperitivo de las cinco de la tarde.

Esta vez me incliné por un manhattan, trago que leí por ahí es “la receta del verano para melancólicos, atrevidos, gente lúdica e inteligente”. Ideal para estas fechas entonces.

Pero vamos al grano. Figurábamos comentando las novedades de nuestra vida afectiva y sexual que llevábamos días sin compartir. Por supuesto, las noticias abundaban. La mía, ella prácticamente la adivinó: me abuené con mi partner, así que otra vez tengo actor favorito señores.

“Hablamos recién por teléfono y nos reímos ene porque cachamos que nuestra amistad tiene ciclos. Salimos, nos curamos, peleamos, nos reconciliamos”, digo y se me viene a la mente la última discusión, cuando me bajé de un taxi con un tremendo portazo. Era de madrugada y terminé yéndome a mi casa a pie.

“Qué cantidad de pasteleadas se ha mandado uno con copete”, responde Carola con un dejo de nostalgia. El pololeo que terminó hace un mes tuvo su fin justamente así, en una fiesta, con unas piscolas demás en el cuerpo, con el ánimo alterado, y el juicio escondido en quién sabe qué rincón del cerebro, con las hormonas dando saltos, con el orgullo en su máxima potencia.

El día anterior, luego del desfile de mi amigo Jimi, estaba en La Feria con un peluquero, un maquillador y otros modistos jóvenes –y desde hace rato más que emergentes- cuando me cuentan una historia a la que le vendría al dedo esa canción de Sinergia, “Mi mujer/Buena pal copete”.

Durante una elegante cena, a una mujer que llegó muy compuesta se le pasaron las copas y terminó saliéndose de madre con un importante personaje. La pintada de monos fue de tal proporción que su marido, nada menos que diplomático, tuvo que llamar al otro día al afectado para pedirle disculpas por el exabrupto de su señora. Buen rato le hizo pasar su esposa. Está como pa’separarse.

Y si de separaciones y reconciliaciones se trata, bien por Juan Falcón que volvió con su mujer a pesar del escándalo de haber estado vinculado a Paz Bascuñán. Saneó su relación cambiándose de canal y celebró el cumpleaños de su señora, Daniela Demicheli, en compañía de ejecutivos, directores, actores y… los bomberos.

Claro, porque estaban en plena fiesta cuando empezó a arder la casa contigua a la de ellos (y que antes ocupaban Amparo Noguera y Francisco Melo) y la fiesta se vio interrumpida ante el inminente peligro que, por suerte, no los alcanzó.
La que también se reconcilió por enésima vez es Carla Ballero. Volvió con Álvaro Casanova, pero esta vez lo hizo con escándalo, peleándose con su mejor amiga –Kathy Drouillas- a través de la prensa y teniendo que enfrentar también por las mismas enésimas veces, los rumores de que Casanova la golpea.

Y volviendo al alcohol, la única conclusión es que hay que tener un poquito de cuidado. Para no pelear más, para no pagar cuentas ajenas en arranques de generosidad, para no ponerme más egótica que de costumbre y hasta para adelgazar un poco podría dejar de tomar. Pero la verdad es que no quiero renunciar todavía al pisco sour con la familia los domingos, el vino con fruta en esta época del año, la cerveza helada en el paseo con piscina y el cóctel a media tarde para subir el ánimo. Así es que me tendrán que aguantar con mis arranques no más, total nunca he vendido la pomada. Como diría Madonna, “I’ll never be an angel, I’ll never be a saint, it’s true”.



12 de diciembre de 2004

FELIZ, FELIZ NO MATRIMONIO

Desde el año pasado que odio esta fecha. Antes me gustaba caminar eligiendo regalos, pero desde que no tengo perro a quien regalarle, el tema me provoca alergia. El recuerdo me llega en pleno Buenos Días a Todos, sentada en el estudio con Tonka y Jorge hablando de Kenita, ‘Bam Bam’ y su no matrimonio. “Debe haber sido difícil”, comenta Jorge y yo asiento. “Pero a ti no te pasó lo mismo”, lanza Tonka sin intención. “Bueno sí”, contesto, dejando atónitos a los animadores y cambiando mi ánimo para todo el día.

Fue justo el año pasado, a principios de diciembre, cuando mi novio prefirió irse de la casa y tuve la Navidad y el Año Nuevo más tristes de mi existencia. Y aunque el arquitecto cool crea que mi melancolía se debe a echar de menos a mi casi ex marido, mi pena no tiene nada que ver con eso. Tiene más que ver con haber operado a mi hijo y no encontrar cerca un hombro sobre el cual llorar cuando se queja de dolor, tiene que ver con esos fines de semana en que uno prefiere quedarse en la casa viendo tele, tiene que ver con la nostalgia -o con la saudade, como dicen tan hermosamente los brasileños y sus bossa novas- de algo que creíste haber encontrado.


¿Tendremos las mujeres menos facilidad para superar las rupturas que los hombres? Nuevamente la farándula me da ejemplos de sobra para creer que sí.


El triángulo Kenita-‘Bam Bam’-María Alberó es el más claro. A Iván Zamorano le costó poco más de un mes conocer a alguien que se pudiera convertir en su pareja y ya empezaron hasta los rumores de matrimonio. María Eugenia Larraín, en cambio, recién está siendo vinculada en serio con alguien (Marcelo Ríos) y en los medios hasta se duda de sus intenciones, se insinúa que ella filtró las informaciones y todo porque fueron a comer a un restaurante público. En este triángulo también está la excepción a la regla. María Alberó se demoró menos que Zamorano en volver a pololear luego de su separación de Patricio Laguna, con quien duró cinco años. De hecho algunos juran que María empezó con Iván antes de terminar formalmente con el Pato, otro que, por supuesto, ya no está solo y pasa los fines de semana con su Carlita.


Mauricio Israel no puede quedar fuera de este recuento de rápidos y furiosos. Recién el viernes y más de un año después de su separación, Carolina Brethauer apareció dando una entrevista en la que queda claro que ya superó el trauma post divorcio. El hombre de las noticias matinales de Mega le lleva una ventaja considerable: primerom fue pareja de Grethel Latorre y ahora tiene un romance con Erika Niklitschek, con quien apareció en el matrimonio de Carolina Zúñiga el sábado pasado tras haberse arrancado un ratito de la Teletón. La Miss Earth Chile luce ahora en su mano un vistoso anillo que tiene algo como brillante o diamante regalado -por supuesto- por este galán empedernido que es Israel.


“Los hombres son muy frescos”, me dice una amiga ariqueña que hace poco fue acosada por un político. Ella, con su habitual carácter, no se quedó callada y le lanzó un bien colocado garabato. Su reacción provocó una cachetada de su señora al pasado de copas sujeto en cuestión y un reto de su jefe a mi amiga por no haberse quedado callada cuando el tipo le ofreció sexo. El jefe, por cierto, es varón.


Sé que no soy nadie para criticar a los frescos. Sé que desde que “superé” mi propio no matrimonio vivo una segunda adolescencia. Pero no puedo soportar a los frescos machistas. Por suerte, mientras cierro esta columna recibo una llamada que me podría ayudar a superar esta etapa y me hace creer que a lo mejor ahora sí estoy preparada para salir con alguien en serio. Y sí, quizá por eso no fui a ver Babasónicos, darling.LND



5 de diciembre de 2004

A MI EX PARTNER

Siempre he sostenido que la amistad entre mujeres y hombres sí puede existir, pero ahora no estoy tan segura. Mi partner, mi ex actor favorito, ya no quiere ver más tele conmigo, tomar margaritas conmigo, ir al cine conmigo, probar comidas, vinos y locales nuevos conmigo y menos comentar su y mi vida afectiva y sexual conmigo. Y aunque eso me pone triste también me alivia. Nuestra amistad, seguramente, ya no es posible.

Así fue como escogí el miércoles -pocas veces hay tantos eventos a mitad de semana- para asistir en una exposición fotográfica de la revista Big y Lucky Strike, en el cerro Santa Lucía. Un escenario perfecto para pasar la pena.

Un poco antes había estado en la casa de uno de los mejores diseñadores de vestuario que tiene este país y la conversación se puso demasiado divertida. No sé cómo, de repente estábamos hablando de portes. No de deportes sino de portes. De penes, por supuesto. Pero no de cualquier pene, estábamos hablando de penes famosos. Famosos por los hombres a los que están pegados y por lo cortitos. Cómo nos reímos.

Con ese ánimo llegué con Dany al Santa Lucía y con razón me prendí. Partimos con cerveza, seguimos con vodka y vimos fotografías de deportes extremos. Nicole, la cantante de visita en el país, era observada por todos los presentes, que no estaban seguros si se trataba de ella.

Gonzalo Feito, que parece que se queda en Mega, llegó tarde y acompañado de una rubia preciosa y preguntaba a todo el mundo si habían visto por ahí a su amigo personal, Felipe Costa, que tiene un programa de deportes extremos.

Sergio Lagos también estaba. ¿Hará algún deporte extremo Sergio Lagos? Porque harta falta que le hace. Al menos eso comentamos con un amigo peluquero que no está de acuerdo con mi tesis de que la mayoría de las chilenas lo escupe (me refiero al semen). Si todo es como lo cuenta, Claudio debe ser el hombre más suertudo de Santiago.


La noche siguió en Nuria. Freak. Pero en Nuria los vodkatinis estaban buenísismos y el trato fue de lo mejor. Y la conversación sobre la amistad hombre-mujer se empezó a poner cahuinera.


Nos acordamos, por ejemplo, que Cata Bono -la chica buena de Protagonistas de la Fama- anda de lo más amiga de José Martínez, el actor-payaso ex marido de Javiera Contador, que también es su compañero en ‘Quiero’, la telenovela interactiva del 13 que va a cambiar de horario. Según cuentan en el canal del angelito, la evangélica Cata ha vuelto a fumar y se ha puesto más atrevida influenciada por este nuevo amigo.


Una amistad que parecía eterna era la de Karen Doggenweiler y Felipe Camiroaga, pero ésa, como todos sabemos y del mismo modo que la mía con el actor, terminó prácticamente en tragedia. En todo caso, Karen se preocupó de decir en ‘Mucho Lucho’ el jueves, que ella nunca dijo lo que se dijo que dijo, es decir, que la culpa no fue de ella o que ella no empezó. También dijo que a los hombres siempre les creen más que a las mujeres. ¿No será que a los hombres les cuesta escuchar a las mujeres?


Whatever. Ojalá que la ex amistad con mi ex actor favorito no termine así de mal. Por mientras, yo me refugio en mis siempre acogedores y comprensivos amigos gays y en el pecho de un arquitecto alto y guapo que sí quiere conversar (de política) conmigo
, carretear conmigo, ir al cine conmigo, ir a conciertos conmigo y hasta darse unos cálidos besos conmigo.


28 de noviembre de 2004

EL SEXO NO ES TODO

Esto sí que se está poniendo raro. Me daría lata que una amiga tratara de quitarme un prospecto de novio, pero que sea un amigo el que trata de dar vuelta a un tipo que sale conmigo, no me lo esperaba. Más aún cuando el sujeto en “disputa” ya conoció a mi mamá, a mis amigos y mis lugares favoritos. Claro que aquí viene lo más extraño: de sexo, nada.

Raro. Se lo comento a varios amigos y todos coinciden en sorprenderse. Es más, mi actor favorito -que el otro día le gritaba por mi teléfono frases sexuales aunque no lo recuerde muy bien- me pregunta cada vez que nos vemos si ya pasó algo. Y yo, más perpleja que él, contesto que no.

¿Será que las mujeres también hemos perdido la etapa del romance? ¿Nos estaremos malacostumbrando y, como los hombres, queremos ir a la acción de inmediato en vez de disfrutar de las salidas y de la tensión sexual que va en aumento?

Recuerdo entonces a mi amiga bailarina que me cuenta que estuvo el fin de semana con uno de los hombres más lindos de la televisión sin tener ni un poco de sexo. Durmieron abrazados, se ducharon juntos, pero no hubo coito. La conclusión de mi amiga: fue uno de los momentos más románticos que ha vivido en el último tiempo.

El punkie que tengo a mi lado, mientras cenamos en el Muñeca Brava, piensa todo lo contrario. Para él tener sexo antes de lo comido y lo bailado es lo mejor. “Hay menos presión”, me dice, y recuerda que en Annie Hall, Woody Allen le pide a Diane Keaton un beso antes de seguir hablando para no estar todo el rato esperando que llegue el momento adecuado. Pero para eso hay que tener una pareja estable o un amante muy cariñoso.

Y siguiendo en el séptimo arte, no sé si entre Cecilia Roth y Fito Páez quedará algo de esa tensión sexual que tiene que haber habido cuando se enamoraron. Pero lo cierto es que en esta semana, en que las dos estrellas del cine y la música, respectivamente, estuvieron en Chile, demostraron que de esa mala onda que se habla en la prensa argentina nada hay.

Cecilia está aquí para filmar una película que dirige Rodrigo Sepúlveda llamada Padre Nuestro, en la que comparte roles con Amparo Noguera, Luis Gnecco, Francisco Pérez-Bannen y Jaime Vadell. Fito, en tanto, para realizar tres conciertos: uno el jueves en Concepción, otro anoche en el Teatro Providencia y el último, hoy, en el Teatro Municipal de Viña del Mar.

De manera inesperada, el astro trasandino se ha aparecido en el set de grabación de Padre Nuestro y han salido todos juntos, ya que ambos han demostrado una buena onda increíble. Incluso el músico invitó a los actores que trabajan junto a su ex esposa a su concierto de anoche. Con estos gestos se derrumbaron todos los rumores de su pelea casi a muerte.

Lo más seguro es que la tensión sexual entre ellos ya no exista. Capaz que me equivoque y estén volviendo, pero según mi experiencia cuando se pasa esa etapa todo es más fácil con los ex. Cuando las cenizas se apagan, difícil que se vuelva a encender el fuego. Aunque claro, en mi caso, espero que se encienda pronto, si no –como diría Pablo Abraira- la pólvora va a terminar mojada. LND



21 de noviembre de 2004

OTRA OPORTUNIDAD

Las segundas oportunidades no siempre son buenas. Más bien, según mi experiencia, nunca funcionan. Pero yo, fiel a tropezar con la misma piedra, voy por la otra ronda con el cineasta-veinteañero-amante de los perros o, más bien, de las perras (de otro modo no se entendería que volviera con una).

El chico me reconquistó con unos pasos de baile y los siempre bienvenidos piropos, pero sobre todo mostrándose por primera vez desde su lado más vulnerable. Y lo mejor: la palabra pololeo no ha asomado en nuestras lenguas.
Así, pude disfrutar durante toda esta semana de la maldita primavera, que por fin llegó con el calor, los escotes, el exceso de piel y fiestas propios de la estación.


El lunes en la avant premiere de “Mujeres infieles” -mientras yo me desencontraba con un amiguito- varios exhibían sus encuentros. Andrea Molina llamó la atención, mostrando abiertamente que le dio una segunda oportunidad al amor. La animadora llegó acompañando a Gonzalo Rojas, ejecutivo top, separado como ella, vinculado varias veces a figuras farandulinas como la ex conejita Playboy Claudia Marín. Rojas también es uno de los inversionistas del filme de Rodrigo Ortúzar que, de pasada, hay que decir no puede hacer que una infiel pida disculpas públicas. Eso va contra el código más importante de los infieles.


Otro que hace rato está en la misma parada es Benjamín Vicuña. Después de terminar con Paz Bascuñán, el galán se ha dado varias oportunidades. Desde Julieta Venegas a Claudia Schmidt, pasando por Fernanda Urrejola (con quien esa noche se dedicó a secretear). Todas ellas han servido para pasar la depre de la separación que, a estas alturas, debe estar más que superada.


Su ex, en cambio, ha sido un tanto más reservada. Aparte de los rumores que la vincularon a Juan Falcón, no se le conoció ninguna pareja. Claro que ese día del lanzamiento comentaban que ya tiene pololo nuevo y que pertenece al medio, aunque no es rostro.


Hasta Carolina “Pampita” Ardohain se dio una oportunidad más. En todas las revistas argentinas ha aparecido con su marido Martín Barrantes, desmintiendo que tenga algo con Gonzalo Valenzuela y derrumbando también los rumores de separación con el ex polista.


Raquel Argandoña es la antítesis. Su segunda oportunidad con Óscar “Lolo” Peña no resultó tan bien. Si es cierto que terminaron o no es difícil de confirmar mientras ella esté en Estados Unidos y él en Italia, pero claramente las cosas no caminan porque hace mucho tiempo que no se les ve juntos y él estaba en Imperia (ciudad donde vive su ex esposa, Loredana Perasso) mientras ella atravesaba por el duro momento de la campaña electoral.


Moraleja: disfrutar mientras dure porque las segundas oportunidades no son fáciles. Eso le comento a mi actor favorito mientras bebemos cerveza de guinda en El Ebano. Eso pienso también mientras converso con Elvira López y Gabriel del Carril, que son una pareja adorable. Eso le recomendaría a mi amiga Carola que busca esa oportunidad. Y eso compruebo empíricamente cuando me encuentro en el Punto G con un arquitecto cool, alto y guapo que me seduce. No sé si sirvo para intentar las cosas dos veces.



14 de noviembre de 2004

CHICAS RUDAS

Estoy sentada en un bar del centro. En el Nacional. La última vez que estuve ahí me tuve que ir porque me empezaron a gritar en mala onda “Ale, Ale, Ale”. Pero ahora fue todo distinto. Don Pedro me preparó el mejor martini vodka en mucho tiempo (el de mi tía Amelia es el único mejor) y mi amiga Carola quedó muy conforme con su pisco sour.

Tanto, que ambas le agradecimos a Amador -nuestro vecino en la barra- que nos invitara la otra ronda. Y como todavía no pasaban las cinco de la tarde, concluimos que esto sacaba lo más hardcore que llevamos adentro. “No muchas mujeres se atreven a sentarse en la barra con un cortito”, nos convencimos.

“Me encantan las chicas rudas sentadas en la barra”, me dice mi actor favorito al otro lado del teléfono mientras le cuento esta anécdota para terminar de dejarme claro que nuestra actitud es de mujeres fuertes. “Pero tú no eres ruda, estás buscando alguien que te ame”, me dice casi en modo despectivo, mientras la rabia me corroe porque con él realmente no soy la mala de siempre, esa que hace que algunos machos se arrepientan de haberme conocido (y me digan perra).

Aunque la mayor parte del tiempo me creo ruda, como Andrea Molina. Mujer capaz de afrontar una separación públicamente, pasar de showoman a mujer de servicio sin sufrir perjuicio alguno y hasta asumir públicamente que tiene un nuevo amor, desatando la curiosidad de todos los periodistas faranduleros, que nos devanamos los sesos tratando de develar si es verdad que ahora pololea con alguien que no está en el mundo de la farándula ni del empresariado.

“Cuidado, que la Andrea es súper resbalosa en esos temas y capaz que haya dicho eso para despistar”, me asegura un ex amigo de la actual reina de la solidaridad. Bueno, lo que yo he escuchado es que el personaje en cuestión está bien dentro de la televisión… aunque no se trate de un “rostro”.

Ruda también es Pilar Jarpa, la única modelo capaz de enfrentarse en los desfiles a Pamela Díaz, esa morena que se echa de menos porque era capaz de tratar de arribistas y cuicas a sus colegas sin una arruga en la cara y que ahora hace parecer a Chiapas, zona en la que vive, Hollywood.

La Pili, la reina de las pasarelas y una de las modelos mejor pagadas, tuvo una pelea de proporciones el miércoles en Concepción y todo porque según ella Natalia Schreiber, la chica número 2 de Entel, la golpeó arriba de la pasarela. Algo que el marido de Natalia, Marcos, desmintió en todos los diarios.

Daniella Campos también puede ser calificada de chica ruda. Pocas como ella son capaces de soportar los embates de la prensa tan seguido. En “Maldito amor”, el programa de biografías amorosas que anima Jordi Castell, le contaron 13 parejas públicas el mismo día que su mejor amiga, la dulce Kathy Abatte, no pudo seguir luchando con el cáncer que hace tanto tiempo la aquejaba. Por estos días, más encima, Daniella está sin la compañía de Giovanni Ananía y ha tenido que soportar los reclamos de sus vecinos, indignados porque un cantante de fama internacional le dedicó sus temas románticos sin preocuparse por el volumen.

Y mi amiga bailarina también es fuerte. Pocas podrían soportar a un hombre de reconocida belleza desnudo y obligarlo a salir de su cama. De hecho, yo no podría. Creo que mi rudeza no está por ese lado. La mía viene de los bares porteños porque cuando hablamos de carne…yo y mi amiga Carola somos bastante débiles… salud. LND



7 de noviembre de 2004

PERRAS DE LA CALLE

Perra. Primer significado aparecido en la RAE: “hembra del perro”. Segundo, “prostituta”. Un vocablo que incomoda, que desagrada y que si es usado como adjetivo, se escucha todavía peor. Si no, basta con preguntarle a Boris Campos que tiene querellados y casi amenazados a María Laura Donoso, José Miguel Viñuela y Andrés Baile justamente por insinuar que sus hijas pudieran haber ejercido alguna vez la profesión más antigua del mundo.


Perra. Fue fuerte ver esa palabra en la pantalla de mi teléfono justo antes de llegar a la fiesta de Promedio Rojo en La Batuta y después de la primera discusión con mi cineasta amante de los canes (qué contrariedad) y más chico que yo, por la perfecta diferencia de tres años y un día. La primera pelea en serio y el novio me sale con esa palabrota que no estaba precisamente dicha con cariño.

Hasta ahí no más llegó mi relación. Menos de tres semanas, qué récord, pero algo aclaré: los compromisos no se toman cuando uno está “in the mood for”, como dirían los gringos, sino que hay que estar convencidos y sentirlos.

“El que se acuesta con niños, amanece mojado”, me decía mi abuela y debí haberla escuchado. Así que feliz le repetiría el dicho a Claudia Schmidt, quien se ha transformado en la mejor amiga del hijo de Kike Morandé, Francisco, cuya foto apareció hace una semana en La Tercera durante la fiesta de cumpleaños de Lola Melnyck y que bordea los 20 años. El hijo del rey del trasnoche se convirtió en inseparable de la uruguaya y, de pasada, en el comidillo favorito de “Morandé con Compañía” cuando lo ven llegar o irse junto a la modelo. ¡Pucha que es mal pensada la gente!

A mí me pasó una vez cuando invité a dormir a mi casa a un compañero de labores de Edu Comunicaciones tras un carrete con todo el equipo. La hora no era ya como para andar por la calle, así que le presté la cama de mi hijo. Por supuesto, nos transformamos de inmediato en el chisme de la semana. Lo gracioso de la historia es que el personaje es Gustavo Battaglia, el nuevo “amigo” de Mey Santamaría. Curioso, aunque sea sólo en el mundo de los rumores, con la cubana tenemos un amiguito en común.

Y si de habladurías se trata, Lola e Indio se dedicaron a desmentir que hubiesen terminado. Al menos así le quedó claro a Kathy Drouillas, al productor de modas Luis González y a la ahora más morena Carla Ochoa, testigos de la llegada de la pareja a Costa Varúa, el jueves en la noche. Y no andaban simulando ser amigos.

A mi ahora compañera Mey le queda el consuelo de que duré menos que ella y Marcelo Salas, quien tiene relaciones cada vez más cordiales con su ex esposa, como ya habíamos adelantado en esta columna y cuya comprobación llegó esta semana a través de una foto.

Así que mientras medio Santiago disfrutaba de Mars Volta, PJ Harvey y Morrisey, yo preferí pasar las penas con una sobredosis de jazz, funk y soul en la voz del gordo más simpático que he conocido últimamente, Ed Motta. Y resultó. Más que el día anterior cuando fui a ver la última película de Woody Allen “La vida y todo lo demás”. No será la mejor película del neurótico director, pero siempre quedo un poco freakeada con sus guiones. Además que si de perras se trata, el personaje de Christina Ricci es the real bitch, mucho más que yo. Y eso... que yo estoy orgullosa de serlo.



31 de octubre de 2004

“YOU MAKE ME FEEL SO YOUNG”

Así se llama una canción de Frank Sinatra y hoy le compro todo a La Voz y sus ojos azules. La semana entera me la pasé escuchando historias de mujeres que están o estuvieron con hombres menores y parece que tres años es la distancia preferida porque es suficiente para “sentirte más joven” pero la justa para no sentirte tan vieja.

“Yo quería tener treinta años hace tiempo”, me dice Ely Guerra, la cantante mexicana de pelo afro con quien disfruto un plato de risotto junto al José Villouta en “El Interruptor”. Debo confesar que desde mi tribuna de los 29 años me sorprende su declaración. No todas las mujeres se sienten orgullosas de cambiar de folio.

Yo lo estaba, pero ahora que salgo con alguien que no sabe quién es Jaclyn Smith (claramente no veía Los Ángeles de Charlie) me pregunto si no me habré estado auto-engañando. No puede ser que mi amiga de 26 salga con uno de 23 que la lleva a fiestas de universidad. La otra, de cinturita de avispa que acaba de cumplir 27, tiene cita con uno que todavía vive con los papás y la pasa a buscar en el auto de la mamá. Y la de Chilevisión, bueno, abandonó a uno de 24 que para el verano estaba bien, pero para el invierno…

¿Seremos las mujeres también como esos viejos verdes que pasados los treinta lo hacen todo por permanecer jóvenes y andar con una lolita?

En esto pienso mientras me tomo un café en el Starbucks del Parque Arauco. Rodrigo Díaz me cuenta que le va a regalar unas vacaciones en Israel a su mamá y el tipo cuico a mi lado me avisa que Hong Kong está muy caro. Justo antes había visto a Carlos Menem y había saludado a Gabriel del Carril. Cómo no se me iba a venir el tema a la mente.

Gabriel estaba con su actual pareja, la linda Elvira López, comiendo unos waffles junto a Pedro, el hijo del director de fotografía con Carolina Fadic, su ex mujer. Y Menem, no llegó nunca a ver a la Bolocco en Giordano porque prefirió codearse con el mundo político.

Definitivamente el Silicon Valle está lleno de ejemplos de hombres que tienen debilidad por mujeres más jóvenes. Mauricio Israel es heavy. La periodista Carolina Brethauer, la ex Miss Grethel Latorre y otra reina de belleza, Erika Niklitschek, se cuentan entre sus parejas. Aunque la última tal vez no le va a durar mucho. Cuando la Miss Earth se entere de que el comentarista estaba en Temuco tratando de volver con Grethel (que ya estaba pololeando con otro) mientras ella concursaba en Filipinas, al menos debería enojarse.

Una constante en Israel. Cuando empezó con Grethel también estaba tratando de volver con su ex, la Brethauer. Esta última, que tiene la kamikaze misión de comentar farándula junto a Salfate en “Viva la mañana”, le pilló una foto con Grethel. ¡Fuerte!

Y cómo dejar afuera de este recuento a Miguel Piñera, que no sólo pololeó seis años con Carla Ochoa (cuando empezaron él tenía 42 y ella 16), sino que ahora se casa con su clon argentino, María Belén Hidalgo. Claro que al Negro, que ha confesado tener miedo a casarse, le dio el síndrome Israel, y ha estado llamando a Carlita para desahogar su arrepentimiento post petición de matrimonio.

Ya, me convencí. Los hombres son realmente peores. Paulina Nin, Eli de Caso y Sole Pérez han sido las excepciones que confirman la regla. Y como en ese grupo estoy ahora, voy a disfrutarlo mientras dure y, de pasada, le voy a hacer a mi cineasta un curso intensivo de series de la década del 70 y 80. Para tener más temas de conversación.



24 de octubre de 2004

¡QUÉ MIEDO! ¿UN QUENAZO?

No me pedían pololeo desde los 15 años más o menos. La verdad, no recuerdo cuándo fue la última vez que me puse a pololear así, después de una petición formal a lo teenager. Es bonito, no se puede negar y creo que esa fase de romance es lo que a veces nos hace falta en este mundo agitado. Un poco de cariño y otro poco de coquetería te llenan a ratos en esta primavera ideal para alérgicos y bipolares.

Pero, ¿es eso suficiente? Creo que no. El miedo a una nueva ruptura después de tantos amores y desamores nos pone tristes aunque estemos aparentemente bien. Así le pasa a una periodista farandulera que teme enamorarse del chico guapo de la televisión que viaja a Irak como quien compra el pan. Él la invita a salir, se han mostrado en público (en el Liguria, que es casi como ir a que te saquen fotos), pero ella no quiere una nueva desilusión.

Desilusión como la que debe sentir muy en lo profundo Mey Santamaría si son ciertos los rumores que dicen que Marcelo Salas está nuevamente tratando de volver con su ex, Carolina Messen. No es raro porque aunque las mujeres nos vanagloriamos de tener ese sentimiento maternal tan profundo, a veces los hombres tienen tan arraigadas las ganas de tener una familia, que son incapaces de asumir que ya perdieron y empezar algo nuevo.

No es raro, entonces, que apenas unos días antes de que se conociera el affaire con Mey, en el círculo íntimo del futbolista se hablara de una reconciliación que se vino abajo por la cubana. Y ahora que ya todo terminó, Marcelo volvió a la carga y Carolina ha respondido. De hecho, ella terminó la relación que mantenía con un conocido empresario gastronómico. Y entre Carolina y Marcelo las cosas han mejorado a tal punto que la ex viaja con las niñas a Buenos Aires de cuando en vez. Antes las llevaba sólo hasta el aeropuerto. No hay registros de Carolina en el Hotel Alvear.

Desilusión como la que se siente al escuchar que el Negro Piñera dice, un tanto sobrepasado por tanta fiesta after 50s, que para su próximo matrimonio se va a mandar un “quenazo”, en franca alusión al arrepentimiento de María Eugenia Larraín de casarse con Iván Zamorano apenas unas cuantas horas antes de la ceremonia. ¡Qué miedo ser Belén! Estaría aterrada de sólo pensar que puedo quedar plantada en el altar.

Maldito temor. Temor a que todos los hombres sean tan adolescentes como el Negro Piñera. Temor como el que siente mi amiga Carola, quien a pesar de estar por fin pololeando con el tipo que le revoluciona las hormonas hace bastante tiempo, está triste. No lo puede evitar.

¿Nunca dejaremos de llorar por los hombres? Supongo que desde esa primera vez que te rompieron el corazón siempre tenemos miedo, siempre está presente el temor a una nueva ruptura porque las rupturas no son fáciles, el temor a un engaño de esos que no te permiten confiar (o tener la voluntad de hacerlo) más.
Mientras miro a una pareja besarse apasionadamente en el metro, me decido a embarcarme en esta relación aunque me de miedo, aunque el galán tenga menos años, aunque tenga un perro y yo prefiera a los gatos. Total, dure lo que dure, igual voy a llorar al final.



17 de octubre de 2004

GARGANTA PROFUNDA

Mey Santamaría dice que no está feliz. Es linda, tiene una carrera exitosa en un país extraño, la gente la quiere, es inteligente, instruida y para más remate le ha confesado a sus amigos que está “súper enamorada” de Marcelo Salas, un ídolo del fútbol chileno, un Matador. Pero la cubana no está contenta. ¿Por qué alguien que tiene todo para estar feliz no lo está? ¿Somos las mujeres más complicadas que los hombres?

Claramente frases como “es más rico el pan con mantequilla si Chile le gana a Argentina” o “la sexualidad de los chilenos debe haber mejorado tras el partido” que tanto se escucharon esta semana a raíz de un empate con los trasandinos, me convencen que para los hombres el fútbol puede solucionar cualquier pena. O, una buena sesión de sexo oral, como me confesaron varios machos esta semana.

Bastante más simple que las largas latas que nos damos por teléfono con mis amigas cuando la depresión nos invade. O esos fines de semana enteros llorando mientras escuchamos “Por qué te vas” en la versión de Jeanette. Deberíamos hacer lo mismo. Un colega no se puede sacar la sonrisa de sólo recordar una “mamada” (no confundir con Guatón Mamón) que duró el trayecto de Santiago a La Florida.

Para mí, por lo menos, esta semana también el sexo mejoró. No sé si debió al partido, pero igual le doy las gracias porque los encuentros deportivos de la selección siempre son motivo de fiesta.

El miércoles fue bueno. Me reencontré con un viejo amor del colegio que no veía hace por lo menos ocho años y que estaba de paso por Santiago para ver el bendito Chile-Argentina. Después me junté con el mismo grupo con el que entretuvimos el alicaído Festival de Cine de Viña del Mar el fin de semana (que incluye una productora de teatro, un opinólogo y un cineasta de culto) para ver a los ventidós hombres detrás de la pelota. Y, más tarde, llegué al Liguria de Pedro de Valdivia que, como siempre, estaba repleto.

Por suerte, en mi mesa estaba uno de los hombres más guapos de la televisión. Uno que maneja una moto, que va a la guerra de Irak como yo a comprar zapatos, que comparte canal conmigo y que más tarde -como buen macho- acompañó a un grupo de mujeres a bailar en el Clandestino de Bellavista. ¡Qué buen lugar! Y qué guapo es Rafael Cavada.

Curiosamente esa conclusión no la saqué esa noche, sino el viernes.

Eran las siete de la mañana y yo figuraba en la esquina de Pedro de Valdivia y Eliodoro Yánez sin maquillaje y con el pelo un tanto desordenado. Entonces un hombre que está arriba de una moto me hace un gesto con la cabeza. ¡Sorpresa! Era Cavada. Conversamos, se lamentó de no poder llevarme por estar atrasado para llegar a la radio y yo lamenté no poder subirme a su máquina de dos ruedas. Será para otra ocasión.

Por ahora el panorama es más amistoso e incluye un vino con chirimoya en la casa de una amiga que canta en “Rojo”. Un poco de música nos va a hacer bien a las dos. Ya. Si tampoco somos tan complicadas. ¿O sí?


10 de octubre de 2004

CIGARROS, ZAPATOS Y CLIMA BIPOLAR

Volví a fumar. Pensé que no iba a hacerlo otra vez, pero los últimos días me tienen un poco neurótica y tengo la impresión de que una cajetilla será suficiente para pasar los malos ratos. Ayún lo predijo: los chilenos van a estar vulnerables y así fue. Como dice Carola Pulido justo en este momento a través de la radio, “esta semana tuvo un clima bipolar”. Y no fue sólo el clima.

En el canal están todos susceptibles. Es martes, estoy sentada en maquillaje y me parece muy temprano para comerme los retos de algunos colegas por el Silicon del domingo pasado, que al parecer sacó varias ronchas. “Aquí somos todos aclanados”, me advierten. Mejor fijar mi vista fuera de TVN esta vez. Y de los ex pololos, que también se ponen pesados.

Me voy al sector de Manuel Montt justo cuando unas gotas caen sobre Santiago, pero adentro del Casino Royale la temperatura es alta. El local está repleto y hay que rogar porque te vendan un trago. En una mesa, la conversación sobre las teleseries ya lleva mucho rato, así es que mejor mirar al DJ Rodrigo Jarpa, que por votación unánime entre hombres y mujeres se ganó el cetro del más guapo de la noche.

En eso, el hombre de los discos tuvo una salida muy poco cool. “Esta canción va por Fernando González”, dice. Y ahí está el tenista, el de las medallas olímpicas, sentado con el ex Petinelli Camilo Salinas. González ya no puede pasar desapercibido ni en un lugar que reúne a los tres guionistas que el año pasado tenían cautiva a la audiencia con “Machos”; a la actriz que está regia y que celebra el cumpleaños de su novio y a músicos como Javiera Parra.

“Mis relaciones siempre alternan sadismo y masoquismo”, le comento a Sebastián Arrau, el libretista de “Tentación” y responsable del sicópata que interpreta Felipe Braun, sin saber qué grado de verdad tendría unas horas después esa afirmación.

Al día siguiente, party time en Bellavista. Vía X cumplió 10 años. Saiko, Chancho en Piedra, Los Bunkers y Álvaro Henríquez festejan en el escenario. En la pista de baile el José Villouta hace de las suyas y comenta que Nicolás López, el ex gordito de Sobras que no para de besar a su novia, se ve “hasta mino” con los kilos menos que ostenta. Estoy de acuerdo.

Nicolás Larraín pide una Coca Light para su señora, Felipe Bianchi anda con una pinta medio roquera y Benjamín Vicuña, que oficia de maestro de ceremonias, logra conquistar a las Cabras Chicas Gritonas que no se imaginaban al gigoló de “Destinos cruzados” tan encantador.
Pilar Jarpa y Claudia Schmidt bailan a un costado de la tarima, mientras un actor me roba un beso para hacerle una broma a un periodista de farándula. Esta fiesta no quiere acabar y un grupo la alarga en otro local.

Alegría, alegría. Pero como estamos bipolares duró bien poco. Esta semana estuve condenada a recibir retos bien temprano en la mañana. A las nueve y media en punto del viernes, un poco antes de sentarme en maquillaje, los reclamos me llegan ahora por teléfono. Los acepto, soy más masoquista que el personaje de Sigrid Alegría. Y como las penas se pasan comprando zapatos… ahora mis pies caminan en tonos pastel.



3 de octubre de 2004

EL MATRIMONIO QUE NO FUE

No me queda otra que automedicarme para obligarme a escribir esta columna. Una vez más la luna llena está a punto de asomarse por entre las nubes y la maldita primavera que ya lleva más de una semana no sólo llegó cruzando los destinos de parejas disparejas, sino que también lo hizo con alergias y cambios de temperatura: terreno fértil para los resfríos, y uno me tenía que pescar.

Así y todo me alegro de que Santiago se parezca cada día más al Nueva York de Carrie (todavía rallo con el final de “Sex and the city”).

Hay citas de verdad -de esas con auto a la puerta, cena, cuentas de las que no hay que preocuparse, cosmopolitans y baile final-, las amigas hablan por teléfono mucho rato a altas horas de la madrugada para pasar las abundantes depresiones y hay escándalos entre periodistas más entretenidos que los que salen en las revistas del corazón.

Como el de un reportero de TVN, semi rostro porque lee noticias de vez en cuando, que se convirtió en el comidillo del canal esta semana. A pocos días de confirmar por la Iglesia una relación que ya había formalizado por el civil, decidió suspender el matrimonio por la Iglesia, fiesta para la que la mitad del área de prensa se había preparado como Dios manda. Eso, porque la novia también trabaja en la estación estatal.

El frustrado novio estaba tan arrepentido que presentó su renuncia al área de prensa, documento que no fue aceptado. A cambio le dieron unos días libres para que se desestresara, lo mismo que a su ex pareja.

¿Estará seguro el periodista de querer seguir con la vida de soltero? Yo le recomendaría que no. Si no que analice la historia de una colega de las comunicaciones de 31 años. Hace tres que Mariana -como la llamaremos- tuvo una relación que terminó cuando ella encontró a su pareja poniéndole los cuernos. Tras un largo período de soledad y amores ocasionales, Mariana cree que tocó fondo.

Al día siguiente de una fiesta a la que asistió le contaron que había intentado suicidarse tirándose por el balcón, aburrida, desesperada por no encontrar a alguien que la apapache cuando está triste o la acompañe cuando está contenta. Lo peor, ni siquiera se acuerda.

No es fácil ser soltero en Santiago. Al final, como me decía un ex pololo el otro día, terminamos todos con el amigo del ex o con el conocido que siempre te gustó. “Me da lata que el mundo sea un pañuelo”, soltó serio (y un poco picado por un hombre que a veces me hace cariño) cuando hablábamos de discos y libros que aún nos quedan por repartir.

Lo peor que te puede pasar -como le sucedió el otro día a una conocidísima bailarina de TV- es encontrarse con el ex pololo (lo que ya te deja bajón) y enterarse dos días después, en pleno carrete en La Salita, que está con otra persona. En ese caso ni el ofrecimiento de pasar un buen rato con el actor más guapo de las teleseries ayuda. Aunque yo, sólo por su sonrisa de gigoló, habría aceptado encantada. LND



26 de septiembre de 2004

BI

Sigo considerando que en el siglo XXI ser bisexual es cool. Me importa un verdadero comino que Ignacio Gutiérrez y su séquito de moralistas puedan considerar asquerosa una fotografía. Total, en gustos no hay nada escrito y los que se interesan en visitar Silicon Valle no se parecen en nada a ellos.

Guionistas de teleseries, ejecutivos de televisión, colegas opinólogos de verdad, secretarias de instituciones públicas, adolescentes que ríen a carcajadas, directores de programas light, uno que otro actor sin pretensiones de estrella y decenas de personas que ya me apodaron Silicon son los que se divierten con este juego y en ese contexto entendieron la foto que causó mucho más “revuelo” que mis famosas fantasías que, vale decirlo, hasta el momento no he cumplido.

Si me quiero sacar una foto me la saco y qué. ¿Acaso a alguien se le ocurrió pensar que Kim Cattrall era gay porque le daba un beso a Sonia Braga en un capítulo de “Sex and the city”? Obvio que no. A lo más habrán pensado que la escena era tan excitante como las dos rubias de mi columna, que ahora varios se desvelan por descubrir. Y pucha que les va a costar porque ya cambiaron de pareja.

Después de un día difícil y sentada en Forest, un bar de Vitacura (no suelo subir tanto, pero ahí preparan unos buenísimos martinis-vodka) converso con un grupo de mujeres que se atrevió a salir conmigo a pesar de la ya famosa portada de LUN. Vuelvo a mis fantasías. ¿Acaso alguna vez podré cumplirlas? Ahora sí que lo dudo. Mi king size va a seguir esperando compañía femenina.

Todas escuchamos con atención la historia de una mujer que se acostó con dos hombres. ¿Resulta excitante? Parece que sí porque de ahí en adelante las confesiones no pararon.

Una modelo preciosa con acento extranjero -mucho más suelta de lo que alguna vez habría imaginado que era- lanza su fantasía: le encantaría tener sexo con un gay. Y pensar que estuve a punto de aceptarle a mi amigo Giovanni Falchetti –que amablemente me prestó su casa para evadirme un rato- que nos sacáramos una foto besándonos y así adornar esta columna. Pero salir otra vez en una portada de LUN… No gracias, ya tuve demasiada angustia.

Un argentino de ojos azules y un impensado poder masculino relata sus apasionadas noches con una sueca a la que no le entendía nada de lo que decía, ni siquiera fue capaz de darse cuenta que ella estaba sintiendo dolor y no placer. Cosas de machos.

Con unanimidad, las chicas acuerdan que las mujeres adoran los disfraces y que los artefactos son lo mejor. Quién lo diría, esta salida se convirtió en un programa sobre sexo.

Y a propósito. No puedo terminar esta columna sin hacerle un homenaje a mis musas inspiradoras, Samantha y Carrie, quienes me abandonaron este sábado para ya nunca más poder comparar su Nueva York con el Santiago que describo y por el que camino balanceando la cartera.

A mi actor favorito no le parece muy bien mi descuido. “Tenís que tener más cuidado, te pueden sacar la billetera”, me pide mientras nos tomamos un trago en el bar del Hotel City. Prometo hacerle caso, pero ahora voy a entregar mi columna a La Nación y mis tacos suenan fuerte cuando los entierro en el paseo Huérfanos. Nadie me puede pedir que camine pensando en no ser presa fácil de un ladrón.

Prefiero ser descuidada y caminar con style, con demasiado “Sex and the city” style.



19 DE SEPTIEMBRE DE 2004

CUMPLEAÑOS, OSTRAS Y MULTIORGASMOS

Estamos endieciochados y la fiesta no para. Afuera del Liguria de Manuel Montt reparten cerveza y pisco sour. La gente está fascinada escuchando a Álvaro Henríquez y Los Bunkers. Todos bailan y cantan. 24 hours party people. ¡Qué Manchester! Es Santiago, es martes, es hora de almuerzo y la gallá se está divirtiendo.

La fiesta había empezado el día antes. Claramente el lunes ya no es el día más fome de la semana, menos si tres amigas se juntan en el mismo bar a hablar de sexo mientras comen ravioles y toman vino tinto.

El sexo puede aunar a dos periodistas faranduleras semi rostros y una bailarina ex fenómeno de televisión que parecen tener nada en común, excepto uno que otro pololo famoso, una que otra desilusión y una que otra explosión de placer con consecuencias tan desastrosas como vasos quebrados, paredes rotas y parqués rayados.

La diversión sigue de noche en mi nuevo restorán favorito, las Ostras Azócar. Poca taquilla, calidez y sobre todo buena comida. Mientras coqueteo con un verdadero gigoló más rico que Benjamín Vicuña y con su Gloria Münchmeyer de turno, el opinólogo de moda recibe mensajes con peticiones de cariño en su celular.

Y un par de horas después, Bill, un cineasta de culto, escucha que alaban su performance amatoria sentado en el Normandie con una caipirinha en la mano.

Al día siguiente, dos cumpleaños le daban la entrada al 18. En el Playback, Marlen Olivari celebraba junto a su novio Roberto Dueñas y sus amigos de “Morandé”. Estaban todas las ángeles del Kike, pero la que se robó la película fue Carla Ochoa quien llegó con Pato Laguna. El romance va viento en popa.

El que no está funcionando muy bien es el de Daniella Campos. Pucha que ha tenido mala suerte en el amor este año. Todavía no cumplía un mes y esa misma noche terminó su pololeo con Giovanni Anania.

Mientras los Morandé seguían en el barrio alto, en la zona de Avenida Italia la actriz de teleseries favorita de todos mis colegas de sexo masculino, Catalina Olcay, también festejaba su cumpleaños. El ambiente no era el más apropiado para que una opinóloga con fama de copuchenta apareciera. Al menos, eso era lo que yo pensaba… y tenía razón. Cuando volvía del baño el cojín de una silla me jugó una mala pasada y perdí el equilibrio. Caí en cámara lenta, estoy segura, porque la plancha todavía me dura. Sobre todo si me imagino la cara de esos actores que ahora están en mi tele, unos en “Tentación” y otros en “Destinos cruzados”.



12 de septiembre de 2004

NUESTRO HOMBRE EN LA HABANA

No suelo hablar de gente buena. No es que hable de malos tampoco, pero no acostumbro referirme a esos que de buenos pasan por lesos. Sin embargo, imaginarme juntos a estos dos seres made in LUN, me parece tan hot como Fernanda Urrejola y Benjamín Vicuña besándose en la piscina en el primer capítulo de “Destinos cruzados”.

Esa imagen feliz que mis ex colegas me proyectaron el otro día, me inspiró esta semana, cuando he tenido eventos todos los días, historias de sobra para contar y personas dispuestas a aparecer en Silicon Valle.

Hay un olorcito a amores buenos. Titi Ahubert se olvidó de mechoneos y líos faranduleros y se casó el viernes con el empresario español Luis Prados. Entre los invitados de su esposo (gerente de CRC) estaban Felipe Camiroaga y Rafa Araneda, a quien no sé qué le está pasando, pero desde el lanzamiento de la teleserie de TVN que anda sociable y hasta carretero... si eso fuera posible.

El tío animador estuvo también el miércoles en el cumpleaños de “S.Q.P.”, la fiesta de la farándula por excelencia. Ahí se juntó con su amigo Julio César Rodríguez, quien se besaba con Francisca García Huidobro a vista y paciencia de cada cámara de televisión o diario. Pololeo requetecontra confirmado.

La fiesta seguía en el Omertá y el comentario de la noche era que Carlita Ochoa (quien esta semana reveló una carta-libro autobiográfico que escribió para que su hija Josefa lea cuando cumpla 16 años) andaba repartiendo besos para el mundo. Claro que cuando la cosa estaba empezando a ponerse fome, pescó a Patricio Laguna del cuello y se lo llevó al Bokhara.

En esa discotheque gay del barrio Bellavista el productor de modas, Luis González, seguía la celebración de su cumpleaños -que había partido en el Sheraton y seguido en el Pecado Capital- bailando a Thalía y Paulina Rubio junto a Daniella Campos y Giovanni Falchetti.
El show del grupo axé que mezclaba hombres, mujeres y travestis fue lo mejor. ¿O la apuesta por cuál era la más rubia de la noche, si la Carlita, la Daniella o una de las bailarinas?Menos mal que dejó de llover. Una amiga mía -quien hace poco asumió públicamente que prefiere a las mujeres- se acostó con un hombre de quien obtuvo el cariño y el afecto que necesitaba para una noche fría. Y la Carlota, con su peluca de color, pudo dejar por fin el Prozac y el Ravotril, tras una jornada de sexo del bueno.

La que definitivamente no puede borrarse la sonrisa es Mey Santamaría. Y yo que no quería creer que andaba con Marcelo Salas en Cuba. Era todo cierto, dicen. Porque ya estaría dando vueltas una foto que quieren vender al mejor postor que comprobaría que no era piscinazo el comentario de la nueva opinóloga de “Viva la mañana”, la actriz Marisela Santibáñez.

Pucha que somos envidiosos de la felicidad ajena. No podemos dejar que el Matador disfrute tranquilo de su romance, sobre todo si habíamos cumplido la promesa de guardar el secreto de sus devaneos reconciliatorios con Carolina Messen, la madre de sus hijas.

Hasta yo recibí un regalo esta semana. Mi actor favorito me auxilió cuando la angustia me invadía y la crisis de pánico asomaba. Me hizo un hueco en su cama, unos cariñitos en el pelo y me convidó una que otra sustancia, lícitas e ilícitas. Se agradece porque funcionó.

Renecito me perdonó, mis amigos se mueren de la risa cuando nos juntamos a almorzar, la primavera brilla por fin. Aunque cuando la fiesta se acaba, la cama king sigue pareciendo gigante.



5 de septiembre de 2004

QUE LLEGUE LA PRIMAVERA RÁPIDO, POR FAVOR


Una luna llena, redonda, blanca, se posó sobre Santiago. Su efecto se sintió de inmediato sobre los habitantes de esta ciudad que está empezando a perder el gris del invierno y nos entregó esta semana unas bocanadas de ese calorcillo agradable. Días brillantes y noches melancólicas para los que viven solos, para los que buscan desesperadamente un cepillo de dientes en la casa de su amante, para los que no se quieren volver a enamorar.

El calor llega y la ropa cambia de color. Los abrigos oscuros ceden a las chaquetas delgadas y las poleras escotadas ayudan a rozar las pieles. “You can touch me if you want”, cantaría Shirley Manson. Que llegue rápido el calor o los bajones de las celebrities van a terminar con todo el mundo tomando antidepresivos, tranquilizantes y pastillas de té verde con guaraná. La movida está más fome que el final de Los Pincheira.

El pololo de Daniella Campos, Giovanni Anania, todavía no se recupera de que hayan escrito que se operó la nariz, se hizo la lipo y apenas pudo salir de cuarto medio. “Sólo puede haber sido alguien que le tiene mucha mala”, se queja la modelo y le hace cariño a su galán de pasarela pura sangre árabe.
Felipe Camiroaga llega bajoneado a trabajar y tiene que bancarse una tremenda para’ de carros de Elvira López al aire. Finalmente prefiere no seguir con la tortura y parar la entrevista.

Un arquitecto cool celebra sus 36 años en el bar de Pamela Villalba y Remigio Remedy (una pareja acogedora) a altas horas de la madrugada y con varias piscolas en el cuerpo, quejándose porque es el único de sus cinco hermanos que aún no se casa. Debería estar contento de no haber dado el difícil paso.

Y como si las penas de amor fueran poco, mi mejor amigo –unos de los panelistas de la tiendita de la opinión de “S.Q.P.”- me tiene un poco abandonada y no me quiere confesar que no le gusta la persona con que estoy saliendo. Después de que lo convencí de subir a su auto a su archienemigo en la opinología, hasta se sacó una foto con él. Todavía no entiende que a los opinólogos les gustan los actores. ¿Verdad, Duca?

Mejor refugiarse en los logros profesionales, como la Carla Ballero, que llegó con todo a “Primer plano”, diciendo que en Chilevisión va a ser número uno, no número dos (en verdad tres o cuatro) como en TVN. O Jordi Castell, que está entusiasmado con la idea de animar programas cult también en el canal privado. El primero se llama “Maldito amor”. De aquí puede sacar algunas ideas.LND


29 de agosto de 2004

AMORES OPERÁTICOS


Le echo la culpa a la ópera de Verdi, siempre ha sido mi debilidad. La tragedia de Rigolettto y los agudos pianissimos de la soprano Mary Dunleavy que me hicieron llorar tres veces me dejaron hipersensible. Como será que terminé cantando boleros y dándome un patache de camarones en las Ostras Azócar con la Karla y la Marcela, dos de mis mejores amigas, para aplacar la melancolía que me llegó de sopetón… ¿O por la similitud de un conocido mío con el Duca di Mantova? Puede ser.

Mientras todo eso sucedía, yo no me podía sacar de la cabeza a un actor que quiero mucho y que todavía no puede superar la separación de su pareja, también actriz. Por algo será: esa misma noche, producto de unas copas de más y uno que otro ansiolítico, terminó agarrando a balazos las paredes de su propia casa.

La vida está llena de amores trágicos. Si no basta preguntarle a Pablo Illanes que no sé de dónde sacó tanta historia para llorar y la puso en “Destinos cruzados”. Aunque en el lanzamiento, Pablo estaba con una sonrisa en la cara muy parecida a la de sus amigos actores. Seguro que tienen confianza en la historia que parece un poco de tragedia griega, de ópera clásica. El entusiasmo pudo más e Illanes terminó invitando a todos a su casa, incluso a sus amigos que estaban en el lanzamiento de “Tentación”, como el mismísimo Sebastián Arrau, guionista de Tentación, la teleserie de Canal 13, su competencia directa.
En el grupo estaba también Benjamín Vicuña, otro que ha sufrido durante este año hartas penas del corazón. Eso demuestra que las desilusiones le llegan a cualquiera, hasta a los más jóvenes, bonitos y exitosos.

Lo que es yo ya he aprendido, hay veces que la pena sirve. A principios de año, el hecho de que mi separación haya sido parecida a la de un cineasta de culto me unió a él nuevamente, luego de haber perdido contacto desde que se casó. No fue malo, yo superé mis trancas post duelo y a él, algo le habrá quedado también.


22 de agosto de 2004

MATRIMONIO CON SEPARACIÓN DE FAMA


“Fraude matrimonial”… qué fuerte el titular. Y empezaron las especulaciones: Paulina Nin se casó sin estar anulada, necesitaba una autorización de la Iglesia. ¿La tenía? ¡No! Tanto que nos preocupan las bodas a los chilenos, si lo único que la animadora quería era decirle al mundo que está enamorada y que quiere compartir su vida con su jefe de campaña. Claro que ahora capaz que se embolse 100 millones de pesos si le gana el juicio a la revista TV y Novelas, que tituló con el fraude esta semana. Nada de mal.

Por mi parte, como ya se vislumbra el sol de primavera, estoy feliz de haber mirado las mañanas santiaguinas desde distintas ventanas. Las únicas que por ahora están cerradas son las que pertenecen a algún famoso, o famosillo, como se estila decir. Ya decidí que es preferible mantenerlos a raya. Están cada día más locos. Son capaces de aparecer en una revista pololeando con otra persona y reclamar por la falta de atención. Quién entiende.

El problema es que, como buen filósofo dijo hace algunas noches mi amigo René Naranjo, la gente de la tele siempre termina saliendo con... la gente de la tele. Los actores con las actrices, los modelos con las modelos y los rostros con other faces. ¿Por qué? Porque es más fácil así.

Primero, se aseguran que no se trata de un loco que en su casa tiene un altar con fotos y velas como en las películas gringas. Segundo, la contraparte entiende que no quieren ir a cualquier lado para que no les tomen fotos (¡qué atroz!). Y tercero, la pareja no se incomoda con que la gente les hable en la calle, como si fueran sus mejores amigos (hay veces que es una verdadera lata).

¿Y cuáles son las desventajas? Aparte del ego gigantesco con el que habitualmente hay que lidiar, también hay que tener un autocontrol de la puta madre. Si no, que lo diga la Cata Pulido que tuvo que pedir disculpas públicas a los vecinos de un edificio por el escándalo que hizo el fin de semana pasado en la puerta del departamento de su ex marido, Enzo Reyes. ¿Y quién no ha terminado un matrimonio con algún plato quebrado, algún portazo gigante o unas pataditas locas? ¿Ah?

Yo le habría recomendado a Paulina Nin seguir soltera mejor, como dice su tan manoseada nulidad. Así no corre el riesgo de terminar como el ‘Huevo’ Fuenzalida llorando en todos los programas de televisión por no haber cuidado a su esposa, o no pasar más tiempo con su hija en vez de hacer demasiadas citas con una piscola.


15 de agosto de 2004

¡CUIDADO!: Rubia tonta sacó sus garras


Un gran ring de barro. Eso parece esta semana el silicon valle. Qué “Catch” ni qué ocho y cuartos, es más entretenido ver cómo Claudia Schmidt empujó a Mariel Aereboe en plena pasarela por viejas rencillas del corazón (la segunda le quitó el marido a la primera), cómo se devanan los sesos los productores de moda para seguir armando desfiles taquilleros sin juntar a ex parejas y cómo los opinólogos se mandan cada vez más recados por los diarios y la televisión.

Personalmente no sé cómo soportan las malas ondas que generan estas cosas porque lo que es yo ni siquiera quería pararme de la cama cuando me vi en los diarios peleándome con Italo Passalacqua. Y todo por un simple cuaderno con dibujos de pescaditos que tenía las impagas cuotas de Apes.

El asunto es que quería pasar las penas y por eso volví a mi habitual rutina del miércoles: pasada por el Sheraton y carrete en Punto G. Me gusta ese bar, pero ni así me pude librar de las peleíllas. En el hotel se sentía ese ambiente convulsionado que hay en el inframundo del modelaje. No sé si fue la entrevista que Christianne Balmelli dio el viernes pasado en Las Últimas Noticias -esa en que dijo que ni la Kenita, ni la Pamelita ni ninguna chica Morandé son modelos de verdad- la que desató esta ola de rencillas que se expande como el big bang y que tiene a todas las maniquíes asomando las garras y formando grupitos que no quieren mezclarse ni en los desfiles. Mala onda.

Unas horas más tarde la paz parecía haber llegado. Estaba sentada en un sillón conversando con una actriz de teleseries con la que tenemos un opinólogo en común, cuando una modelo rubia de largas extensiones y una hermana gemela, se fue a meter a la boca del lobo. En la mañana había puesto una querella en contra de un ex amiga y se encontró frente a frente con su contraparte más rubia. Ataviada como Uma Thurman en Kill Bill (aunque más parecida a Daryl Hannah) la querellada no aguantó la presencia de la demandante y terminó empujando a la ex miss Chile y su musculosa pareja para “facilitarles” la salida del local. Más violencia.

O una de dos, o me banco este ambiente y también saco mis garras o me olvido de todo y me retiro al campo. Pero como la segundo opción es muy poco fashion, todavía no estoy dispuesta al autoexilio. Así que vamos agarrándonos de las mechas no más (Ítalo va a tener que injertarse pelo), total aquí el único que va a ganar va a ser el productor de moda que logre juntar en la pasarela a Daniella Campos, María Alberó y Kenita Larraín. Y si la paga es buena, capaz que vayan las tres.


1 de agosto de 2004

DE PASEO CON UN ÍCONO GAY

Me tomaba el mejor pisco sour “around the world” con uno de los opinólogos de moda, cuando el regalón del matinal de Chile me preguntó por qué a algunas mujeres les gusta tanto salir con sus amigos gays. “Es que son más entretenidos”, respondí sin pensarlo mucho. Varias horas y muchos tragos más tarde me hallaba en plena investigación en terreno.

El Bokhara, estaba atestado de punta a punta. Sus tres pisos eran apenas transitables. Daniella Campos, de mi mano y la de Pablo Illanes, pedía que no le dieran más agarrones mientras protegía su champagne para que no se derramara. “Dejamos todos La Salita por el Bokhara”, se reía irónicamente un conocido empresario gastronómico que, como nosotros, había preferido no entrar al taquillero local del Parque Forestal porque tenía una fila impenetrable.

Mientras, yo digería algunas de las frases más divertidas de la noche que había pasado por el Muñeca Brava (donde se lanzaba un Cinecanal clásico) y el Punto G, el bar de Remigio Remedio y Pamela Villalba, antes de recalar en el sofocante club. “Deberías escribir algo sobre las amigas de los homosexuales, como la Fran García-Huidobro, la Pancha Merino”, me decía un amigo... obviamente gay.

Frente a mí, un cineasta de culto abrazaba a una modelo con fama de tonta (todavía no estoy segura de que lo sea) y se mostraba aliviado de no haberse encontrado con su ex esposa, la Katyna Huberman, otro ícono gay. Es decir, una de esas mujeres que tienen la adoración de la comunidad homosexual. En el mundo, Madonna, Cher, Paulina Rubio, Liza Minelli y muchas más ostentan el título. En Chile, además de las actrices antes nombradas, las cantantes de “Rojo” Daniela Castillo, Carolina Soto y Montserrat Bustamante y hasta la Campos, que a su paso por Bokhara deja varios suspiros del tipo: “Qué linda es en persona, ¿no cierto?”.

A tal nivel llegan los gays con sus íconos, que hasta un tipo cool como Pablo Illanes sucumbe a los encantos de la gemela, la abraza y la encuentra parecida a la heroína de su criticada primera novela, Bárbara Montoya.

Y ya se me está haciendo tarde, así que los dejo terminando la champagne, que ni con los empujones se derramó. Yo, prefiero irme a mi casa. Demasiado de investigación periodística. Si el domingo pasado hasta bailé cueca con un huaso gay.