viernes, agosto 26, 2005

Columnas 2005

31 de julio de 2005

DE OSTRAS, DESAMORES Y FORAJIDOS SEXUALES

Amo las ostras. Con pan tostado y mantequilla y una buena botella de vino blanco helado son un manjar. Se arrastran suavemente por la boca con ese sabor intenso de los moluscos. Tan parecidas al buen sexo: la fórmula secreta está en la medida justa de suavidad e intensidad.
En las Ostras de Azócar están sin duda las mejores de Santiago, y por eso agradezco tanto la invitación que me hicieron en un programa de televisión. Fuimos el jueves con mi novio-vecino y un matrimonio de buenos amigos, de esos que pasan los meses, cambian las parejas, los trabajos, los dineros y siguen estando ahí para conversar. Con ellos hablamos de todo: de fiestas, de pega, de enfrentar nuestros miedos, de lo que podemos o queremos hacer y no.
De repente, y sin pensarlo mucho, se me ocurre comentar que el año pasado me di unos besos en un lugar público con una mujer, ante la mirada entre divertida e incómoda de mi pololo. “A ver, a ver, cuéntanos, no pasemos de largo por ese tema”, me paran Cristina y Andrés. Yo quería que ese sólo fuera un dato más en la conversación.
Pero, claro, no es un dato menor. No puedo querer que pasen de largo para todo el mundo las cosas que hice el año pasado, esos meses que yo denomino como mi etapa de experimentación sexual.
“Lo que a la gente le gusta hacer unos con otros resulta raro, y en el descubrimiento de esa rareza está toda la excitación”, leo en un cuento de Hanif Kureishi (el inglés de origen paquistaní que escribió “Intimidad”), y tiene toda la razón.
Hasta podríamos aplicar esto a la curiosidad de la gente por saber cosas sobre la vida de los que trabajan en televisión. Todos nos casamos, nos enamoramos y terminamos. Es foco de las noticias de farándula cuando eso le pasa a alguien que trabaja en televisión. Eso es lo raro… Y lo cruel.
Fernanda Urrejola y Benjamín Vicuña terminan y vuelven de manera intermitente porque ella es muy celosa y él carretea mucho, dice una revista. Qué podría ser más común: la mujer bruja y el hombre fresco. Dos días después, la información sobre el mismo Vicuña es que el chico lindo del 13 le estaría “ayudando” a Pampita a pasar de mejor manera su reciente separación de Martín Barrantes. Nadie se pregunta, por supuesto, si la actriz de TVN está llorando en ese momento o si Carolina Ardohain quiere volver con su ex.
En los pasillos de Chilevisión, otra ruptura hace noticia. Una de las relaciones más expuestas se acabó. Eva Gómez, la animadora del “Diario de Eva”, y Pablo Morales, el gerente de producción del canal privado, habrían terminado y los días de vacaciones que se tomó el ejecutivo habrían sido justamente para cambiarse de la casa que compartía con la española que en su programa hace llorar a los invitados y en su oficina al equipo de producción.
Eva es fuerte, apasionada, guapísima, avasalladora. Quizá por eso ya estaban todos un poco aburridos de verlos pelear en los pasillos, en esos mismos rincones que hoy día se ocupan para comentar que no son más pareja, sin que alguien se preocupe de lo difícil que va a ser superar esa separación porque, más encima, son compañeros de trabajo. Otro dato común, pero ellos trabajan en televisión.
No me desvío más del tema. Lo que mis amigos querían saber era hasta dónde llegué yo con una chica y lo que mi novio quiere saber es qué le provoca imaginarse esto. Yo explico que la casi famosa rubia es intensa, que mira fijo y que llegué sólo hasta donde lo haría una mujer heterosexual… No pasé más allá de un beso. Punto. Hasta ahí llegó el tema.
A mí, en cambio, el año y medio de soltería me quedó dando vueltas. Lo comido y lo bailado, es cierto, no me lo quita nadie. Y también el conocimiento que adquirí sobre materias sexuales. Algo que le debo a esos forajidos, a esos seres solitarios, un poco sádicos, que disfrutan corrompiendo, coqueteando, abriendo el cuerpo y la mente de los que conocen y quieren entrar en el juego.
De uno saqué artefactos, de otro ungüento y de perico los palotes posiciones. De todos mis forajidos saqué una lección. Incluso de mi amiga rubia, la única forajida que aparece en esta historia.



17 de julio de 2005

TODOS AMAN A DANIELLA,
¿A QUIÉN AMA LA GEMELA? (PARTE II)


Creo que las heridas de hace un año ya sanaron. Escucho a mi vecino-novio contarme de su época de encierro, de su jardín perdido y de su postgrado culinario, que curiosamente vivió a unos metros de mi fiesta sin fin, mis abrazos sin amor y mis llantos sin sentido aparente. Ahora reímos (afortunadamente) juntos, vemos películas juntos y disfrutamos de sus platos abundantes y sabrosos en la calidez de la familia o en la intimidad de mi cama, acostados y abrazados. Los kilos de más se fueron y las heridas están cerradas.
La fuerza que tomamos de nuestro amor no sólo ha servido para sanar nuestros propios desamores y desencantos. Esta semana intensa y reveladora no logré mi objetivo final (seguir guardando el L World a la chilena), pero al menos pude apoyar a una amiga que ahora está acostada con 40 grados de fiebre y un corazón roto… aunque ella diga que no siente nada.
Así escuché en mi televisor, mientras veía una escena que no pensaba encontrarme. Daniella Campos y Jennifer Byrne están las dos al teléfono de “Primer plano”, ambas mantienen las versiones que han afirmado esta semana y a mí las manos me sudan.
“Tuve una relación de dos años con Daniella Campos”, dice la más rubia. “Y sí, fuimos más que amigas”, le lanza sin contemplación a Jordi Castell.
“Si me quieres hacer decir que tuve una relación con una persona de mi mismo sexo, no lo vas a lograr”, clama la del cuerpo perfectamente esculpido por algún cirujano mientras Andrés Baile (o “el peladito”, como lo bautizó la Jennifer cuica y segura que escucho en televisión) insiste en decir que las vio besándose en una discotheque.
No es difícil que eso haya sucedido. Podría haber sido en un matrimonio, en la Costa Varúa, en la Sala Murano, en la Búnker o hasta en el Fausto. Lo más seguro es que las dos hayan andado vestidas de frac o de abrigo y top. Como sea, estas dos mujeres preciosas, rubias, altas y de la mano no sólo llamaron la atención, sino que lo lógico es que hayan despertado las fantasías de todos los que bailaban a su lado en la pista. No es casualidad que las películas porno tengan casi siempre una escena de sexo entre dos mujeres.
¿Será verdad que Daniella nunca estuvo enamorada de Jennifer? ¿Será que sólo eran esas miradas de admiración las que motivaban a Daniella a andar de la mano con su amiga, a vivir con su amiga, a dejar que su amiga declaradamente bisexual -me gustan 70% las mujeres y 30% los hombres, me dijo en una ocasión- se enamorara perdidamente de ella?
Me cuesta creer que eso sea cierto. Sobre todo cuando minutos después me confirman que Daniella, tal como había imaginado, está desmoronada en su hogar.
Me habría encantado entregarle un poquito de ese cariño que aún le guardo, como hice con Jennifer cuando ella la negó en televisión el martes. Pero ella no quiere, ella cree que fui yo la que provocó toda esta batahola que reventó el domingo y que todavía no para su onda expansiva: Daniella no ha aprendido a elegir a sus amigos, cree que todos tienen que mirarla con admiración y seguirla en sus decisiones, aunque sean malas.
“¿Tienes alguna imagen, alguna foto, testigos que puedan confirmar tu versión?”, le pregunta Jordi a Jennifer, y el sudor de mis manos se pone frío; a cada rato siento que mi nombre va a estar, tarde o temprano, involucrado en esta historia de amor y desamor que conocí hace un par de años en el Sarita Colonia, cuando Jennifer estaba embarazada y Daniella pololeaba con José Sapag. El DJ se mantenía en su tornamesas, a una prudente distancia de la pista de baile, donde estas dos mujeres se movían irradiando su energía seductora, su alegría de vivir protegidas por el campo magnético de la verdadera amistad.
En ese momento, las escenas que hemos presenciado esta semana jamás se asomaron por mi cabeza. Yo pololeaba con un hombre que después me desilusionó; la Patty López entonaba “Malena canta el tango como ninguna”, sin imaginar que alguna vez tendría que dar explicaciones por ello. Todo parecía encajar con armonía.
Hoy día, en cambio, a esta historia no se le vislumbra un final feliz. Todos los involucrados (incluyendo a Leonardi y compañía, que hoy se reparten entre la nieve, el sur y el extranjero) van a tener que ponerse a llorar, a cocinar, a jardinear, a emborracharse como nunca y a preparar ungüentos para las heridas. Pero éstas no van a ser fáciles de sanar.



10 de julio de 2005

TODOS AMAN A DANIELLA,
¿A QUIÉN AMA LA GEMELA?

Enamorada soy feliz. Me encanta acostarme en la noche y quedarme horas con la cabeza apoyada en el pecho de mi novio. El amor es entonces sinónimo de protección mutua, de respaldo, de cariño, de devoción, de amistad y también de pasión. Pasión. Ése, seguro que ése es el ingrediente que estoy buscando, el explosivo, el que puede ser detonante de los sentimientos más perversos… Cualquier cosa parece tener justificación en nombre del amor.
En nombre del amor, el cirujano Ignacio Navarrete se arrancó con una pequeña de 11 años hija de unos amigos suyos. Según él, la ama y ella -al menos en ese momento- lo amaba. La corte lo condenó a cinco años de prisión por violación. A pesar de que se determinó que todo lo que pasó entre él y la niña fue con el consentimiento de ella (el doctor insiste en que no hubo sexo), se considera violación porque por su edad la menor no tenía discernimiento.
Los jueces tienen toda la razón, pero cuando este hombre canoso y sereno le contestaba al parsimonioso Carlos Pinto en el “Mea culpa” del lunes, no pude evitar sentir pena por él, creerle que amaba a esa niña que él veía como mujer y que su distorsión de la realidad es sólo eso: una maldita enfermedad que se tiene que curar.
¿Es el amor una enfermedad?
A Gabriel Leonardi le haría bien convencerse de que sí, al menos podría empezar el proceso de rehabilitación de su amor por Daniella Campos. La historia del supuesto robo de un auto del estacionamiento del edificio donde vive la ex Miss Chile la noche del martes, que ha llenado portadas y páginas de diarios, horas televisivas y debates en la pantalla chica y en la verdulería de la esquina, es nada más y nada menos que una historia de amor. Eso era todo. Mientras los programas y diarios de farándula nos devanamos los sesos teorizando sobre la extorsión, sobre los empresarios y las modelos, sobre el estilo de vida de tal o cual, sobre los acontecimientos de corte policial, sobre la infidelidad y sobre quién es este señor Leonardi que tiene una cincuentena de autos repartidos en las casas de sus amigos, el relato que hay que armar tiene que ver con hechos surgidos a raíz de un amor… de un mal amor, si queremos ser más claros.
El enredo del auto surgió de una pelea durante una fiesta en un hotel de la capital. Se encontraron Daniella, su pololo, Vicente, y este señor Leonardi que estaba acompañado de un grupo de amigos cercanos, en el que se incluía Jennifer, la ex mejor amiga de Daniella. Ellas ya estaban peleadas.
Al más puro estilo de los granjeros Vip, un poco de alcohol caldeó los ánimos esa noche. Los motivos: celos, heridas abiertas, humillaciones gratuitas, autoestimas por el suelo… Y una vez más, todo se hace en nombre del amor.
En nombre de un amor despechado, el auto fue sacado del estacionamiento por un hombre -enviado por el dueño del vehículo- a sabiendas, según los amigos de él, de Daniella y Vicente. Sin el consentimiento de la pareja, por cierto, según las versiones entregadas por la modelo.
¿Y por qué tanto enredo después? ¿Cómo llegaron a involucrarse los carabineros en esto? La respuesta no es simple, pero tiene que ver con que la protagonista de esta historia es una verdadera “femme fatale”. Personaje misterioso, frío y atractivo, Daniella Campos es la representante más completa de ese estilo de mujer que he conocido fuera de las novelas negras. Le quitaron el auto, ella no podía perder y hasta ahora no lo ha hecho (le pagaron por ir a “Primer plano” y “De pe a pa” en un solo fin de semana).
Siempre rodeada de un séquito de personajes que la idolatra sin cuestionamiento, que la ama en silencio y sin pedirle nada a cambio. El poder que ejerce sobre algunos es increíble. ¿A cambio de qué Gabriel Leonardi le prestó un auto por ocho meses? A cambio de un mendrugo de atención. ¿A cambio de qué armó un plan común en la Isapre? A cambio de un poco de cariño. Parece difícil de creer, pero se aclara cuando se lo escucha gritando “¡¡¡Daniella, te amo!!!” en una calle de Vitacura la tarde del viernes.
Esta historia es una bomba de tiempo a punto de explotar. Todos aman a Daniella. ¿A quién ama la gemela?
El amor tiene mil maneras, pero me cuesta creer que toda esta historia tenga algo de ese sentimiento. La de Katyna Huberman y Pepe Maldonado, en cambio, está mucho más cercana al amor. Todavía no deciden vivir juntos otra vez desde que se reconciliaron como marido y mujer. La repentina fama de Katyna ha hecho que se vean cada vez menos, pero la actriz de “Los treinta” y el cineasta de culto se siguen declarando amor de marido y mujer cada vez que la ocasión lo amerita.
A lo mejor vivir separados es la mejor manera de mantener el amor despierto. A veces me lo pregunto y me queda claro que mi novio también. Es un tema que ronda cuando ya se manejan llaves de la casa del otro, cuando pasan varios días y no has vuelto a tu casa, cuando tus sentimientos se confunden cada vez más con la sensación de hogar. Debe ser porque éste sí que es amor de verdad.



3 de julio de 2005

YO SOY REBELDE PORQUE EL MUNDO ME HIZO ASÍ

¿Alguien se acordará de Lauryn Hill y su disco “The misseducation of Lauryn Hill”? Años después de escribirlo, la chica del Bronx vino al Estadio Nacional convertida en evangélica. Fue horrible. Dejando ese mal recuerdo de lado traigo su excelente placa a colación porque creo que mi semana podría ser algo así como “The missunderstanding of Alejandra Valle”. “Cualquier cosa que diga o haga podrá ser usada en su contra”, debieron haberme advertido antes.
Me disculpé con Kathy Barriga por ser tan pesada y la gente me escribió para preguntarme hasta cuándo me burlaba de ella. ¿Habrá sido mucho citar a la mentora de Yazmín Valdés en su célebre frase en el encierro: “Vestida de rosado me siento mejor”?
Después se me ocurrió la brillante idea de escribir en estas páginas que Jennifer Warner y Andrea Molina son amigas y viajan a Buenos Aires. Para lo único que sirvió fue para que se rieran del a ratos incomprendido Felipe Avello y de que cuestionaran que yo también tengo (o tenía) amigos en la farándula. Parece que hablar bien de la gente no sirve… claramente baja el rating.
Agotada de tanta tontera me refugio en Papudo junto a mi hijo y mi adorado vecino. Por supuesto tiene que ponerse a llover y yo estoy tan agotada que no puedo mantenerme despierta pasada la medianoche.
La vida te dispara. Así como le disparó a Carlita Ochoa, que se vio en Internet siendo protagonista de una película triple X. Al rato, había 55 mil oficinistas preguntando si se trataba de la ex del “Negro” Piñera. La ahora trigueña modelo se dedicó a decir que respeta todas las profesiones (incluyendo la de la actriz porno que se requeteparece a ella) y que ya se extrañaba de no haber sido antes plagiada, como lo fueron Marlen Olivari y Denisse Campos.
Se lo tomó con Andina. Es que Carlita anda con una sonrisa en la boca. En la célebre Granja para “very important people”, el muy importante Pato Laguna (uno de los más votados como detestable en los foros de Internet) ha dedicado escenas a su no-novia en el exterior diciendo que la extraña.
Carlita, con una mueca parecida a la que usa para conquistar la cámara, se hace la lesa sabiendo que la “saudade” de Laguna algo tiene que ver con el conjuro que le hizo al modelo una amiga con poderes sobrenaturales. El resto lo pusieron los otros detestables de Pirque, que han terminado por convencerse de que afuera estaban mejor.
Cuando miro a estos conejillos de laboratorio reaccionando a los estímulos que un gigante les pone desde afuera, pienso en la sensación de estar encerrado en un ataúd. Debe ser por el capítulo que cerró la temporada de “C.S.I.” el miércoles y que tuvo la dirección de Tarantino. De lujo.
Lo vi en el gigantesco televisor de mi amigo José Miguel Villouta, que esta semana dejó su emblemático “El interruptor” para empezar una nueva etapa de su vida.
Como la nueva etapa que empezó Zamorano, que va a ser papá junto a su esposa, María Alberó. Por fin se confirmó un rumor que llevaba cinco meses dando vuelta, desde que se casaron con estilo campestre en enero pasado.
Y como si el Espíritu Santo se traspasara por el aire, también se transformó en verdad el rumor de que Andrea Molina va a ser madre con Gonzalo Rojas, su flamante esposo.
Yo por mientras, y como ya tengo un hijo, me dedico a los placeres sexuales sin la urgencia de un bebé. En ese plano de mi vida, y afortunadamente para mi buen humor, sí que me siento comprendida. Tanto, que -con la excusa de una nueva sección que debo escribir- invito a mi novio a visitar un sex shop, algo a lo que él responde un tantito, sólo un tantito entusiasmado.
Un recorrido que le aconsejo a Katyna Huberman y Luz Valdivieso hacer. Es didáctico, entretenido y así la próxima vez que las inviten a un programa a adivinar para qué sirven ciertos adminículos sexuales, no van a ostentar un redondo cero en la calificación final.



26 de junio de 2005

LENTEJAS AL VELADOR

Desde ahora llámenme Frida Kahlo. No sólo por unos correos electrónicos que llegaron a “En Portada” reclamando por el look que a mí tanto me gusta llevar y que la señora Juanita sin duda no entiende, sino porque mi novio se acaba de comprar un sombrero con el que se ve igual a León Trotsky. Lo juro.
Llegó el jueves en la noche a mi casa con un gorro negro, peludo y tan alto como el pelo de Marge Simpson. Lo amo por eso. Claro que espero que la relación entre esta humilde periodista y su propio ruso blanco sea bastante más larga que el affaire entre la artista mexicana y el héroe de la Revolución de Octubre. Al menos ya cumplimos tres meses y se me viene a la mente -mientras escribo estas líneas- el clásico dicho de nuestras madres y abuelas. “La plantita hay que regarla”, refiriéndose a cuidar la relación de pareja con la misma dedicación con que se cuida un ficus. A veces me pregunto, ¿se lo repetirán también a los hombres?
Lo dudo. Así como dudamos con mi amigo Daniel de que existan muchos hombres capaces de aceptar que las mujeres sean sexualmente más atrevidas que ellos sin creer que la chica en cuestión es una perra por eso. Y no saben lo que se pierden.
Mi amigo lo confirma a través del messenger y yo lo confirmo un día a la hora de almuerzo en el que con mi vecino-novio inventamos el concepto de lentejas al velador (¡Ojo!, que traen orgasmos múltiples de regalo).
En fin, eso también es parte de cuidar la relación. Eso sí, siempre he pensado que la primera es aceptarla, hacerla pública, mostrársela al mundo porque no nos avergonzamos de ella. Esa claramente no es la filosofía de Lola Melnyck.
La escena se repetía como calcada a la de 2004. La ucraniana sentada en el set de Morandé con Compañía contestando por polémicas aparecidas en la prensa. Ahora no sobre su pasado oscuro, sino sobre su oscuro presente. Y lo más feo ni siquiera fue dejar en el aire la acusación de matón que le están haciendo a su hasta entonces novio, Indio, sino decir una y otra vez que su relación con el brasileño no existía.
La cara de asombro de sus compañeros era evidente. Una cosa es negar una relación cuando es secreta o es desconocida para la mayoría, pero otra muy distinta es hacerlo cuando esa persona te acompaña a los eventos, te cuida uno, dos, tres, cuatro perros, te abraza, te toma la mano y te da besos desde hace varios meses a vista y paciencia de todo el mundo.
Y lo peor vino después. Cuando en la productora se acercaron a la voluptuosa rubia a preguntarle por el futuro, ella dijo que sólo estaba con Indio porque él estaba sin trabajo. Más encima, cuentan las malas lenguas, que después de eso Lola habría terminado con el morenazo. Plop. A ella no le enseñaron a regar la plantita.
La que sí anda contenta y parece que se ha dedicado a regar es Andrea Molina. Transformada en la mejor amiga de Jennifer Warner (viajan tupido y parejo a Buenos Aires) la mujer del servicio estilo Mea Culpa está ahora embarazada de su esposo Gonzalo Rojas, con quien contrajo matrimonio recién en abril pasado. Qué curioso. Con el austriaco Gerald Kleinfercher se demoró diez años en quedar embarazada y con el empresario apenas un mes. Lo que es el amor.
Es tan bueno que no tenerlo hace daño. Cómo no saberlo si el 2004 pasé estos meses de invierno solita, solita. Bueno, no tanto, y esta semana mi amigo arquitecto se acordó de mí y me hizo un llamado bonito, que me llegó al corazón. Nuestra casi relación a tropezones fue divertida y dejó una cuota de cariño que no va a desaparecer. Un verdadero ex amigo con ventaja.
Está bien madre, te concedo la razón. La amistad también hay que regarla. Por eso esta semana, luego de darme cuenta que tenía un poco abandonada a esas personas que el año pasado estuvieron conmigo en los largos días de soledad, decidí hacer una comida para el grupete. Ya están las invitaciones repartidas. Nada bueno puedo resultar de eso, lo que, por supuesto, me entusiasma más.



19 de junio de 2005

LIGERITA POR LA VIDA

Pensé que mis levantadas unos minutos pasaditas las seis de la mañana cada día, de lunes a viernes, significaría no tener más una agradable sesión de sexo mañanero entre la semana. Afortunadamente estaba equivocada. Me agrada el nivel pasional de mi pololeo que está próximo a cumplir tres meses. Me había olvidado lo que significa andar el resto del día “ligerita por la vida”, como dice mi horóscopo que tengo que comportarme por estos días.
No cabe duda. Después de una semana intensa, en la que me gané el repudio de gente que no conozco, la sentencia es definitiva: sólo quiero andar de livianita por el inframundo de las figuras de televisión y todos sus recovecos.
Quiero olvidarme de Paulina Nin y sus deudas, yo ya tengo demasiadas. Quiero olvidarme de cómo Kathy Barriga lidia cada día con la crianza de su hijo y su relación con su ex. Las propias vivencias de mi hijo y mi relación con él son lo suficientemente complicadas.
Qué tengo que estarme preocupando de por qué dos gatitas rubias -una ucraniana y la otra brasileña- se pelearon una fría noche de casi invierno santiaguino en una calle de Providencia.
Providencia, según la constancia que Lola Melnyck dejó en la 19 de Miguel Claro. Los Dominicos, según la que dejó Fran (ex Porto Seguro) en la 47 de Las Condes. Una es la polola actual de Indio, la otra es su ex. Pero la razón de que ese galán carioca provoque insultos y golpes de puño la desconozco completamente. Aunque lo que se me viene a la cabeza pertenece al ámbito de la sexualidad. (¿Será que me estoy convirtiendo en una sexópata?).
¿A lo sexual pertenecerá también lo que mantiene juntos a Raquel Argandoña y Óscar Peña? Juntos, porque aunque ella diga que terminaron, él dice que no y, según ha trascendido en el círculo de esta pareja que se conoció cuando no cumplían 20 años, él llegará esta semana para quitarle lo que llama “caprichos de diva” y demostrarle que el amor es más fuerte, como dice esa frase que el recientemente fallecido Papa Juan Pablo II hizo popular en nuestro país el año 1987.
“Para mí que todo esto de la Raquel Argandoña es una estrategia publicitaria”, me comenta una señora encantadora en la ventanilla del Bank Boston, culta y adicta a las copuchas intrascendentes, como yo. La imagen es divertida. Después de contar la historia en un estelar, la Quintrala, con su estampa glamorosa, viaja en primera clase a una playa polinésica junto a su lolo. Su boca forma una sonrisa y unas gafas le tapan la mirada de satisfacción.
Seguramente yo no estoy tan perdida, si su propia compañera en Radio Agricultura reconoce que la ex alcaldesa de Pelarco miente en algunas ocasiones: “Yo no podía seguir mintiendo”, dijo. Acto seguido confesó que Raquel se quita siete años (tiene 54) y que se ha hecho cuatro y no una operación para rejuvenecerse, como reconoce.
El show business puede ser como la Isla de la Fantasía si se sabe navegar en él, pienso. Por supuesto, yo no he aprendido a navegar y no sé si estoy dispuesta a hacerlo.
Prefiero mil veces este pololeo mío que me mantiene con la misma sonrisa en la boca y la misma mirada de satisfacción que la de la actual candidata a diputada.



12 de junio de 2005

TODO POR AMOR

Algo así como “un acto de amor”. De esa manera calificó Yasmín Valdés la compra de joyas robadas que hizo Manuel Neira. Claro, si las compró para regalárselas a su mujer Pamela Díaz. Pero no pues, involucrar a alguien que ya ha salido bastante en los medios en un robo no es muy “amoroso”. No sé si Pamela va a perdonar de nuevo a Manuel, pero también es cierto que los seres humanos somos capaces de hacer cualquier cosa por amor.
¿Habrá sido amor lo que hizo que Carolina Arregui involucrara su nombre en los turbios negocios de su ex Patricio Castro? ¿Habrá sido el amor lo que la movió a prestarle el clóset completo tanto ante la opinión pública como en los tribunales? Demás que sí. Si no, no se entiende que aparezca en unos documentos recibiendo 300 millones de pesos. Si no, no se entiende que acepte que en televisión se diga que ella prestó 68 millones de pesos sin garantía, como se hizo el jueves en la edición extraordinaria de Informe Especial que develaba una Cutufa II.
Whatever, lo que nos convoca ahora es hablar de lo que podemos llegar a hacer por amor y cómo no recordar la historia de mi amiga morena que le prestó los ahorros de toda su vida a un ex y éste nunca se los devolvió. Ella me va a matar por ponerlo, pero ojalá que sirva de lección. No hay que involucrar los negocios con el amor, menos si se trata de millones y en cifras de dos dígitos. Pucha, a la pobre todavía le duele la guata al recordar lo pajarona que fue. Por el amor a ese dinero que le había costado años juntar, ha escalado balcones y ha tenido que enfrentar a este hombre que esperaría no tener que ver más en la vida… Por supuesto no ha recibido de vuelta lo que le adeudan.
Si la historia de la pastilla que Black le pasó a Catherine Barriga tiene algo de cierto, el amor de amigo de Black por Pamela Díaz no tiene comparación. Aunque adentro de La Granja Vip las mejores demostraciones de amor son las de las madres con sus hijos. DJ Elektra lloró largamente no poder hablar con su Sofía, una niña de 6 años. Y Cathy Barriga se pone hasta disfraces para Vicente. A propósito, muchos se preguntan si la rubia es realmente la mujer buena onda que muestra, pero de verdad a mí no me ha quedado claro si se trata de una mosquita muerta o una femme fatale. Me llegan algunas informaciones que van totalmente en contra de la imagen de mujer sacrificada que la ex Robotina tiene en los medios.
Según tengo entendido, el papá de Vicente no es tan ausente como varios creen. Su papá le paga la salud y el arriendo. Y más encima le estuvo pagando un colegio particular, pero la misma Cathy lo cambió tras una pelea. Es cierto que por años el papá no puedo ver al niño, pero la contraparte de los amigos de Cathy que hasta ahora han hablado, dice que fue ella quien no le permitió a su ex acercarse al pequeño.
Acusaciones que parecen graves y que se podrían poner peores aún si se comprueba que hay en tribunales una demanda del padre del niño contra Cathy para quedarse con la tuición.
Si hay algo que me quedó claro mientras escribo estas palabras es que todos somos capaces de ir contra nuestros propios principios por algo que creemos es amor, pero que muchas veces nos damos cuenta que era sólo una obsesión.
Si no basta con preguntarle a Raquel Argandoña quien muy a su pesar y llena de amor todavía prefirió terminar con Lolo Peña porque nunca se la jugó por ella, porque se aburrió de esperar a ese hombre que hace rato está haciendo las cosas poco claras. Y creo que hay pocas cosas más claras que el amor.



5 de junio de 2005

PAROLE... PAROLE... PAROLE

“Parole, soltanto parole”, eso dice la canción, pero las palabras no son tan sólo palabras. Las palabras pueden ser más peligrosas que afilados cuchillos y hay que tener cuidado cuando se usan. Ya sea dichas en un programa de televisión, escritas en una carta informal o lanzadas en un loft del barrio Yungay, las palabras pueden hacer tanto daño como cariño al mismo tiempo.
Estoy viendo a Paulina Nin en el programa “Primer plano”. La ex animadora es de las personas que usa las palabras de la manera menos inteligente que he visto en el último tiempo. No podría estar más de acuerdo con Giancarlo Petaccia. Ella no es la misma que era. Sus palabras salían de la boca con dificultad, sin claridad, con rabia, confusas. “¿Se le habrá pasado la mano con los pisco sours?”, me pregunta un amigo.
“Ojalá”, respondo yo porque de verdad no puedo creer lo que escucho. En vez de hacer una defensa contra todas las acusaciones que sufrió esta semana, la Nin está lanzando dardos ridículos contra Checho Hirane y Marcela Vacarezza. Que uno debe un crédito hipotecario, que la otra tiene un tratamiento siquiátrico… Y so what, quién no. No me voy a referir a lo que dijo en contra de mí o de Marisela Santibáñez, porque de verdad nos nombró varias veces sin lograr decir nada, sin explicar cuáles eran sus descargos. Esas sí que fueron sólo palabras.
Señora Nin, ¿le debe o no le debe sus sueldos a las pobladoras de Pichilemu? ¿Le va a comprar o no le va a comprar la casa a esa señora humilde de Horcón? Eso nunca se aclaró y era lo importante: no seguir quedando como una persona poco confiable, como una mujer que no cumple con su palabra.
Unas horas antes, en el Liguria de Luis Thayer Ojeda, unas palabras escritas en un papel por un viñamarino guapo me sacaron una sonrisa de esas que alimentan el ego y quitan las inseguridades femeninas. La misma sensación que tuvieron todas las mujeres que compartían la mesa conmigo y ese grupo de hombres divertidos y llenos de palabras coquetas. Hasta mi tía -que apenas pasa el medio siglo de vida- salió con una sonrisa de ese almuerzo que se prolongó hasta la tarde.
Unos minutos después de la rabieta de Paulina, en un loft del barrio Yungay otras palabras, llenas de pena, desencanto y cariño salían de la boca de un amigo… Hay palabras más intensas que un abrazo cuando están cargadas de admiración mutua y afecto. Gracias, maestro.
Y bueno, esta semana se comprobó que las palabras dichas por Felipe Camiroaga la semana anterior en el “Buenos días a todos” eran sólo eso, eran sólo una broma, y que su pololeo con Paz Bascuñán va viento en popa. Tanto, que fue el galán perfecto en la fiesta de cumpleaños de la actriz el jueves pasado en un restaurante de Providencia.
Lo de Mauricio Pinilla, en cambio, fue todo lo contrario. Pinilla es un hombre de palabra y esta semana el metrosexual de la selección se comprometió con Gisella Gallardo y está a punto de entrar al club de los casados.
Ufff, las palabra. Nunca pensé que esos garabatos, escritos después de las tres de la mañana en la cama de mi novio, caerían como pequeñas flechas en su corazoncito… Y eso que terminaban con una frase que hace tiempo no decía, o más bien que hace tiempo no sentía: Te amo, y no tengo miedo de decirlo.



29 de mayo de 2005

APAGUEN EL TELEVISOR

Supongo que esta columna va a identificar a mucha gente. Llevo una semana absolutamente alejada de las pistas faranduleras y escribo desde mi lecho de enferma, desde esa cama que me alberga desde el lunes con mis escalofríos, mis fiebres, mis transpiraciones y mis dolores, ya sean éstos de espalda, de cabeza o de uñas, porque de verdad me dolía todo, hasta la punta de los dedos.
Mi madre siempre tuvo razón: un resfrío mal cuidado es lo peor que puede pasar, y el virus de mi bronquitis aguda resultó tan fuerte que no sólo me tiró a la cama a mí, sino que a mi novio, a mi nana y hasta a mi hermano, con quien había estado el fin de semana… Como muchos chilenos.
Lo único bueno de estar en cama es que dejé de ocuparme por unos días de asuntos faranduleros y me empecé a preocupar por las cosas que durante toda mi vida han gastado mi materia gris, como la política, la justicia, la filosofía, y qué sé yo. Abrí “Los mandarines”, de Simone de Beauvoir, y vi las noticias desde otra perspectiva. Tanto, que la información que más recuerdo que seguí con ganas fue la dimisión de Soledad Alvear de su candidatura a la Presidencia (debo confesar que con mi amigo José Miguel Villouta habíamos decidido apoyar su candidatura en una tarde de verano, a pesar de su filiación democratacristiana).
Por eso, terminé concordando con Pamela Jiles muy a mi pesar. No puedo negar que me reí mucho cuando la escuché peleando con Marcela Vacarezza y mi amigo René Naranjo sobre la importancia de las noticias que querían que comentara. “Cómo va a ser más importante que Sandra O’Ryan se haya ido de no sé qué programa si ayer renunció la Alvear”, tiró la rubia de la pluma. “¿No verá televisión, acaso -pensé-, que no sabe que es ‘La granja VIP’?”. Claro, seguramente no ve televisión.
Yo tuve 144 horas para ver televisión y debo confesar que mi amistad con el control remoto sólo duró mientras tuve cable. Los canales nacionales te expulsan en ciertos horarios. Entre el mediodía y las siete de la tarde es imposible mirar a la pantalla chica si no se trata de noticias o “El comisario Rex”. Y eso que yo trabajo en esta cajita cuadrada.
El jueves me tocó “Vértigo”, y aunque traté de verlo, sin la rutina de Yerko Puchento fue completamente fome. Aunque ellos tenían en vivo y en directo a “la noticia de la semana”, la verdad cuando Sandra O’Ryan dijo: “Cómo voy a estar con depresión, no estaría aquí toda producida”, su frase fue de tal ignorancia sobre la enfermedad que no tuve menos remedio que cambiarla. La ironía de Yerko me penaba.
Debo confesar que con algunos capítulos de “La granja VIP” sí me entretenía. Lo absurdo era que justamente las partes menos noticiosas me entretenían, las competencias, los cuidados de los animales, las cosas de la granja, eso me parecía interesante. El cotilleo entre el Pato Laguna, la DJ Elektra y el español del Festival de Viña me dejaron sin cuidado. Sobre todo ahora que no está Pamela Díaz, ¿qué gracia tienen los cagüines? Nadie se va a atrever a decir nada a la cara. Qué fome.
Lo que sí me quedó claro es que Sandra O’Ryan duró mucho tiempo con esos tipos adentro. Soportar horas y horas con Kathy Barriga, la miss, y Hernán Hevia es como para hacerle un monumento a cualquiera. Más encima jugando a unas gymkhanas que ni cuando estaba en el colegio me gustaban, ¡¡¡por qué tendría que volver a esa pesadilla de adulto!!!
Para cerrar la semana traté de ver un rato mi ex programa, “Primer plano”. La nota sobre Emeterio, bien hechita. Claro que no pude dejar de preguntarme cómo es posible que sigan vigentes las mismas informaciones que la semana anterior. Después vinieron los comentarios en estudio. Mi amiga Patricia Larraín no aprende: “Me carga que digan que la gente es rota, ¡qué culpa tienen ellos!”, lanzó a la vuelta. Sin comentarios.
Para más remate, después venía una nota con Álvaro Ballero con un texto como éste: “Yo puedo ser el tipo con el más grande mundo interior, pero también puedo ser el más fashion. Me encanta el glamour”. Y a mí me da vergüenza ajena. Por favor, ¡cambien la tele!
Suficiente. Se apaga la cajita cuadrada. Vivan las películas… Y mi novio, que pasó sus últimos días de enfermo a mi lado. Pero no le cuenten a nadie, menos a la Isapre.


22 de mayo de 2005

QUE LA FUERZA TE ACOMPAÑE

Fuerte. Según la Real Academia, sólo como adjetivo, la palabra fuerte tiene más de veinte significados distintos. Si sumamos los significados que tiene como adverbio, la cosa aumenta considerablemente. Pero, según la doctora María Luisa Cordero, fuerte sólo se puede aplicar al olor a pata, poto y axila.
Yo no estoy de acuerdo con esa subvaloración del término y por eso debemos haber tenido esta discusión unas cinco veces esta semana. Sobre todo cuando le lanzamos en pantalla sus “fuertes” declaraciones sobre la inmortalidad del cangrejo y la cacha de la espada.
Parece una discusión estúpida, pero la palabra fuerte no para de repetirse en mi cabeza. Es fuerte ver que las experiencias homosexuales entre mujeres empiezan cada vez a más temprana edad. Yo, abierta de mente, escucho propuestas y llego hasta el coqueteo, pero me sorprende que una niña de menos de veinte con cara de angelito y pelo de dibujo animado, ya haya superado con creces mis experiencias.
Es fuerte estar tomando el café después de un almuerzo con tus amigas y escuchar que la sicóloga le dijo a una de ellas que su obsesión por las relaciones tormentosas tiene que ver con el maltrato físico y sicológico al que fue sometida cuando niña. Tu amiga ya tiene que irse y la declaración llega como si estuviera diciendo que quiere comerse un trozo de torta para acompañar el café. Fuerte.
Como fuerte debe ser dar una entrevista en calzones. Así hablé con Carla Ochoa en “En Portada”. Luego de que desfilara ropa interior en el programa, la tuve que enfrentar a algo más fuerte todavía, como debe ser ver al hombre con que llevabas una relación sin nombre, pero relación al fin, coqueteando con otra mujer en televisión.
Debe ser fuerte pensar que lloraste cuando partió al encierro de tres meses, que le escribiste una carta con los mejores deseos del mundo y tus declaraciones de amor, pero que una vez adentro esa persona recobra su libertad y puede “ponerte los cuernos” con todo Chile viéndolo.
Fuerte como el párrafo que le ayudé a escribir a una amiga que vive en el extranjero para buscar un hombre a través de un diario: “Mujer con un saco de experiencia en todos los campos, que ama el deporte horizontal y largas conversas acerca de lo mal que está el resto del mundo, busca hombre con similares cualidades o uno lo bastante pajarón para tener una relación con ella”. Divertido, pero fuerte si pensamos en el trasfondo de desilusión que tienen esas palabras.
Fuerte, fuerte, fuerte. Insisto, doctora Cordero. Fuerte como el brazo del hombre que todas las noches me acompaña en la cama, me hace cariño y me abraza con seguridad, con amor, con pasión. Usted se lo pierde, porque lo que es a mí me gusta así, fuerte.



15 de mayo de 2005

LA ALEGRÍA NO DURA PARA SIEMPRE

Un clavo saca a otro clavo, dice el refrán. Y ahí estoy yo, pensando en mi amiga que esta semana tuvo la decepción de su vida. Tras cuatro años de una relación que sus cercanos siempre creímos que era enferma, por fin abrió los ojos y la tristeza la inundó.
Fue de sopetón, fuerte, tras una tarde de pastas, vinos y quesos en una esquina de Providencia. Estábamos juntas cuando llegó la llamada que la pilló valiente, decidida… Y esa noche todo se acabó en medio de la desgracia, peor de lo que cualquiera habría imaginado, con algunos tintes de novela negra, con una extorsión de por medio, con todo contaminado por develar secretos que llevaban mucho tiempo escondidos.
En fin. Lo importante es que ahora, como dirían los Babasónicos, está “todo reducido a cenizas, no queda ni una sola pista, de lo que fue no hay más”. Y yo, como estaba ahí, tengo toda la intención de encontrarle el clavo que le hace falta para devolverle un poco de alegría.
Lo decido a la salida de otro restorán, mientras la lluvia limpia este Santiago totalmente revolucionado por unos famosos encerrados en una granja. Tanta importancia han cobrado estos 14 personajes VIP que hasta he soñado con ellos esta semana.
Todos quieren saber el secreto que Pamela Díaz le sabe a Pato Laguna, y afuera, quienes conocemos varias historias del musculoso modelo, nos preguntamos a cuál de todas se referirá Pamelita.
Con Jordi pensamos que se podría tratar de la historia que Laguna tuvo con Kena Larraín hace tiempo, cuando el ex de Alberó se separó de ella y en los medios se conocía la relación que la argentina empezó con Zamorano. Nadie se atrevió a contar este intercambio de parejas porque nadie tiene una prueba tampoco para confirmarlo. No hay foto, no hay imágenes grabadas, sólo testigos mudos. ¿Tendrá Pamela alguna prueba que encararle a Pato?
Capaz. Porque esta morena con quien yo tuve mi propio encierro durante el Festival de Viña, ha sorprendido a los chilenos. Que es rota con plata, dice la doctora Cordero. Que siempre ha tenido buena situación, alega su papá, que en realidad es su padrastro en la sangre, porque en afectos es su verdadero progenitor. Que es un plomo, dicen en los diarios. La Fiera, le ponen en uno. La Quintrala, en el otro. Cómo debe estar riéndose Nicolás Quesille (productor ejecutivo del reality) viendo que su villana es más mala de lo que pensaba.
Y que el casting femenino está funcionando de maravillas. La princesita risueña la encarna perfectamente Kathy Barriga. Y la mujer sufrida, Sandra O’Ryan. Quizás hasta la está exagerando.
Claro que ella también acaba de terminar una relación. Qué extraño ir a encerrarse justo con esa pena tan terrible en el corazón. Recién en abril había terminado una relación de cinco años. A mí, las fuerzas no me habrían acompañado ni para levantarme de la cama. Su llanto frente a la salamandra es pequeño ante al dolor que la debe estar martirizando.
El corazón se me aprieta cuando la miro, así como cuando veo a mi amiga o cuando la Carola me cuenta que por fin terminó también su propia relación tormentosa.
Yo miro mi felicidad y me siento mal y me dan ganas de salir corriendo a buscarles clavos a todas mis amigas… Pero, claro, sigo escuchando Babasónicos y me tranquilizo. Mejor disfruto tranquila de mi amor, porque “la alegría llegó y sé que no dura para siempre”. Hay que aprovecharla mientras está.



8 de mayo de 2005

REENCUENTROS, GATOS Y UNA CONSPIRACIÓN GAY

A la llegada de mi vecino de bigotes que no pican, una tormenta eléctrica cayó sobre Santiago. Una tormenta y una lluvia no vaticinadas por meteorólogo alguno inundaron la capital, hicieron chocar autos, provocaron congestión vehicular y comprobaron que nuestro amor era realmente tumba-árboles, tal como lo habíamos previsto en nuestras horas de declararnos devoción a distancia.
He pasado dos semanas soñadas, intercambiando arrumacos, durmiendo calentita a pesar de que los fríos otoñales ya llegaron, paseando por la playa, comiendo rico y teniendo sexo con una frecuencia increíble... ni siquiera el bus Papudo-Santiago se salvó de nuestro erotismo desbordante. Pero justo estos últimos días he tenido unas extrañas sensaciones a la altura del estómago.
A mi novio, que salió a comer con su ex, le da lata ir a la casa de mi ex (que por supuesto tiene su familia más que formada). Y yo no puedo menos que encontrarlo raro. No veo mucho la diferencia entre ir a la casa del papá de mi hijo y acompañarme a la fiesta de cumpleaños de Marcela Vacarezza. Entonces me acuerdo de la canción de Ely Guerra (la favorita de Loreto) No Quiero Hablar. Una frase no para de rondar por mi cabeza: “La nostalgia siempre crea confusión”. Claro, no es lo mismo estar en esa parte de mi vida que en todas las demás.
Pero me armo de paciencia, así es el amor. No me vaya a pasar lo de Cristián Sánchez, que de tan celoso que se puso de Felipe Camiroaga terminó perdiendo, al menos por un rato, a Barbarita Rebolledo.
Digo un rato porque el fin de semana pasado los programas y diarios faranduleros los pillaron en Buenos Aires. Todo indica que esta pareja de animadores de televisión volvieron. Como se pudieron dar cuenta, me encantan los reencuentros.
¿Habrá sido Benito, el pequeño que Bárbara guarda mientras encuentra una familia, lo que los unió de nuevo? La maternidad es una sensación tan fuerte (¡¡¡Felices 5 años, hijo mío!!!) que dan ganas de compartirla.
Este último tiempo, la farándula nos ha dado muestras más que claras. Amaya Forch, Francisca García-Huidobro y ahora Rita Cox, me comentan, se van a unir pronto al grupo de las madres. La vida sigue su curso. Y sigue su curso, a veces, de una manera extraña.
Como esta semana. Fue el martes cuando tuve que escuchar desde el switch la teoría más paranoica desde esa que dice que los judíos querían apoderarse de Hollywood. Checho Hirane postuló que existe en los medios chilenos una conspiración gay. Su función: validar una conducta anormal, indecorosa, que no puede aparecer como común porque podría lograr que todos nuestros hijos se transformen (oh, Dios mío) en gays. Porque, claro, somos todos tan tolerantes... siempre y cuando dos hombres o dos mujeres no se anden casando, ni adoptando hijos, como ese promiscuo de Jordi Castell, y menos dándose besos delante de nosotros los normales, los hetero.
En fin. Al menos la homofobia de la sociedad siempre la he tenido clara. Lo que no sabía era que la justicia era tan ciega que mandó matar a un animal que ya se comprobó que no tiene rabia y que mis colegas son tan desubicados que llegaron hasta la mismísima puerta de mi santa madre sin ser admitidos y todo por encontrar a la gata Luz.
Por supuesto, esto provocó la ira de mi hermano, que agarró a garabatos y golpes a los ágiles periodistas con las cámaras corriendo. Ja, ja, ja, ja. Creo que pocas veces me he reído tanto de estos señores que se creen serios. Si no, basta con preguntarle a Amaro, que ya hizo la división entre periodistas del área de prensa y los dedicados al entretenimiento.
Mis carcajadas y las de mis colegas faranduleros se pudieron escuchar hasta en Argentina. Mi hermano nos vengó de todos esos que se creen superiores por dedicarse a las “verdaderas noticias”, como la de una gata rubia que se arrancó con un marinero ruso para que la justicia no pueda sacrificarla. Un cuento de esos con final feliz.



24 de abril de 2005

LA VIDA NOS DA SORPRESAS... Y NOS PONE PRUEBAS

Ufff, el sábado. Hace tiempo que no mezclaba tanto. Whisky, vino, tequila, champagne, vodka. Todo entró por mi boca. Más encima mezclado con energizante y guaraná e ingerido en el peor orden de todos... Aunque ni el orden más estricto de menor a mayor le habría caído bien a mi estómago y a mi cabeza, que por supuesto a las tres de la mañana estaba más que perdida.
El problema es que yo quería que me hiciera bien al corazón, porque de verdad ya es demasiado lo que extraño a mi novio. El otro día, un amigo que peleó con su polola me decía: “No hay pena de amor que un pito no pueda matar”. El problema es que a mí la marihuana a veces me pone hornie... entonces, obvio, extraño aún más a mi vecino favorito, que todavía se pasea por las playas panameñas.
Y no quiero ser infiel, pero pucha, después de un mes célibe juro que mi pelo está más opaco y mi piel menos suave… Y más encima la vida parece que se empeña en mandarme pruebas, que he superado sin problema alguno para sorpresa de mis amigos y amigas, que todavía no confían en mí. Parece que nadie me ha conocido enamorada.
El pasado nos condena, a veces. Por lo menos, así le pasa al futbolista que separado de su mujer modelo tiene que lidiar con los rumores sobre infidelidad que lo rodean. Ahora siente el peso de esa historia con una vedette mentirosa que lo acusó de haberla dejado embarazada.
¿Y por qué será que Carolina Urrejola y Hernán Larraín Jr. ya no se van a casar? Dicen por ahí que no pudieron superar la prueba de haberse conocido tan poco. Llevaban apenas seis meses cuando decidieron que iban a unir sus vidas para siempre.
Mi amigo el cineasta de culto, en cambio, sí ha logrado ser fuerte en esta nueva oportunidad que se está dando con su mujer. Mientras ella se lucía en el lanzamiento de Los Treinta, el jueves pasado, él estaba siendo tentado por una jovencita que insistía en sacarse osadas fotos con él. The Snake, como lo bautizó mi amiga Julita, se fue a su casa solo después de la fiesta.
La vida nos pone pruebas, sí. Eso podría decir mi amiga Carola, que tuvo que sufrir una humillación de aquellas el sábado pasado. Coqueteaba de lo lindo con el único tipo guapo en la discotheque, cuando su pie se quedó atascado en un hoyo. Ahora nos reímos de la anécdota tipo sitcom norteamericana, pero en ese momento los segundos se le hicieron eternos y terminó bebiendo en un bar de mala muerte para pasar la plancha. Lo bueno: al sábado siguiente difícilmente le podría pasar una cosa peor.
Yo también anduve pasteleando ese sábado en Valparaíso. Mi amiga guapa que me acompañó sufrió antes que yo los efectos de los litros de alcohol que tomamos y se quedó dormida mientras todos los hombres estaban con los dientes afilados tratando de seguir el carrete con ella... Nadie puede. La tuve que pescar de un ala y llevármela a la casa. Supongo que por un rato me odiaron, pero yo sólo estoy cumpliendo con mi rol de madrastra (así me pusieron mis amigos de Virreinato).
Claro que soy una madrastra que se porta bien. Esta semana parece que mis ex amantes se pusieron de acuerdo para empezar a llamarme o a coquetearme. Es como si los hombres tuvieran un radar detecta-ex enamoradas-pololeando.
Después de arrancarme en una sola noche de dos hombres que el año pasado ocuparon líneas de esta columna, me quedé dormida en la cama de mi vecino favorito, con su olor, contando las pocas horas que faltan para que vuelva… Por mientras, a ocupar moño no más, así oculto mi pelo más opaco.



17 de abril de 2005

ROSAS, LANGOSTA Y CHAMPAGNE... TOO MUCH

¿Existe el mito de la media naranja? ¿Estará por ahí eso del hombre (o mujer) perfecto hecho para una (uno)? ¿Serán realmente los cuentos infantiles que siempre tenían final feliz la causa de tanta desilusión que he palpado a mi alrededor por estos días?
Es tan curioso que mientras a mis amigos más exitosos en lo profesional los siento tristes y aburridos, en el inframundo de la farándula todo se desenvuelve como si la vida fuera uno de esos cuentos de hadas que nuestros padres nos leían para hacernos dormir pensando que en algún momento encontraremos el amor sí o sí.
El Chino y la Kenita se casaron, Amaro y Amaya van a ser padres y Andrea Molina afina los detalles de su matrimonio hindú para entre 300 y 500 personas el próximo 30 de abril en la Viña Mar de Casablanca.
Aunque por ahí ya andan diciendo que las cosas entre la animadora de servicio y Gonzalo Rojas no están tan bien y que ojalá no sea yetta ocupar el mismo banquetero que tenían Kenita y Bam Bam (Pablo Montt), yo sé que todo terminará con una boda perfecta, mezcla de campestre y espiritual, como quieren los novios.
Claro que no todo es tan lindo. Las cosas malas se filtran lentamente, como la separación de un futbolista y una modelo que seguramente pronto saldrá a la luz. O la de una actriz con su novio estudiante de Ingeniería comercial.
O las noticias de estilo policial que han inundado las páginas de farándula, como la golpiza a Italo Passalacqua, que todavía no se aclara bien, o la pelea entre el Dandy Chileno y Pablo Mackenna en el Liguria, o el combo maletero que le pegaron a Benjamín Vicuña porque el ex pololo de la mujer con que bailaba se puso celoso del actor… ¿Habrá andado sin Fernanda Urrejola esa noche Vicuña?
Y todavía no ha salido en un diario que el jueves en la noche Nelson Mauri, el bailarín más díscolo de “Rojo”, le chocó el auto a un peluquero que salía del Sarita Colonia, donde hubo un taquillero desfile.
Esa misma noche, sentada en el bar Thelonious, creí encontrar la respuesta de por qué es tan difícil dar con la persona adecuada. El JosE Villouta me cuenta sus penas de amor justo cuando entra Lío -el mejor amigo de mi vecino favorito- y seguimos conversando sobre las relaciones post 30.
Son distintas que las de 20, pero mientras yo creo que por eso mismo a esta edad no hay nada que perder, ellos insisten en que ahora podrían perderlo todo. Para mí, una ha tenido tantas desilusiones que otra más vale la pena por el solo hecho de recibir rosas rojas en la oficina -como me pasó el jueves- o conversar por teléfono con la persona que amas (aunque mi vecino favorito está lejos, la noche del miércoles dormí con una sonrisa sólo por haber escuchado un rato su voz).
Pero ellos, no. Ellos insisten en que es mejor no arriesgarse, es mejor seguir solo que mal acompañado y que están cansados de los rechazos.
¿Será esa forma distinta de mirar todo que tenemos los hombres y las mujeres lo que nos aleja?
Mi amiga que está en el extranjero confirma mi modo de pensar. Prefiere mantener su relación con un hombre casado -que seguramente nunca dejará a su esposa- no por el buen sexo, sino porque con él puede conversar. Y mientras no encuentra a nadie mejor… él la está haciendo feliz a su manera. Y la otra que está casada y siente que su esposo la estafó, sigue con él porque igual lo quiere.
Desde mi actual perspectiva de mujer feliz es difícil determinar cuál de los dos sexos tiene la razón. Pero por ahora, como estoy viviendo el “y vivieron felices para siempre”, me quedo con que ya no tenemos nada que perder. Es mejor arriesgarse, le lanzo a un grupo con que me junté en las Ostras de Azócar. Levantamos las copas por eso y brindamos con champagne y unas ricas brochetas de langosta. Es cierto, a veces la vida nos puede sonreír.



3 de abril de 2005

HISTÉRICAS Y A MUCHA HONRA

Creo que Kenita Larraín es una mujer histérica. Según algunas teorías sicológicas, me contaba el otro día una amiga, las histéricas son (o somos) mujeres inteligentes, que les gusta hacer que el resto se sienta bien y -ojo, que esto es lo importante- logran que los hombres se enamoren perdidamente de ellas.
No me cabe duda alguna sobre esta situación de Kenita. De seguro que ella es una histérica, basta ver cómo logra que los hombres se enamoren perdidamente. De modo contrario no se explica cómo Iván Zamorano, el ex soltero más codiciado de Chile, se quiso casar con ella alguna vez y que ahora sea Marcelo Ríos (un hombre esquivo, nada de ameno) el que quiere formar una familia con la modelo.
Algunas tienen suerte. Yo no me puedo quejar, menos por estos días cuando nada me importa, excepto disfrutar las últimas horas que me quedan con mi flamante novio antes de que se vaya a pasar veinte días de exquisitas vacaciones en Panamá.
Cómo lo voy a echar de menos… Pero eso también me gusta. Lo único que molesta es, quizá, que nadie me crea que puedo ser fiel y que estoy definitivamente enamorada. Algunos me han dicho que hasta esta situación puede ser una lata para mi columna. ¡¡¡NO!!! Olvídenlo. Yo no me he sacado el látigo de la mano y no he dejado de tener fantasías sexuales very open minded. Es sólo que ahora las llevo a la práctica sólo con uno, mi vecino favorito.
El que también ha cambiado su actitud completamente es Mauricio Pinilla. El metrosexual de la selección de fútbol, que el otro día se esguinzó un dedo en pleno partido, sólo piensa en serle fiel a su polola, Gisella, que se quedó en Portugal. Mientras acá, él va a ir a fiestas y carretes organizados por y para los amigos de la pareja. Lo que no se esperaba era que Rocío Marengo llegara al carrete en la casa de un futbolista al día siguiente del partido con Paraguay… Tentación, pero el Mauro se la supo sacar y no cruzó palabra alguna con la argentina de la voz chillona.
Si la trasandina esperaba alguna reacción del futbolista, se equivocó. Pinilla prefirió pasarla por alto y dedicarse a hacer comentarios con sus amigos sobre su nuevo amor… Se vieron y no se pescaron; Pinilla está fiel, se quiere casar… Mientras ella estaba en Portugal, él se juntó a comer con la familia de Gisella en el restorant Eladio, de Providencia.
Cosa que no podía hacer, por ejemplo, Nicolás Massú cuando empezó a salir con Luciana Salazar. ¡¡¡Se imaginan la cara de la tía Sonia viéndolo llegar con una niña que todos creen fue dama de compañía!!! Terrible.
A la Marengo y a la Salazar les falta entonces un poco de histeria. Si hubiesen tenido reacciones más desde su útero, capaz que Robbie
Williams y Lenny Kravitz las habrían pescado en serio, digo. Mis dos amigas me escuchan y se matan de la risa sentadas en el Liguria, celebrando los triunfos y las decisiones de tres mujeres en el siglo XXI, tres mujeres histéricas en un mundo neurótico. Nada de fácil.



27 de marzo de 2005

LA GATA VOLADORA IS IN LOVE

“O nosso amor…”. O yes, puedo cantar esa frase y puedo pensar en “nuestro”, tengo con quien compartir la canción. Sí, estoy enamorada amigos míos y las letras de Bebel Gilberto, que estas alturas más que mi cantante favorita parece mi mejor amiga, se mezclan en mi corazón, dan vueltas en mi cabeza y salen por mi boca a borbotones. “Alegría es la mejor cosa que existe” y a mí la sonrisa de la boca no me la borra nadie, no me la borra el dueño de mis horas de trabajo, no me la borra el jovencito que va a cortar el gas, no me la borran los reclamos injustificados, nada, nada porque estoy contenta. Me encanta estar enamorada.
En fin, sé que mis amigas están extrañadas, preocupadas por nuestras reuniones Sex and the City (a mi favor puedo decir que ya tuvimos una desde el nuevo estado de mi corazón) y contentas por verme así, radiante. Quiero darles las gracias por soportarme hablando horas, sé que puedo ser monotemática cuando algo realmente me tiene en las nubes.
Hablando de nubes supongo que si me echo en el pasto a mirarlas pasar lo primero que veré será un gato. Tengo tres mininos en mi casa y nunca pensé que terminaría siendo públicamente defensora de esta especie. Y todo porque a mi hermano Fabricio se le ocurrió la brillante idea de llevar un murciélago medio muerto al Servicio de Salud Pública, lo cual redundó en que ahora el seremi de Valparaíso Aníbal Vivaceta, que tocaba batucada en la Piedra Feliz el año 2000, quiere matar a Luz, la gata más famosa del mundo (según LUN la noticia dio vueltas la orbe) después de Silvestre, Félix y el Gato Volador.
Mis entrevistas sobre Luz serán de las pocas que tendrán un espacio en mi escritorio, han sido de lo más delirante que he visto este último tiempo… Sobre todo las de La Cuarta que hasta le inventaron un pololo mártir, el Pirulo.
Tan delirantes como mi almuerzo del viernes. Luego de enterarme por televisión que J.C., el emperador de la opinología, iba a ser papá con su novia Francisca (varios saben que su historia en esta columna tiene párrafos destacados), me los encuentro frente a frente en el Liguria. Ellos estaban celebrando y yo no me atreví por pudor a felicitarlos… Si las aceptan de verdad aquí van mis congratulaciones.
Un poco antes con mi amiga Ximena vimos a un hombre bajando de una moto. Yo le dije que me pareció ver a Rafael Cavada, pero ella no me creyó. Mientras se sacaba el casco yo insistía en que se trataba del hombre de los viajes a las guerras y mi amiga dale con que no. Cinco pasos más y el Rafa nos saludaba con su habitual simpatía. Debo confesar que coincidí en una cosa con la Xime: el reportero que no le tiene miedo ni a los iraquíes ni a los gringos está con unos kilitos demás. “María Gracia Subercaseaux no tiene buena mano”, corearon más tarde varias amigas mías. Brujas, pero a mucha honra, claro.
No puedo terminar esta columna sin dedicársela a su sentido del humor, su sonrisa que me sube el ánimo, sus bigotes que no pican y, sobre todo, a la alegría que me devolvió.
Ahora que estoy enamorada puedo entender hasta la actitud de la Daphne, la polola de Arturo Longton que lo defiende de todos los que lo tratamos mal en televisión. A pesar de que lo ve haciendo complots contra las mujeres, a pesar de que nadie en Chile cree que no estaba curado cuando atropelló al señor Astudillo, esta niña de ojos azules que conozco desde pequeña está de parte de su hombre… y así tiene que ser. Pero hay algo que la Daphne no puede evitar: que aquí en Valparaíso, Longton ya tenga un sobrenombre, Arturbio Longton. Igual es chistoso, ¿no?



20 de marzo de 2005

SIN TIEMPO QUE PERDER

Hay una dicotomía en mí ahora. Me había aburrido de ser exigente y de esperar por alguien que de verdad me gustara. Tantas relaciones a medias, tantas relaciones con sentimientos puertas afuera, tantas relaciones en las que sólo el goce es importante, que me cuesta más comportarme cuando me gusta alguien de verdad.
Me siento tímida y perdida. No sé si estoy siendo demasiado evidente y eso lo haga salir corriendo o si también le gusto y eso lo complique. Como sea, este juego me entretiene y ya me decidí a llegar hasta el final. Con lentitud, con paciencia, con más madurez.
Total, no hay nada que perder. He perdido tantas veces ya, que una más no me hará daño. Y todavía hay 50 por ciento de probabilidades de que todo salga bien.
Nada que perder. Como mi amiga sueca que recibirá 10 mil euros por decir que convive con alguien para que ese personaje reciba su nacionalidad. Cuando se pasa la barrera de los 30, cuando ya tuviste varias relaciones estables sin buenos resultados, una cosa así no espanta. Sólo se piensa en los beneficios. Y capaz que ahí esté el hombre de su vida… quién sabe.
El que no debe haber pensado en los perjuicios es Sergio Lagos. Estaba re bien viviendo con su María Edwards, pero parece que su productora de modas ultra flaca (y un poco histérica, dicen) se aburrió de la fiesta eterna del conductor de La Granja y prefirió sacar sus cosas de casita. Volvimos a la soltería y no es fácil, Marcianito.
No es fácil, le mandaría también a decir a mi amigo Pablo de Copiapó, que no pudo resistir la comezón del séptimo año y está por empezar esa fase de separar las cosas, los discos, los muebles, los sentimientos… Lo más difícil será compartir el tiempo de su hijo.
Esta semana me di cuenta de que después de casi cuatro años de separación con el papá de mi Javi, todavía no está todo solucionado. Y quizás nunca lo esté mientras Javier sea todavía un niño con necesidades infinitas. Necesidades que por supuesto tienen mucho más que ver con los afectos que con las cosas económicas. Obvio que los dos queremos vivir con él, los dos queremos tener todo el tiempo para él.
En fin, esta semana sólo me ha entretenido lo que está pasando en mi vida y la de mis amigos. Me parece que la farándula con todas sus rubias siliconadas está más que fome. ¿O será que trabajar todos los días en un programa de televisión me tiene aburrida de hablar de ella?
Con la única que me conecté fue con Barbarita Rebolledo y su opción de ser guardadora de un niño. Bonita y difícil labor. Y mucho mejor aún haberlo decidido sola… que mal acompañada. Que Felipe se quede con su Pacita; ella estará con su niñito.
Algo que le recomendaba anteanoche, mientras me tomaba un martini, a una amiga enamorada de un animador de televisión. No niña, si ésos son demasiado egocéntricos. Para de buscar al hombre que a los 11 años una bruja te dijo que era el indicado. Puedes estar dejando que al lado tuyo pase una buena oportunidad. Te lo digo porque el tiempo pasa y yo ya me aburrí de creer en el destino. Ya tomé el toro por las astas.



13 de marzo de 2005

MUJERES... ¿BRUJAS?

Domingo en la noche. Luego de una ahumada tarde de esparcimiento en la casa de mis vecinos llegué a mi departamento a ver Sex and the City en Red TV. Carrie Bradshaw, una de las neoyorquinas más glamorosas, apareció en la portada de una revista sin maquillaje, ojeras negras y profundas, el humo del cigarro invadiendo su cara, sus ojos pequeños y enrojecidos, el pelo desarreglado… y todo por una noche de juerga con las amigas.
¿Habrá valido la pena? Esa frase es justamente la que ronda mi cabeza cada vez que salgo, cada vez que llego a mi casa a pocas horas de tener que trabajar invadida por el sueño porque preferí salir con mis amigos que llegar a casa temprano.
Cada día duermo menos, si no es una escapada durante la semana, es el trabajo el que me resta horas de sueño. Por eso terminé el jueves quedándome dormida mientras Kathy Drouillas, en su despedida de Chile (se va a Ibiza a vivir), bailaba sensualmente en pleno escenario del Lucas Bar. Vale decir que con el show que seguía no me quedé dormida. Una chica se contorneaba agarrada a un fierro con una facilidad envidiable… Quiero aprender.
En fin, debo reconocer que todavía tengo miedo de aparecer en una revista con la cara destruida (estaba lleno de prensa). Pero por suerte mi amiga Ale estaba ahí para preocuparse de que no me sucediera justo eso.
Tanto que dicen que las mujeres somos brujas y la verdad es que somos re buenas amigas. Si me llama una fémina desesperada, al final la ayudo como si yo fuera su príncipe valiente.
Me pasó el lunes, cuando recibí, en la mejor de las ondas, el llamado de una conocida chica farandulera (una que hace poco volvió a los brazos de Morandé) para que no la vinculara más a su ex novio ni al tipo con el que sale actualmente, de otro modo, capaz que no pasara nada más. Yo, por cierto, me callé.
Así como calladitas se quedaron las dos tías de un amigo mío que -en un arranque de locura- quisieron ver cómo mi amigo mantenía relaciones sexuales con otro hombre. El voyerismo y el exhibicionismo llevados a su punto más alto. Obviamente, todos se excitaron, pero nadie hizo comentario alguno. Mejor mantener la amistad.
Las que no son nada de amigas, pero igual pueden compartir un hombre, son las argentinas Rocío Marengo y Luciana Salazar. Las dos rubias tenían entradas vip para el concierto de Lenny Kravitz, las dos fueron invitadas personalmente por su staff a conocerlo y las dos estuvieron con él en una fiesta alter show.
Después de la fiesta… Nadie sabe bien lo que pasó. Sí se sabe que la Marengo sintió “cosas” que prefiere dejarse para ella y que cuando supo que en Argentina se comenta que Luciana se metió al camarín del músico, sólo añadió un “pero igual fue mío primero”.
Ojalá que no siempre ese principio sea válido. Si es así Felipe Camiroaga tiene un montón de dueñas antes que Paz Bascuñán, su actual pareja. Y Amaro Gómez Pablos, que ahora pololea con Amaya Forch, también.
¡Tanta pareja que se ha formado ahora último! Me da sana envidia. Así como da envidia mirar a mis amigos Elvira López y Gabriel del Carril. El lunes nos juntamos a celebrar el súper triunfo de Brujas y más encima supimos que Gabriel se había ganado un premio de publicidad en NY. Compartimos unos vinos en el Santo Remedio y me aprovecharon de contar de la casa-parcela a la que se fueron a vivir recién.
Justo lo que necesito: una pausa, otro aire, trabajar menos, una casa en Valpo, un novio que me haga cariño cuando estoy cansada. Miro a mi alrededor y veo que tengo mi departamento en Santiago, un pantalón nuevo, una botella de Martini y uno que otro amante ocasional. Como Rocío, no voy a entrar en detalles sobre lo que pasó después.



6 de marzo de 2005

I AM A BITCH

“Me ha costado mucho ser auténtica, pero no hay que ser tacaña (...) porque una mujer es más auténtica cuanto más se parece a lo que ha soñado de sí misma”. Frase memorable de una escena aún mejor, esa en que Agrado –la travesti de Todo sobre mi Madre- parada en un escenario empieza un monólogo que hoy me cobra más sentido que nunca.
No hay que tratar de ser lo que uno no es, pienso, mientras escucho la historia de Adela Calderón, la gordita. Adela, la actriz, la musa de Ricardo Oyarzún que ya no es tan gorda porque después de la operación al estómago ha bajado como 65 kilos. ¿Qué pasó? Adela se separó de su marido (aunque sigue teniendo algunas noches de pasión con su cónyuge) porque él no la entiende, porque siente que ella ha cambiado. Se robaron a la mujer gorda y feliz con la que estaba casado y tiene tres hijos.
¿Pero habrá sido tan feliz si se atrevió a hacerse esa complicada operación con tal de estar flaca? ¿Cómo se verá en sus sueños Adela Calderón?
¿Y cómo se imaginará Kenita Larraín su futuro? Se hizo la chorita en Canal 13, exigió que le pidieran disculpas en pantalla por un sketch bastante lógico (quien no la ha molestado con Iván Zamorano) y se paseó por todos lados con el Chino Ríos. Y todo porque estaba segura que su negociación con Morandé con Compañía iba a llegar a buen puerto. Pero se equivocó.
Kenita se quedó sin pan ni pedazos. Sin el Mega y sin Vértigo, que ya está pensando en una nueva modelo. Lo único televisivo que ve en su futuro es que será la primera invitada del programa Primer Plano que parte el viernes con una nueva temporada.
Y los faranduleros le achuntaron cien por ciento, porque bien noticiosa debería llegar la Cameron Díaz chilena al espacio de Chilevisión. Como si fuera poco, parece que Kenita también se quedó sin el Chino. No si será una pelea o un quiebre definitivo, pero hasta donde me han contado la modelo y el ex tensita número uno del mundo no están juntos, al menos por estos días.
Hay algunas mujeres (y algunos hombres, por qué no decirlo) que tenemos que convencernos de que no servimos mucho para las relaciones estables.
Es el caso de otra modelo que fue extremadamente bitch. Después de tener sexo con un hombre semi comprometido dejó uno de sus aros bajo la almohada para que lo viera la otra, también modelo. Por favor, no me llamen para preguntarme quién es.
Tengo entendido que el viejo truco no le resultó, pero esa historia me deja clara una cosa: cuando las mujeres somos perras tenemos que asumirlo.
Yo me sentí así esta semana cuando mi amigo DJ se enojó conmigo por la columna de la semana pasada en la que no sólo pedía a gritos un poco de rock (sorry, de verdad me cuesta ser electrónica), sino que también contaba que había tenido sexo con otra persona durante el Festival de Viña.
Pucha. Parece que se me olvidó como son las relaciones estables, el amor y la entrega. No sé si me parezco en algo a lo que soñé para mí.
Creo que sí cuando voy a dejar a mi hijo a su primer día de clases o cuando me junto con mis vecinos favoritos, el Paulo y el Lío, y bailamos en la Blondie. En la fiesta suena Bon Jovie, Gun’s and Roses, Poison, Aerosmith. Puro glam rock ochentero. Aunque cueste reconocerlo, en esa época todos escuchábamos esos grupos y veíamos los videos que pasan en la pantalla gigante.
Claro que en nuestra época nadie habría tenido un arranque de verdadera autenticidad como la chica que se sacó la polera en el escenario. ¡Qué glam se puso la fiesta! La chica no sólo quedó con sus senos descubiertos, sino que llegó otra mujer para bajarla y en vez de hacerlo se entusiasmó y comenzó a lamerle las pechugas (perfectas, en todo caso) ante un público extasiado con el cuadro plástico… ¡Te pasaste! Eso es ser auténtica.
Yo, por eso mismo, supongo que seguiré siendo muy bitch. Total, mientras alguien no quiera hacer un pacto y pincharse el dedo conmigo (así dice mi canción favorita de Bebel Gilberto) no me doy por enterada de ningún compromiso. Y además el primer paso para alcanzar la autenticidad es la sinceridad. Yo sé que mi amigo cineasta veinteañero que ahora está enamorado tenía razón cuando me escribió un simple y directo mensaje de texto: PERRA.



13 de febrero de 2005

SOLIDARIDAD FEMENINA

Por fin llegué a Viña. La verdad es que los avatares de Myriam Hernández y Ricardo Montaner me tienen un poquito aburrida. Pero prefiero estar en la Ciudad Jardín que en Santiago, porque la capital ya me estaba sofocando. Y no justamente por el calor.
No puedo creer que con todo el sacrificio que significa para mí salir de noche desde que trabajo en un matinal todos los días, alguien no lo valore. Y así me sentí con mi amigo dj (que no quiere que le diga dj sino músico) el miércoles, cuando me dejó botada en un bar con dos amigas suyas a las que yo sentí que él había tratado mal.
A lo mejor yo me equivoqué también porque me puse de parte de una de las chicas, pero en ese momento pensé que hasta se podrían poner a llorar. Unos días después, y cuando sólo me dedicaba unas suspicaces miradas en un carrete, pensé que en realidad ella no se merecía mi solidaridad femenina y que debería haber estado del lado del hombre que momentos antes me estaba declarando su cariño.
Las mujeres tendemos a ponernos de parte de las mujeres y a veces es ridículo. Basta mirar la pelea de Maura Rivera y Yamna Lobos, las dos chicas sexies de Rojo. La discusión por cuál de las dos se deja el cetro de la más hot del programa buscatalentos tiene a Maura coqueteando en pantalla (fue bastante porno verla con sus pezones paraditos luego de que el bailarín axé Baby la abrazara) y a Yamna con más cirugías de las permitidas para una joven de apenas 20 años (ya se puso labios, pechos y se sacó muslos).
A propósito de Yamna, no sé qué habrá de cierto, pero ya me llegaron rumores de que la vieron en un verdadero “remember” con Mauricio Pinilla. Es decir, la bailarina y el futbolista, que tuvieron un pololeo cuando más adolescentes, habrían estado recordando buenos tiempos en una discotheque santiaguina.
La solidaridad con los ex generalmente es a toda prueba, al menos esa es mi experiencia.
Ahora último he descubierto también la solidaridad entre compañeros de trabajo. Sobre todo luego de compartir un tequila 100 % agave con mi ex enemigo Francisco Eguiluz y mi compañera Carola (más conocida como Karen-Carola por su origen floridano).
La nuestra debe ser una solidaridad como la que existe entre José Miguel Viñuela y Pamela Le Roy, la que han divulgado los que los vieron muy cariñosos en el ATP y que no saben que ellos han negado a los cuatro vientos que alguna vez haya existido algo más que una amistad.
¿La de ellos será como la amistad que tengo con mi actor favorito? Supongo que no.
Amistad que nunca existió con el arquitecto cool, quien ahora que supo que salgo con un dj extrañamente se ha mostrado preocupado por mí y hasta por primera vez me mandó un mensaje de texto que contenía un explícito “I miss you”. Me cuesta creérmelo, pero quizás algo de cierto hay. Algo como solidaridad ex amantes. Puede ser.



6 de febrero de 2005

AHORA SÍ QUE SOY ELECTRÓNICA

Es cierto. En esta fecha ya debería estar en Viña para escribir una columna de farándula pero, como todavía no me puedo ir (ya estaré por esos lados), tengo algunos amigos curiosos que me reportan lo que pasa cada día en el quinto sector de Reñaca, donde suelen ir a pasearse en las horas de menos calor, los famosos que arrancaron de Santiago.
Me provoca un poquito de risa y otro poco de envidia, debo confesarlo, saber que Erika Niklitschek (en la foto) llega del brazo de Mauricio Israel con un quitasol, gafas Gucci y cartera Louis Vuitton de la última colección para instalarse en la arena. Y que Daniella Campos para no quedarse atrás lo hace con su ex novio Juanjo (el dueño de Las Urracas), ataviada completamente de Armani y con lentes Christian Dior para cubrirla del sol. Parece que a la playa hay que llegar de alta costura ahora… Y yo que pensaba que la tenida playera era más bien parecida a un pareo.
Para fortuna mía, aunque la mayoría de los rostros faranduleros anda en algún lugar de veraneo (si no es Reñaca es Pucón, Zapallar, Cachagua, Maintencillo, Algarrobo, La Serena o definitivamente el extranjero), Santiago se mueve un poco también.
Es más, el jueves no di abasto para tanto show. Decidí que quería ir a casi todo, así es que me fui al Teatro Arte Bohemia a ver la presentación de esos geniales humoristas-transformistas argentinos, Los Hermanos Quintana, que eran los que se presentaban más temprano. Por supuesto, todo empezó un poco más tarde, lo que no me permitió llegar a Bobo, que estaba en el Liguria.
Eso sí, el show fue “todo el rato” chistoso. Tanto, que valió la pena quedarme junto a Francisco Melo, Italo Passalacqua y mi amigo Francisco Saavedra con dolor de guata de la risa. ¡Excelente!
Al final, claro, no imaginaba terminar hablando con Rafael Cavada por teléfono. Ya me había tomado dos vodka tónicas, cuando supe que el niño lindo de las guerras y los desastres naturales se había enojado con mi amiga Carola, reportera de En Portada, porque lo había paparazzeado junto a María Gracia Subercaseaux.
No me puedo enojar con alguien tan guapo como Rafa Cavada pero convengamos que, si el periodista y la fotógrafa no querían ser captados por las ágiles cámaras de los programas de televisión, no deberían haber llegado juntos al Omertá a disfrutar del concierto del argentino Kevin Johansen. Con las pocas cosas que pasan en la capital en verano, un evento como ese era blanco perfecto para la prensa del corazón.
Por lo visto y por la buena compañía, al Rafa no le ha afectado nada el próximo matrimonio de su ex, la periodista Carolina Urrejola, con el hijo abogado del senador Hernán Larraín, ése que lleva el mismo nombre que su padre.
A mí tampoco me afectó ver a mi ex irse de un carrete con una chica. En otro tiempo, me habría dolido la guata y me habrían dado ganas de vomitar, pero esta vez me dediqué a seguir pasándolo bien, cantando en un escenario. Parece que ahora sí lo superé todo.
Es más, terminé esa noche con un dj que hace tiempo me hace ojitos y algún click entretenido adentro. Me quedé conversando con él más de lo debido para una periodista de matinal, pero valió la pena recuperar mi vida sexual y afectiva que estaba amenazando con desaparecer con mis levantadas madrugadoras.
A veces una cerveza sin alcohol, un poco de tecno, unas caricias y unas palabras de cariño ayudan a devolver la sonrisa a la cara. Aunque mi amigo René no lo entienda y crea que hay pocas cosas más lateras que un dj, yo estoy feliz. Ahora sí que “weil ich elektronische bin”, como cantan los Magmamix en la radio. Me encantó la versión alemana de soy electrónico… Aunque yo tengo una propia: “Ahora sí que soy electrónica”. LND



30 de enero de 2005

ZONA ANTIMATRIMONIOS

Siete y media de la tarde en el barrio del Parque Forestal. Ya no hace tanto calor como otros días y un suave viento refresca la tarde. Sentado en su amplio departamento, José Miguel Villouta me pregunta qué más hacen los treinteañeros aparte de una lista de cosas que tengo garabateadas en un cuaderno de espiral. Estamos escribiendo un proyecto.
Además de eventos glamorosos, pienso, uno se junta a veces con sus amigos. Lo verbalizo y el Jose me comenta que ese “mono” es un poco feo para grabarlo con una cámara. Es decir, una reunión de amigos no se vería bonita en un programa de televisión.
¿Tendrá razón? ¿Llegará una edad en que se pone un poco patético uno? ¿Será esa mi edad? ¿Los veinteañeros encontrarán patéticos mis carretes?
Bueno, después del cuento del último cumpleaños de Jorge González, en el que nadie conocía al festejado, me siento bien. Por lo menos en mi fiesta de los 30 años del sábado pasado, de las 200 personas conocía al tercio que estaba invitado por mí. Y el resto, al menos había escuchado hablar de que en esa casa era el cumpleaños de la vecina también… ¡Qué bueno que estuvo el carrete! Gracias vecinos favoritos por prestar la casa.
Me desvié un poco. Pero vuelvo a pensar que en realidad pocas veces cuando uno se junta con los amigos la imagen es muy bonita. A menos que uno sea Marcela Vacarezza y comparta una casa con el prado perfecto, un cocinero de blanco que se preocupa por el cordero en la parrilla y dos mesas llenas de comensales mirando a la iluminada piscina, con Rafael Araneda.
A lo mejor hay que estar casado para que las veladas parezcan producidas para una sesión de fotos de revista de papel couché.
Y a propósito de casarse, estoy aburrida de los matrimonios. Esta semana todo mi optimismo está cruzado por un velo negro. Odio que la gente se case. Odio a Iván Zamorano y María Alberó. Parecen realmente felices, pero como que quieren y no quieren “compartir” su felicidad con el resto. Después de que hicieron una conferencia de prensa para anunciar su boda, toda la semana se dedicaron a guardar bajo estricta reserva cada uno de los detalles de su matrimonio.
Primero despistaron con la despedida de soltera de María. Después lo hicieron con el vestido supuestamente traído de Argentina de la trasandina, pero finalmente hecho por Rubén Campos. Y culminaron todo con unos manotones del ex Pichichi a un reportero y un fotógrafo de La Cuarta.
Y como no bastaba con casarse en una viña de difícil acceso, poner carpas para que no los grabaran desde helicópteros y llegar muy temprano al lugar para no alcanzar a ser grabados, le pidieron a sus invitados que no bajaran los vidrios de sus autos para conversar con los periodistas a la entrada del lugar.
¡¡¡Ufff!!! Menos mal que no me tocó cubrir tan magno evento. Eso sí, yo también tenía que ir a una preciosa boda. Mi primo también se casaba ayer. Y para rematar mi mal humor no tenía pareja con quien ir al maldito matrimonio.
Me siento como Rocío Marengo y su servicio de utilidad pública en Terra pidiendo novio. Claro que me atrevo a tener el oculto deseo de que mi primo tenga amigos solteros para bailar un rato por lo menos. Aunque para hacerme sentir un poquito más patética esta semana, podría apostar que no.



23 de enero de 2005

SON 15, SON 20, SON 30...

Por fin entré a los 30. Por fin tengo la misma edad que las mujeres de Sex and the City. Por fin soy una adulta y aunque he pasado por un montón de estados de ánimo estos últimos meses me siento de verdad bien. Como le dije el otro día a una amiga, estoy física y emocionalmente cada día más joven y sólo mentalmente más adulta.
Debe ser que me hizo bien el cambio de pega, me hizo bien carretear hasta sacarme la rabia y la pena de adentro, me hizo bien el cariño de mis amigos, aunque haya echado de menos, me hizo bien que me llamara mi familia pasadas las doce y que el clan Valle me cantara a gritos el cumpleaños feliz. Me encantó que mi primo llegara con su novia a cenar conmigo a las Ostras de Azócar y que el Jose Villouta escribiera en su blog que mi carrete estuvo bueno.
Por supuesto, a cierta hora echaba de menos un abrazo y un beso… No me quejo de cariño. Mi actor favorito fue el primero en saludarme, me llamó un minuto antes de mi cumple y me dio gracias por haberlo acompañado el 2004 y se preparó para el 2005 viendo películas y compartiendo ricas sesiones de sexo conmigo again (eso si ninguno encuentra pareja estable). Choro. Pero reconozco que me hacía falta un beso dado con ganas.
Por eso me fui después de los bailes en el Clandestigo (como llamamos ahora a ese local de Bombero Núñez) a Punto G y después con el DJ de ese lugar -con quien hace rato nos hacíamos ojitos- a La Salita. Unos besos locos y la noche de repente se hizo demasiado larga.
Claro que la verdad, me habría encantado empezar mi treintena como una periodista de Mucho Gusto que, si es verdad todo lo que supe, se convertirá pronto en la envidia de todas las chilenas. Parece que Marcelita Álamos es la nueva polola de Hotuiti, ese modelo alto musculoso y con una buena cuota de inteligencia que baila con la Vivi. Si todo llega a ser cierto, pronto partirán a unas vacaciones a Isla de Pascua.
Unas vacaciones como las del “Chino” Ríos y Kenita Larraín, quienes visitarían las Bahamas para volver una semana después, pero prefirieron pasar a isla Grenada y seguir otros días de guatita al sol.
La que no quiere estar de guatita al sol es Giuliana Sotela. La adolescente que nosotros conocimos parece que se transformó gracias a la separación de su esposo en adulta por fin. Pescó hija y partió a vivir sola a un departamento. Pescó currículum y llegó “arregladita” –como ella misma contó a un canal de televisión costarricense- a pedir pega. No ha firmado contrato alguno, pero todo indica que obtendrá el trabajo.
Mi amigo, el cineasta de culto, también está feliz. Está pololeando otra vez con su mujer actriz, quien además debe estar contenta porque será una de las parejas sexuales de Pancho Melo en la próxima teleserie erótica de TVN, que tendrá mucho más de comedia que Ídolos.
Mi vida hoy día también tiene más de comedia. No me queda otra que tomarme con humor todo lo que estoy trabajando. Pero me gusta empezar estos 30 años con más responsabilidades, pensando que voy a ir a cargo de un grupo a Viña, sintiendo que mis amigos me quieren, que mi hijo está grande y que puedo decir en el diario con propiedad que me encanta tener sexo en un baño.
Mmmm. Sí, me acuerdo que me gustó hacerlo en un baño con otro actor, a pesar de que estaba en la casa de mi mejor amigo durante su cumpleaños. Ojalá que durante mi fiesta de anoche –que debería ser todo un éxito- tenga la misma suerte. Creo que en este cumpleaños sí me lo merezco. Yo también quiero ser envidiada por algo. LND



16 de enero de 2005

HOT LINE

Mi récord anterior era durar tres semanas pololeando. El de ahora es cambiarme en menos de una semana tres veces de pega. Ja, ja, ja. Empecé un año convulsionado, pero está bien. Nunca me ha gustado la calma. Es un poco sospechosa.
Por supuesto que entre tanto traslado de laburo me pongo a pensar si seré demasiado fluctuante. En el amor por lo menos ya acepté que tengo algún problema. Con 29 años y separada dos veces... claramente lo mío no es la estabilidad.
Tampoco lo es para algunos futbolistas y una que otra modelo. Tanto que se habla de la publicidad que apareció en este diario y todo Chile piensa que son “un poco mucho” los cambios de pareja entre deportistas y maniquíes. Si no, que lo diga Luciana Salazar, la notera hot de Tinelli que llega a trabajar a S.Q.P., y que por fin admitió que de verdad Marcelo Salas “le tiró onda” en un boliche de Baires. Se las trae el Matador.
Estamos al aire en En Portada y René Naranjo me pregunta justamente si yo creo que Giancarlo Petaccia es inestable. De verdad, creo que no y estoy convencida además de que es cierto que el animador de Primer Plano la está pasando pésimo con este break que decidieron darse con Ingrid Cruz. ¡Y justo a una semana de irse a vivir juntos!
Pucha. Se veían tan bonitos. Y digo se veían porque hasta donde yo sé –y he dedicado columnas a este tema- las segundas partes nunca tienen buenos finales. Claro que a lo mejor tras su viaje por Miami, Roma y Amsterdam el musculoso Petaccia se da cuenta que no puede vivir sin Ingrid y viceversa.
Ella se quedó trabajando en Brujas, teleserie que hasta el momento parece una copia feliz de mi nueva serie favorita, Desperate Housewives, y la película Ocho Mujeres de Francois Ozone.
Amor al más puro estilo de los años 50 pero el amor al más puro estilo del siglo XXI, concluimos con mi amigo José Miguel Villouta, tiene un nuevo aliado: los mensajes de texto.
La conclusión la sacamos caminando por Bombero Núñez luego de haber cenado en Thelonious, un recomendable club de jazz en el barrio Bellavista. Cruzamos el Parque Forestal, nos encontramos con gente en el camino y nunca paramos de coquetear a través de las palabras con nuestro celular. Yo lo hacía con mi amigo arquitecto, él con su sunshine.
“Amo los mensajes de texto, son tan poco invasivos”, opina el Jóse. Estoy más que de acuerdo. Agregaría que tienen la gracia de la pluma rápida y asertiva. Y, más rico aún, se puede ser todo lo porno que el pudor del cara a cara no permite.
“Me gusta eso de poder hablar a las tres de la mañana en una discotheque”, me comenta una nueva compañera de trabajo que también ama los mensajes de texto… Siempre y cuando el remitente no sea la compañía del celular.
Un conocido reportero que llegó del sur a la capital inició su relación en el más puro siglo XXI style. Coqueteó escribiendo por celular, pidió pololeo escribiendo por celular, terminó escribiendo por celular y volvió escribiendo por celular. Un verdadero récord.
Lamentablemente todavía no se puede tener sexo escribiendo por celular. Claro que yo podría recomendar cómo hacerlo. Pero eso da para otra columna.


9 de enero de 2005

SOY ELECTRÓNICO

“Hey girls, hey boys. Superstar djs. Here we go”. Love Parade en Santiago. Peace and love. Tolerancia. Punkies bailando tecno. Góticos bailando tecno. Hiphoperos bailando tecno. Oficinistas bailando tecno. Tecnos bailando tecno. Mucha H2O, hielo, cervezas, pitos. Un mote con huesillos endulza la tarde mientras el agua de los bomberos me cae encima como suave lluvia.
El Parque Forestal está más lindo que nunca. Miles de personas bailan al ritmo del dj. La gente sonríe al paso. Los vendedores ambulantes ofrecen desde pelucas de colores y challa, hasta hamburguesas de carne de soya. Un carnaval tecno a la chilena inspira para escribir de pura paz y amor.
Cómo no voy a estar contenta si Zamorano, nuestro Iván Zamorano, por fin se va a casar. Ojalá que esta vez sea la vencida, porque aunque el comunicado para anunciar su matrimonio con María Alberó es bastante más sobrio que el siútico parte que mandó con María Eugenia Larraín, igual es exagerado hacer una conferencia de prensa.
En la reunión con los periodistas, más encima, se arriesgó a que le preguntaran por el otro romance que ocupa las portadas de los diarios por estos días, el de Kenita Larraín y Marcelo Ríos. Ellos sí que llevan poquito tiempo juntos, ya pasaron el Año Nuevo como pareja y se van de vacaciones. Love is in the air, love is in the air.
Los únicos que no siguieron la caravana del amor fueron los paradojalmente electrónicos Carla Ballero y Álvaro Casanova. El medio escándalo pa’ terminar. Ese hombre tiene que hacer todo violento. La culpa la tiene el mismísimo Álvaro Ballero. Dicen que él le contó a un amigo del modelo algunas cosas que su hermana había omitido del viaje a Argentina en que se encontró con Marcelo Salas y Nicolás Massú en Buenos Aires... Quién no lo ha hecho, seamos sinceros. ¡Quién no le ha omitido algo al pololo!
Cuando Casanova se enteró terminó con ella por teléfono, mientras Carla pasaba una jornada de trabajo con el equipo de Primer Plano en Olmué. La rabia del personal trainner llegó a tal nivel que le destrozó el departamento a su ex novia. La chica de Chilevisión se fue a la casa de sus papás y en unos días más se va a Miami a descansar.
Yo le habría recomendado ir a la Love Parade. Aquí está todo pasando. Mejor que el asado en el que un chico que me gusta llegó acompañado por una mujer, que más encima resultó ser simpática. Mejor que el malestar en la cabeza que acompañó todo el viernes por culpa de unos tragos de más que me tomé despidiéndome de una canal para llegar a otro.
Aquí la alegría de la masa te saca las penas y el bienestar se apodera del cuerpo persiguiendo el ritmo de un dj que está arriba de una camión. Por hoy, soy electrónica. Y me gustan las weas.



2 de enero de 2005

AND THE WINNER IS...

Estoy viendo SQP y los conductores están embaladísimos especulando sobre Sigrid Alegría y su renuncia a Canal 13. ¿Lo hizo por la mala onda de las demás actrices? Bueno, hasta donde yo sé, no la quieren mucho ni en el elenco del 13 ni en el del 7. Más encima me acuerdo del exagerado escándalo que le hizo a Pablo Macaya en el Liguria el mismo día del estreno de “Mujeres Infieles” (cuando supuestamente estaban terminados) porque éste conversaba con dos periodistas del matinal de Chile y conmigo, lo que me da para creer que la colorina debería poner freno a algunas cositas que están afectando su carácter.
Pocas veces estoy de acuerdo con alguno de los panelistas del programa farandulero, pero debo confesar que Jennifer Warner mandando al siquiatra a la actriz es de lo mejor que he visto en la tele.
Igual entiendo a Sigrid. A mí me pasó lo mismo a mitad de año. No sé si será que voy a cumplir 30, pero entré en un torbellino bipolar que me tenía a veces over the ball (o arriba de la pelota) y otras tan deprimida que no quería levantarme de la cama ni contestar el teléfono.
Aunque para algunos la vida empieza después de las tres décadas. Como mi amigo Gabriel del Carril que está a punto de cumplir 50 y piensa en la fiesta que va a hacer en la Batuta y que va a contar con la visita de rockeros argentinos como Gustavo Cerati, uno de sus mejores amigos.
Con el ex marido de Carolina Fadic y actual novio de Elvira López estamos en la barra del Punto G, conversando sobre las parejas que hemos tenido y él me dice que la Elvira le preguntó la otra vez: “¿Y con quién no has pololeado?”. Ja, ja. Yo me río, pero en realidad estoy pensando: “¿Me pasará lo mismo en algún momento?”.
Whatever. No tengo intención alguna de contar todos los hombres con los que he tenido algún grado de acercamiento. Más aún, voy a aprovechar este fin de año para hacer un ranking con los top five de estos últimos meses. Me siento como John Cusack en Alta Fidelidad, con la diferencia de que no pienso ponerme a visitarlos a todos. La mayoría sé en qué está.
En el quinto lugar debería aparecer el opinólogo de moda. Aunque ahora esté pololeando y ya no me quiera tanto, aparece en este ranking porque era un fetiche de los primeros números, porque es mucho mejor persona de lo que aparece por televisión, porque todas sus polémicas son chantas no por él sino porque son mucho más que estúpidas polémicas, pero sobre todo porque se preocupa por mí con un grado de cariño que me enternece (le creo hasta cuando sé que no habla en serio… En serio).
El cineasta de culto se gana este cuarto puesto por haber sido el que me devolvió a las pistas tras dos meses de depresión post no matrimonio. Claro que lo más importante podría ser también el que sus amigos lo apoden Biendotado. No es un mal sobrenombre a sus 47 años.
En el tercer lugar, otro cineasta. Más de veinte años menor que el anterior este amante del cine y de los canes no puede quedar afuera porque después de haberme dicho perra -con un mensaje de texto más encima- tuvimos un reencuentro divertido, lleno de baile y pasión. Y se me olvidaba lo más importante: me pidió pololeo en la primera cita. Al menos lo intentamos.
El primer y el segundo lugar se lo pelean el arquitecto y mi actor favorito. Y aunque me podría poner a pensar en sus múltiples defectos y virtudes, prefiero declarar el primer lugar desierto. Total, igual estoy escribiendo esta columna sentada aquí sola, con dolor de cuerpo porque me atacó la gripe y, más encima, pensando dónde voy a pasar el Año Nuevo sin incluirlos en mis planes. La pura y santa verdad es que el 2005 me pilla bien sola. A veces creo que ése es mi estado natural.